Jefe de Gabinete de Bolivia afirmó que un acuerdo con el FMI es “indispensable” para enfrentar el déficit fiscal
El Gobierno de Bolivia considera que alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es una condición “indispensable” para resolver el déficit fiscal y reforzar la estabilidad económica del país, afirmó el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, en medio de las negociaciones que el Ejecutivo mantiene con el organismo multilateral para obtener respaldo financiero.
“Para resolver el tema del déficit y el financiamiento del déficit, es indispensable un acuerdo con el Fondo (Monetario Internacional)”, afirmó el ministro en una entrevista en el programa Maggy Talavera de Radio Marítima. Agregó que el acceso a liquidez mediante un convenio con el organismo permitiría “garantizar la estabilidad cambiaria y la estabilidad financiera”.
Las declaraciones se producen después de que el presidente Rodrigo Paz y el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, confirmaran que el Gobierno negocia un posible acuerdo de respaldo financiero con el FMI, aunque hasta el momento no han trascendido los montos, condiciones ni plazos que se están discutiendo.

Lupo explicó que el Ejecutivo prepara un programa de políticas macroeconómicas que, según dijo, responde a una estrategia diseñada por el propio Gobierno y no a exigencias del organismo internacional. Entre las principales medidas mencionó la reducción del déficit fiscal, la unificación del régimen cambiario que se implementó a finales de mayo y una política de tasas de interés que contribuya a estabilizar la economía.
El ministro sostuvo que las condiciones asociadas a un eventual acuerdo coinciden con los objetivos económicos ya definidos por la administración de Paz. “El acuerdo viene sin ninguna condición más allá de que es nuestro programa, igual lo haríamos con o sin el fondo“, afirmó el ministro y agregó que “con ellos es más fácil porque es con plata”.
Según Lupo, un acuerdo con el FMI también facilitaría el acceso a financiamiento de otros organismos multilaterales, en condiciones más favorables para el país. Añadió que será el Ministerio de Economía el encargado de presentar los detalles del programa económico, el nivel de endeudamiento previsto y las condiciones específicas si se firma el convenio con el organismo internacional.

Durante más de una década, Bolivia fue considerada una de las economías de mejor desempeño de América Latina gracias al crecimiento impulsado por las exportaciones de gas natural. Sin embargo, ese modelo comenzó a mostrar signos de agotamiento con la caída de la producción de hidrocarburos, la reducción de los ingresos por exportaciones y el aumento sostenido del déficit fiscal.
A inicios de 2023, la crisis económica se hizo evidente con la escasez de dólares que dio lugar al surgimiento de un mercado paralelo de divisas —donde la moneda boliviana llegó a triplicar su valor oficial—, algo que provocó el incremento de los precios y dificultades para importar combustibles.
El deterioro económico se agravó en 2025, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) registró su primera contracción en 39 años —excluyendo el impacto de la pandemia—, marcando el ingreso del país a una recesión.
En este contexto, la administración de Rodrigo Paz, que asumió funciones en noviembre pasado, busca restablecer la estabilidad macroeconómica mediante financiamiento de organismos multilaterales. Las negociaciones con el FMI forman parte de esa estrategia, con el objetivo de obtener liquidez, fortalecer las reservas internacionales y recuperar la confianza de los mercados, mientras el Ejecutivo impulsa un programa de reformas para corregir los desequilibrios fiscales y financieros.
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