Tilcayo pone a Senda Verde en el mapa mundial y ayuda a su sustento

 Tilcayo pone a Senda Verde en el mapa mundial y ayuda a su sustento

La historia del Leopardus Tilcayo cruzó las fronteras de Bolivia y terminó regresando a Senda Verde convertida en ayuda. La atención que despertó el pequeño felino después de su identificación como una nueva especie permitió que personas de varios lugares del mundo pusieran la mirada en el refugio de los Yungas, en La Paz, que atraviesa uno de sus periodos más difíciles.

En 2017, mucho antes de que su nombre apareciera en medios internacionales, el felino llegó a Senda Verde después de que un joven de una comunidad de los Yungas lo encontrara solo, cubierto de barro y bajo una intensa lluvia, a un costado de un camino vecinal.

El joven pensó que se trataba de un gato doméstico y lo llevó a su casa. Tiempo después advirtió que era un animal silvestre y lo entregó al refugio. Allí, su pequeño tamaño y algunas características particulares hicieron surgir una pregunta: ¿qué gato tigre había realmente en Bolivia?

El refugio compartió el caso con la bióloga boliviana Paola Nogales-Ascarrunz, especialista en pequeños felinos. La investigación avanzó junto al investigador Enzo Aliaga-Rossel, ambos de la Universidad Mayor de San Andrés, como parte del equipo que analizó la información genética de 38 felinos de diferentes países de Sudamérica.

Años después, los estudios confirmarían que aquel pequeño animal pertenecía a una especie que la ciencia no había reconocido hasta entonces: Leopardus Tilcayo.

La repercusión de la noticia llevó esta historia mucho más allá de los Yungas. El hallazgo, el primero de un felino silvestre descrito por la ciencia en más de un siglo, despertó una atención internacional que ahora se convierte en ayuda concreta para el refugio.

“Está permitiendo que nos llegue una ayuda que para nosotros es valiosísima, nosotros cuidamos en Senda Verde aproximadamente 1.200 animales y nuestro promedio en gasto por día es de un dólar por animal”, afirmó Vicki Ossio, representante de Senda Verde, en un video publicado en las redes sociales del refugio.

La colaboración llega en un momento especialmente necesario. Durante dos meses de bloqueos, el refugio no tuvo ingresos y uno de sus principales sustentos, las visitas, quedó interrumpido. A pesar de ello, el trabajo para alimentar y cuidar a los animales no se detuvo.

Ossio explicó que hay animales que cuestan mucho más de un dólar al día en alimentación, como un oso o un jaguar, que pueden requerir unos 20 dólares por día, mientras que otros, como una tortuga, necesitan mucho menos.

Por eso, la solidaridad generada después de la repercusión del Tilcayo representa ahora un alivio para el refugio.

“Entonces lo que consigamos ahora nos va a ayudar a tapar ese gran hueco que tenemos y estamos arrastrando”, afirmó la administradora de Senda Verde, y explicó que, sobre todo, les ayudará a contar con un par de meses más para la alimentación de los animales, “que va a ser definitivamente un gran alivio”.

Además, resaltó que ojalá con ello también puedan construir un nuevo recinto para pequeño felino, que apenas mide unos 46 centímetros de largo y pesa alrededor de 1,4 kilos.

De los Yungas al mundo

La noticia de la nueva especie tuvo una repercusión internacional poco habitual para un animal que permanecía bajo cuidado de un refugio boliviano. Medios como Reuters, Associated Press, National Geographic, The Guardian y El País de España difundieron la historia y la pusieron ante una audiencia internacional.

Senda Verde mantiene al Tilcayo bajo cuidado especializado y en un recinto adaptado a sus necesidades. Antes de llegar al parque permaneció alrededor de un año bajo cuidado humano, con alimentación inadecuada y sin posibilidades de retornar por sí mismo a su hábitat.

Detrás de los aproximadamente 1.200 animales del refugio hay alimentación especializada, atención veterinaria, cuidadores, guardafaunas, mantenimiento de recintos y trabajo permanente.

“Descubrir una especie es extraordinario. Protegerla y conservar su hogar es ahora nuestra responsabilidad”, sostiene Senda Verde.

Para Ossio, la historia del pequeño felino puede convertirse en algo todavía mayor.

“Está haciendo, está provocando cosas maravillosas en el planeta, está haciendo un llamado a todo el universo, a mirar la naturaleza, a cuidar la naturaleza, para ojalá parar las consecuencias del cambio climático. Es algo maravilloso”, reflexionó.

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