El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Gobierno nacional presentaron este viernes el Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026, un documento que alerta sobre las nuevas presiones que enfrentan los Estados de derecho en América Latina y el Caribe por factores como la polarización, la desinformación, la desigualdad, la crisis climática y la expansión del crimen organizado.
Durante la presentación, la directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, señaló que el diagnóstico regional llega 22 años después del último informe de esta naturaleza y refleja un escenario más complejo para la región.
“La realidad que vive América Latina y el Caribe hoy es que, después de consolidarse como la forma predominante de gobierno, la democracia se encuentra bajo presión”, afirmó.
La representante del organismo internacional sostuvo que la región continúa entre las de mayor representatividad en el mundo en términos electorales, aunque advirtió que la confianza institucional se debilita cuando los sistemas políticos no logran responder a las demandas ciudadanas.
“Más que un informe, este pretende ser un llamado a la acción colectiva para transformar esa presión que sentimos hoy sobre nuestras democracias y nuestras vidas en un impulso para renovarlas y traducir promesas pendientes en resultados de desarrollo humano resiliente”, señaló.
El presidente Rodrigo Paz afirmó que Bolivia atraviesa una transformación política que marca la ruptura de antiguos modelos de organización estatal y advirtió que el Estado de derecho debe demostrar capacidad para generar soluciones reales.
“La democracia tiene que ser convivencia, sí, pero también tiene que ser útil. Si no da resultados, no puede ser un mero espacio de convivencia”, sostuvo.
El mandatario aseguró además que uno de los problemas estructurales más graves de la región es la corrupción y afirmó que Bolivia enfrenta un “choque” entre el antiguo modelo de Estado rentista y nuevas dinámicas sociales y políticas.
Consideró que el país dejó atrás una etapa de concentración política y destacó la diversidad partidaria existente en municipios y regiones como uno de los principales logros recientes.
Por su parte, el canciller Fernando Aramayo afirmó que la institucionalidad actual enfrenta amenazas permanentes que van más allá de los golpes de Estado y alertó también sobre la expansión de economías ilícitas en la región.
“Las democracias no se debilitan solamente por golpes de Estado. Están bajo asedio permanente”, afirmó.
La autoridad señaló que Bolivia atraviesa el inicio de un nuevo ciclo político y aseguró que uno de los principales desafíos del país es recuperar principios democráticos e institucionales después de dos décadas de un modelo político concentrado en el poder.
“El desafío más importante es entender que la peor crisis que ha enfrentado este país en los últimos 20 años es moral y de principios”, sostuvo.
El informe regional del PNUD, titulado “Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia en América Latina y el Caribe 2026”, plantea la construcción de capacidades estatales resilientes y convoca a los países de la región a fortalecer el diálogo, la institucionalidad y las políticas públicas para responder a las demandas sociales y preservar la estabilidad.
