Jóvenes de las diferentes unidades educativas
Estudiantes de las Unidades Educativas Ramadas, Tapacarí, Llavini y Chullpamayu (oyentes Arque y Tacopaya) vivieron jornadas de formación diferentes, diseñadas especialmente para su realidad rural y los desafíos que enfrentan día a día.
La desigualdad entre el área urbana y rural en Bolivia se refleja también en indicadores sociales y educativos: aunque la tasa de desocupación registrada en el país ha alcanzado niveles bajos en los últimos años, con alrededor de 2,9 % al tercer trimestre de 2025 en el ámbito urbano, aún persisten brechas importantes que impactan especialmente al área rural.
En materia educativa, los esfuerzos por disminuir la deserción escolar han mostrado avances graduales. Según informes oficiales, la tasa de abandono escolar en Bolivia disminuyó históricamente de 1,45 % en 2021 a 0,64 % en 2023 tras la implementación de incentivos como el Bono Juancito Pinto, que busca contribuir a la permanencia de estudiantes en el sistema educativo.

La creatividad de los estudiantes no tiene límites
Sin embargo, otras fuentes señalan que el contexto económico continúa generando factores de riesgo para la continuidad escolar: organizaciones como UNICEF y la Confederación de Trabajadores de la Educación Urbana de Bolivia han reportado que alrededor de 35.000 estudiantes han abandonado las aulas en 2025, en parte por la presión económica sobre las familias.
Frente a esta realidad, la Parroquia Cristo de Ramadas, de la Vicaria Andina, perteneciente a la Arquidiócesis de Cochabamba, con el apoyo de ADVENIAT, impulsa talleres de formación de líderes con un objetivo claro: acortar brechas, sembrar esperanza y fortalecer la confianza de estos jóvenes para que puedan tomar decisiones acertadas sobre su futuro, siempre con la bendición de Dios como guía.
El coordinador parroquial y encargado del taller, Gualberto Cortez, explicó que las metodologías educativas, motivacionales y reflexivas aplicadas invitaron a los jóvenes a debatir, escribir, imaginar y proyectarse más allá de escuchar pasivamente. “Buscamos que cada joven se cuestione, piense en sus talentos y caminos posibles después de culminar el colegio; que encuentre respuestas a sus inquietudes personales, académicas y vocacionales”, señaló Cortez.

Fueron jornadas de unión y aprendizaje
Durante las jornadas, los estudiantes reflexionaron sobre sus sueños y sus capacidades, desarrollando herramientas para enfrentar decisiones cruciales sobre educación superior, empleo o alternativas productivas. Más que una capacitación técnica, fue un espacio de encuentro, escucha y construcción de esperanza, entendiendo que el acceso a educación y formación va más allá del aula.
“Creemos firmemente que invertir en la juventud rural es apostar por el desarrollo del país. Cada joven que descubre que su origen no limita su destino abre una puerta para su comunidad y para Bolivia entera”, destacaron los organizadores.
Al cierre de los talleres, Monseñor Iván Vargas, Obispo auxiliar de la arquidiócesis de Cochabamba, dirigió un mensaje motivador a los estudiantes:
“La capacitación es importante para ustedes. Así vayan a trabajar a Chile, así vayan a trabajar a Argentina, van a estar capacitados. Van a saber defender su dignidad, defender su dignidad, que es lo más bello y lo más precioso que todo joven debe tener, una dignidad. Y esa dignidad lo van a lograr siempre esforzándose, dedicándose. No es fácil, no es fácil, queridos jóvenes, el tener un éxito en la vida. Significa esfuerzo, significa dedicación, significa disciplina. Y eso es lo que les pido a ustedes. Si quieren lograr sus sueños, sus metas, sus objetivos, sus planes de vida, etc., lo van a lograr siempre con el sacrificio y el esfuerzo. Todo es sacrificio”.

