Oruro, Bolivia. 15 de octubre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

El nacimiento de la institucionalidad: “Los Mañazos”

Escudo de la centenaria diablada orureña

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 19 de noviembre de 2017

Nos transporta en el tiempo aquellos carnavales sin mucha fanfarria, ni aglomeraciones, por supuesto menos borrachera que la de ahora: ese ingreso por la plaza de las autoridades que organizan el Carnaval de Oruro, presididas por el Alcalde, el Oficial Mayor de Cultura y el Presidente del Comité Departamental de Etnografía y Folklore.

Acompañaban a esta comitiva los oficiales de tránsito de la Policía en sus motocicletas ululando sus sirenas para anunciar la “inauguración” de la Entrada del Sábado. Lo que más se asocia en el recuerdo, es el Ingreso del primer conjunto que se mantuvo inalterable: la Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro, más conocida por nosotros como la diablada de los “Mañazos”, con sus magníficas y desproporcionadas caretas, uso de dos espuelas y los pañuelos de color azul y rojo característicos, antes con el buzo rosado para identificar a su gremio.

Referirnos a esta Institución, es contar la historia del Carnaval correspondiente al siglo pasado Sin embargo, es necesario referir algunos hechos históricos antes de la fundación de este conjunto que marcó un hito histórico en el proceso del Carnaval de Oruro.

Inicialmente, este conjunto se fundó el 25 de noviembre de 1904, como menciona su reseña elaborada en otra oportunidad; pudimos profundizar con el testimonio de Zenón Goitia, quien en una entrevista en 1952, ya de avanzada edad, afirmó haber bailado en ese conjunto inicialmente integrado por el gremio de artesanos, Goitia había bailado a la edad adolescente de quince años motivado por Felipe Montealegre.

Por otro lado, Fernando Cajías, apelando a las referencias hemerográficas, nos describe como eran estos “diablos” en el siglo pasado, nos cita una publicación de 1890: “numerosa concurrencia iba tras los Diablos y gozaba con verlos brincar y depositar sus ofrendas a los pies de la Virgen del Socavón”. Las referencias periodísticas nos remontan inclusive a 1852 con la descripción de estos bailes, y en particular de la danza de la Diablada, con sus añejos atuendos.

Por otro lado, el cura Felipe Beltrán, publica varios libros referidos a la antología quechua y aymara en su misión religiosa de San Pedro de Challacollo, publicando el relato de los diablos, recogido el que se desarrollaba de manera oral en aquella plaza y plasmado en uno de sus libros de Antología y que después fue desarrollado por los diablos en el patio de la antigua prefectura.

Estos antecedentes, necesariamente referidos en esta nota, nos ayudan a comprender el proceso de formación institucional. Volvemos a citar a Zenón Goitia, quien nos informa que precisamente esos años el gremio de artesanos no fue muy numeroso, los pasantes eran Facundo Jiménez y Rosenda Medina de Jiménez, quienes pudieron elaborar un estandarte con el año de 1904, de aquellos que se acostumbra apreciar en las fiestas patronales. La información de este viejo danzarín, nos remite que se tuvo que acudir para engrosar sus filas a los diablos de Caracollo. En ese tiempo, se bailaba en Venta y Media, Poopo, San Pedro de Challocollo, San Agustín de Toledo, Yarvicolla, incluso en Saitoco (festividad que aún se mantiene en honor a la Virgen del Rosario y que concluye en Paria).

No se conoce un acta de fundación, pues no existe tal, pero si la referencia histórica a través de la memoria oral y de los estandartes de pasantes que permiten ubicar el proceso institucional de los conjuntos. Los danzarines, en este caso los diablos, acompañaban a los cargamentos y a los pasantes en su proceso devocional hacia la capilla en honor a la Virgen del Socavón. Posteriormente, fue Pedro Corrales Flores del gremio de los matarifes que con su gremio son parte del proceso devocional, engrandeciendo al grupo humano de seres “diablescos”.

Se reconoce a la familia Corrales como la referencia histórica de la presencia en este conjunto, además de Julian Cobalera como uno de los ángeles de estos primeros tiempos; Agustín Flores, Justo Escobar, Marcelino Lazzo, Manuel Arancibia conocido como el “Chocolatero” y muchos otros. El gremio había heredado de los artesanos y de los mismos mineros la danza e iniciaba un periodo histórico que cambiaría el hecho cultural para siempre. La población los reconocía por las calles en su danza con el mote de “mañazos” que se mantiene hasta hoy.

Una aclaración importante, la familia Corrales tenía familia en Puno, actual República del Perú, y entre 1917 y 1918, llevaron la danza en honor a la Virgen de la Candelaria de esta población para rendir su devoción. De esta manera, se explica la presencia de la danza de diablos en aquella población y que antojadizamente pretende asumir paternidad con la “Diablada”, cuyo origen es mucho más remoto.

Actualmente el conjunto tomó el nombre de “Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro”, cuyo significado nos remonta a mediados del siglo veinte, inicialmente se consideran “tradicionales” por los procesos culturales que mantienen, como el “convite” que se realiza en comunión con la morenada zona Norte en la calle Linares y que rememora una costumbre muy arraigada de profundo significado simbólico.

Sus veladas son de las más auténticas y simpáticas con poca profusión de bebidas alcohólicas y con mucha solemnidad que ya muchos conjuntos la fueron perdiendo. Es auténtica, porque uno de sus integrantes pretendió tomar el nombre de “Diablada Oruro” y los “mañazos” decidieron autenticarse frente a esta pretensión de otro conjunto. Debemos tomar en cuenta, que la Fraternidad Artística y Cultural La Diablada se separó de este conjunto en 1944 luego de un viaje a la ciudad de  La Paz cuando mantenía el nombre de “Sociedad Cultural La Diablada”, por ello fue preferible ostentar el nombre de Gran Tradicional y Auténtica Diblada Oruro para diferenciarse de las otras instituciones.

En estos días su presidente Hugo Carpio anunció un viaje a  Mexico mostrando la expresión más alta de nuestra cultura; desde esta humilde columna, congraciamos el aniversario de los “Mañazos” evocando al mejor diablo de hace cincuenta años: Pedro Pablo Corrales; y el conjunto como tal constituye el hito histórico de la institucionalidad del Carnaval de Oruro.


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