Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

¡Vamos al Teatro!

Pocas obras de teatro se presentan en la ciudad

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 12 de noviembre de 2017

Hace algunos días, mientras nos sumimos en nuestra cotidianidad, una llamada telefónica  sorprende por el mensaje que nos da: “vamos al teatro”. La inquietud a través de escépticas expresiones – ¿teatro?, ¿a estas alturas?, ¿cuál teatro?, nos invita a asistir más por curiosidad que por apego al arte de las tablas.

Especialmente en este tiempo donde el teatro se resume a presentaciones del llamado “teatro popular” con puestas en escena con sátiras. Sin embargo, el lector debe estar familiarizado con aquél otro teatro callejero que se ubica en los espacios abiertos, cuyo contenido de burla es cotidiano, además del uso de personajes que caen en el vulgo.

En este caso, nos invitó un amigo que dedicado a seguir el juramento de Hipócrates, tiene como otra actividad el arte de la escenificación, con memorables monólogos. De ahí que decidimos acudir a un pequeño “teatro” (literal). El pequeño letrero de la calle costó ubicarlo, pues esperamos un escenario, proscenio, palco, butacas y un etcétera.

Sin embargo, nos sorprendemos con una habitación adaptada en un escenario con personajes muy cerca de público, utilería muy finamente acomodada, vestuario de rigor a la época y la iluminación de acuerdo a la obra. El público, como dijimos, a escasos centímetros, del escenario, con bancos que de alguna manera envidian las cómodas butacas de un teatro.

Así llegó el Teatro Mandrágora, que presentó un teatro llamado de Bolsillo la obra: “A las 6 en la esquina del Boulevard”. Debemos confesar que nos costó encontrar el teatro en la calle Potosí, entre Aldana y Ballivian, pues en un preconcepto espera un escenario, pero en este caso, era una habitación, como dijimos, primorosamente adaptado para la presentación de una obra.

Así asistimos y pudimos apreciar, pese a la limitación del espacio (demostrado que no es necesario de tenerlo más grande), se presentó la obra en cuestión. Debemos apreciar el alto profesionalismo con el manejo de escena, diálogos, entonación, desplazamiento y otro etcétera para llevar adelante una obra escrita por Enrique Jardiel Ponceda, allá por el año de 1943 en España.

Los actores, Denis Rodrigo, Ivett Nogales Irahola, Khaterine López Soto, Carla Faviana  Gonzales Gareca dirigidos por su director Omar Fuertes Prado se presentaron ante un público que no pasaban de las quince personas que tuvieron la atención latente a cada escena de la obra. El manejo de luces de Dragomiro Petricio Anzaldo fue el complemento a la obra.

A la conclusión, nos quedamos estupefactos y muy sorprendidos por la altísima calidad de la puesta en escena, más aun, en este tiempo que la tecnología nos invade y nos limita la imaginación. El teatro desde tiempos inmémoros era un recurso utilizado para contar historias, con la aparición del papel, aparecieron las novelas escritas de difusión masivas, hasta el cine y luego la televisión. Sin embargo, en este tiempo, podemos advertir que el teatro no había desaparecido, sigue vigente y más aun con el alto profesionalismo que no da lugar a la improvisación como se pudo advertir.

¿Cómo surgió esta iniciativa?

El director Omar Fuertes Prado, afirma haber nacido actor imbuido por ese espíritu que sin importar el espacio puede adaptar cualquier obra de teatro. Viene haciendo teatro desde que tenía diez años que en su experiencia personal ya suman más de cuatro décadas (no se confundan, no es una canción); interpretando múltiples personajes en diversidad de géneros.

Por esta trayectoria fue laureado cuatro veces como premio nacional al mejor actor y representó a Bolivia en el viejo Continente. Se formó empíricamente, hasta que tuvo la oportunidad de ingresar a la Escuela ODin Teatro en Dinamarca y la escuela de arte dramático Yuyashkany del Perú.  Fue profesor de Pantomima en la Folkeshouse de Malmo en Suecia y una escuela en Tokio Japon lleva el nombre de “Omar Fuertes”.

Con toda esa experiencia, decidió fijar su residencia en Bolivia y específicamente en Oruro, decidió formar el grupo “Mandrágora teatro” que este año ya cuenta con quince años. Increíblemente, muy pocos conocieron de esta actividad. La intención de Omar, no era precisamente armar un teatro tipo “Palais” sino de armar un teatro en un “cuartito” (de ahí que entendí el reducido espacio), dedicada a gente muy especial, destacando la calidad de público que no siempre se tiene. La intención es que las obras queden en la memoria de la gente y claro que cumplió su objetivo, además que las sentaderas también lo harán de por vida.

El elenco ya fue renovado, porque el director se encarga de formar generaciones de actores que tienen un alto compromiso y gusto por lo que hacen, seleccionados de talleres que periódicamente se ofrecen de los cuales se mantienen para presentar las obras.

Cada año la puesta en escena ofrece cuatro obras, las que se preparan no solo en la ciudad sino a nivel nacional e internacional promocionando el grupo en tablas muy exigentes con grandes cosechas. Para esta gestión, se tienen algunas más.

Y así, el pequeño teatro “Mandrágora” se presenta en Oruro, muy discretamente en la calle Potosí, entre Aldana y Ballivian, en un lugar que antes era una tienda, ahora es un teatro con puestas en escena de obras selectas. De esta manera, solo nos queda decir al público lector ávido de nuevas experiencias culturales: “Vamos al teatro”.


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