Oruro, Bolivia. 23 de agosto de 2019
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CAPUZ CULTURAL

9 de mayo de 1877, el día que sepultó Cobija

Antiguo grabado de Cobija, se destaca las torres de la Iglesia de Santa María Magdalena de Cobija

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 19 de mayo de 2019

Cada 23 de marzo, celebramos el día del Mar con discursos llenos de demagogia y corifeos chauvinistas; sin embargo, poco o nada conocemos del único Puerto verdaderamente boliviano que se tenía sobre el océano pacífico.

Este puerto, fundado en el periodo de conquista española en el año de 1587 con el nombre de Santa María Magdalena de Cobija. Pertenecía al partido de Atacama el mismo que era parte de la Intendencia de Potosí.

Durante el Virreinato del Rio de La Plata, se realizó una visita de reconocimiento del puerto en 1783, conforme a una orden reservada para prever una posible invasión inglesa al puerto. Se debe tomar en cuenta que el Virrey Juan del Pino y Manrique, quería establecer presencia en el único puerto del Virreinato del Rio de la Plata en el océano Pacífico, para ello es comisionado el Dr. Joseph Agustín de Arce, que presenta su informe en 1787.

Desde el periodo republicano, el propio Libertador dispuso al irlandés Francisco O’Burnett O’ Connor, que acompañó al ejército libertador, la inspección de la costa del nuevo país. Llegó al antiguo Puerto de Cobija a bordo del bergantín “Chimborazo”; ya en el lugar, levantó plano y recomendó como puerto a Cobija. El propio Libertador, mediante decreto de 25 de diciembre de 1825 nombra al puerto como “La Mar”, en homenaje al Mariscal ecuatoriano José de La Mar, vencedor de la batalla de Ayacucho.

En estas condiciones quedó Cobija, ciudad primigenia de la costa del desierto de Atacama, el terremoto de 1877 le puso la lápida (fotografía Wilfredo Santoro Cerda)


El nombre “La Mar” no se utilizó mucho tiempo, volvió a utilizarse el nombre de Cobija, como capital de Departamento. Mediante Ley de 1839, se erige en departamento como “Litoral de Atacama”, con capital en el mismo puerto de Cobija.

Este puerto, fue visitado por Antonio José de Sucre y el propio Mariscal de Zepita, Andrés de Santa Cruz.

Fue escenario además de “revoluciones”, las típicas del siglo XIX. El 26 de julio de 1841, el prefecto del departamento Andrés María Torrico reúne al vecindario de Cobija y proclama al General José Ballivián. Esta iniciativa, no tuvo desgracias que lamentar. El 22 de enero de 1848, Manuel Isidoro Belzu envió al Coronel Juan Lurquín para iniciar una proclama en el puerto La Mar a su favor, logrando reconocer la presidencia del caudillo; lo mismo sucedió el 17 de noviembre del mismo año, el prefecto del departamento Coronel Francisco Barrenechea, reúne al vecindario proclamando a Belzu como presidente “provisorio”.

Un año después, el 29 de mayo de 1849, el General José Ballivian, a bordo de una fragata francesa, se acerca al puerto pero no pudo desembarcar, tres días después decide abandonarlo. El prefecto del departamento Eusebio Guilarte, el 7 de junio de 1849, levanta al puerto reconociendo presidente al Dr. José María Linares, que provocó un enfrentamiento con soldados que reconocían el gobierno de Belzu, comprometiendo la condición del bergantín hamburgués “Zara”, Eusebio Guilarte, muere asesinado en Cobija el 11 de junio.

El 22 de julio de 1853, fuerzas peruanas de 300 hombres desembarcan en el puerto de Cobija por la expulsión de encargados de negocios de aquél país; los peruanos dejaron la autoridad en el general Agreda enemigo del General Belzu. El 16 de julio de 1865, el prefecto Ladislao Cabrera inició un levantamiento contra el gobierno de Melgarejo, provocando 20 muertos y heridos en un sangriento enfrentamiento, días después se restituyó el orden proclamando prefecto a Manuel Tomas Alcaide.

La cruz rememora la presencia de la antigua Iglesia de Santa María Magdalena de Cobija


El último movimiento fue el 26 de enero de 1875, en el cual José Raimundo Taborga instiga en Cobija a favor de Quintín Quevedo, deponiendo al prefecto con amenaza de revolver, el movimiento quedó aislado por el refuerzo que se envió desde Atacama.

Sin embargo, pese a la larga trayectoria de Cobija en la historia de Bolivia, se trunca una noche. El 9 de mayo de 1877, entre las nueve y nueve y media de la noche, un fuerte maremoto azota la costa del Departamento del Litoral, destruyendo con olas de gran tamaño todo lo que encuentra a su paso. Mejillones y Cobija son las más afectadas. La primera desaparece, el lugar denominado “La Caleta” donde se levantaba la población, fue destruida completamente. Cobija, es arrasada incluyendo su templo, dejando restos de ropa, muebles, vajilla. Aun puede visitarse, un letrero anuncia que el lugar es declarado “Monumento Nacional” para la historia de Chile, pese a su origen boliviano.

Las ruinas de muros construidos de adobe, nos recuerdan el antiguo arte pre hispánico del altiplano boliviano. Sobre el lugar que se levantaba el templo, apenas se aprecia una cruz con una leyenda como recordatorio: “En este lugar estuvo la Iglesia de Santa María Magdalena de Cobija”.

Ruinas del antiguo puerto de Cobija


Un amigo “mejillonino”, Wilfredo Santoro Cerda, dedicado a la investigación histórica, afirma en una informal conversación, pero de mucho acierto: “Cobija fue el gran acierto y proyecto boliviano, fue el primer puerto en la costa de Atacama y el punto más importante del Litoral; Chile nunca cuestionó su pertenencia a Bolivia, los reclamos solo se limitaron al paralelo 23 que queda en Mejillones. El descubrimiento de salitre en Antofagasta en 1866, el descubrimiento de plata en Caracoles en 1870 y el maremoto de 1877 minaron su importancia…”.

Así quedó sepultada en la historia, el único puerto boliviano que comparte su historia desde la colonia y el periodo republicano, antes de ser parte de la soberanía de Chile luego de la Guerra del Pacífico. Nuestra historia no es justa, siendo el primer puerto en la costa de Atacama, ahora es solo un punto en la carretera panamericana. Los habitantes, de ascendencia remota vinculada a Bolivia se dispersaron. Hace sesenta años, una familia de Oruro de paso por Cobija, apenas encontró una vivienda, en la cual una radio reproducía las ondas de Radio Illimani de La Paz, paradójicamente, ese momento se escuchaba el vinilo del Himno Nacional de Bolivia. El momento fue emocionante y de congoja; Cobija tan lejos de su país, se resiste en el tiempo y en la distancia, ante nuestra propia indiferencia.

El autor de la nota en las antiguas ruinas de Cobija


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