Oruro, Bolivia. 18 de junio de 2019
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Identidad cultural orureña

De la clandestinidad indígena a la consagración como “Obra Maestra”

La presencia femenina se hizo más visible desde los años 70 del siglo pasado

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Periodista | EL FULGOR.com
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date_range 19 de mayo de 2019

El 18 de mayo de cada año, Oruro y su gente celebra con alborozo la proclamación que desde la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) se conoció el 2001, cuando el Carnaval de Oruro fue declarado como Obra Maestra del Patrimonio  Oral e Intangible de la Humanidad.

Detrás de este acontecimiento único en el mundo, reconocido como un carnaval devocional, ceremonial y con características de fiesta, existe  una historia con protagonistas anónimos que mediante la oralidad, supieron transmitir, de generación en generación, toda la riqueza ancestral de la identidad cultural orureña.

Oruro se catapultó a los ojos del mundo a través de su “Obra Maestra”

Diablada, la danza más antigua y emblemática del Carnaval


ORÍGENES

Los orígenes de la celebración, según describe el gestor cultural y periodista, Eddy Paravicini Ramos, en su libro “La Danza de los Morenos”, podrían remontarse a la fundación de la Villa Real de San Felipe de Austria, sobre la ciudadela y centro ceremonial Uru y lo que hasta entonces era la festividad de “Ito”, que se transformó y se subsumió bajo rituales cristianos.

En esa trayectoria, mientras los españoles que atraídos por la riqueza minera de la villa llegaron hasta Suramérica y se asentaron en la región altiplánica, celebraban las “Carnestolendas”, “los indígenas de manera marginal y clandestina celebraban sus rituales ancestrales”.

Los originarios de la villa bailaban por las calles periféricas, no se les permitía el ingreso a la zona central y su manifestación recibía apelativos despectivos.

“La danza -llama, llama- se convirtió en el centro del Carnaval de Oruro, con el nombre de Diablada. En esa celebración, los sacrificios de llamas, son   reemplazados con la celebración del sacrificio de la misa cristiana”, menciona Paravicini.

Ya en 1789 el proceso de resistencia cultural de la “Fiesta del Ito” en Oruro, había logrado su total enmascaramiento y surgió la leyenda de la mujer salvadora y protectora de la villa,  que para los católicos no puede ser más que la Virgen del Socavón, y año tras año, los marginales  le rendían pleitesía bailando  por las calles hasta su santuario situado a los pies del cerro Pie de Gallo.

Con el paso del tiempo la fiesta se convirtió en una procesión ritual, precedida por otros ceremoniales que enriquecieron y fortalecieron la manifestación devocional y folklórica hasta que llegó a denominarse “Entrada” recogiendo representaciones callejeras del culto católico. Hoy este ritual que se escenifica a lo largo de algo más de tres kilómetros por las calles de Oruro, recibe el denominativo de peregrinación y ostenta un título mundial como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Manifestaciones de diferentes pueblos encuentran su esplendor durante la peregrinación

La ceremonia católica en honor de la Virgen del Socavón es una parte importante dentro toda la ritualidad


LEGITIMACIÓN URBANA

El auge económico durante la explotación de la plata y el estaño, influyó en el crecimiento y prestigio de la ciudad de Oruro así como en el desarrollo y consolidación de su antigua fiesta.

Durante el siglo XX, en el contexto ceremonial del carnaval orureño adquirió matices gremiales, es así que los mañazos dieron nacimiento a la diablada, las familias dedicadas al comercio de la coca, la caña, velas y alcohol fundaron la morenada, con los carreros nacieron los tobas.

 Conforme pasaron los años, surgían más conjuntos folklóricos que recogían ritos, tradiciones y costumbres de otras regiones de Bolivia, para fusionarlas en una sola manifestación: el Carnaval de Oruro.

Es en ese mismo periodo que comienzan a surgir las bandas de música con ejecutantes de instrumentos de bronce, siendo ellos otro sector cultural que también contribuyó al enriquecimiento del carnaval.

Los rituales como las veladas, el Primer y Último Convite, que más allá de ser masivos ensayos de los miles de danzarines que tiempo después ponen en escena el Carnaval de Oruro, son espacios de convivencia social que forman parte de toda una manifestación que demandó una sistematización específica trabajada a lo largo de varios años hasta concretar el trámite ante la Unesco que a través de un jurado valoró los documentos y emitió un veredicto para otorgar el título de Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

La morenada tiene su origen entre los comerciantes vendedores de coca


DECLARATORIA

En Paris-Francia, el 17 de marzo de 2001, de entre 31 postulaciones, la Unesco seleccionó al Carnaval de Oruro, para consagrarlo como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad y fue el 18de mayo del mismo año que los orureños celebraron con algarabía este reconocimiento que además catapultó a este ceremonial que desde entonces atrajo con mayor fuerza la mirada internacional hacia Oruro.

Recurriendo a la simpleza de la explicación de la Real Academia de la Lengua Española, de la descripción de cada una de las palabras del título que ostenta el Carnaval de Oruro, Paravicini describe:

  • Obra Maestra: Cualquiera de las producciones en artes o ciencia, obra perfecta.
  • Patrimonio: Conjunto de los bienes culturales de un pueblo, su cultura, en sentido objetivo.
  • Oral: Expresado con la boca o con la palabra, a diferencia del escrito, tradición oral.
  • Intangible: Que no puede o no debe tocarse. Sagrado.
  • Humanidad: Género humano o mundo que pertenece al hombre o le corresponde.

De esta manera el autor concluye: El Carnaval de Oruro es, entonces, una obra perfecta de los bienes culturales que le pertenece por sucesión objetiva, mediante la palabra, tradición, a diferencia de lo escrito, que es sagrado, no puede tocarse y, concerniente al género  humano.

En el libro de Eduardo Barrios Íñiguez, “Del Folklore a la Identidad”, cuando se describe las declaraciones de obras maestras, de acuerdo a la Primera Proclama de 2001, se indica que en realidad el Carnaval de Oruro es mucho más que un “carnaval”. Es una ceremonia que ritual que dura todo un año y en el que participa gran parte de la población andina.

Mencionando que se trata de un ejemplo excepcional de la cultura tradicional y popular en sus elementos intangibles,  en el que al margen de los miles de danzarines y músicos, participan artesanos, bordadores y mascareros. Así es la “Obra Maestra” que ayer, 18 de mayo de 2019 conmemoró los 18 años de declaratoria como tal otorgada por la Unesco.

Los músicos cuya  presencia es inseparable, junto a los danzarines, durante la peregrinación

Se baila a lo largo más de 3 kilómetros, por fe y devoción a la santa patrona de Oruro, la virgen del Socavón.



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