Oruro, Bolivia. 16 de julio de 2019
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Los colmillos de muerte

Jaguar, Panthera onca

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Especial para ELFULGOR.com
date_range 05 de mayo de 2019

El rey del bosque amazónico y del chaco; también llamado tigre americano, es considerado por casi todos los pueblos de tierras bajas como una deidad y el rey supremo de los animales. Se lo respeta y se le teme, pero por gusto nunca nadie lo caza, eso, hasta los mismos ganaderos lo entendieron y no lo hacen. Pero el actual gobierno contrariamente a su trabajo de velar y proteger la vida silvestre se tapa los ojos y no escucha el clamor de frenar las matanzas de cientos de éstos bellos animales. Todo el mundo sabe y muchas personas han denunciado a los chinos, como los únicos responsables del ecocidio de estos increíbles y extraordinarios animales, que son sacrificados para extraerle su cuero, garras y colmillos y venderlos, claro en el mercado "chino" de animales silvestres... Qué pena que nuestras autoridades no cuiden nuestro patrimonio natural.

Son muchos los escritores y poetas que han escrito sobre el jaguar bellas prosas y no menos los naturalistas y biólogos que los han estudiado libres en su ambiente.

Debemos saber que en los últimos 7 años las poblaciones de esté hermoso y temerario felino se ha visto reducida en un 70 % y ya, se encuentra en Peligro de Extinción.

Ante esté negro panorama que se presenta hoy para el jaguar y recordando el momento que por primera vez vi un tigre en plena libertad, cuando lo observamos nadando tranquilo en el medio de las aguas del río Heath, cuando realizábamos un inventario de fauna y tuvimos la suerte de ver un tigre y de disfrutar por un momento, que fue mágico, verlo nadando en plena libertad tranquilo y luego surcar sus aguas hasta alcanzar la playa para después perderse entre la maleza del bosque tupido y virgen.

Hoy, sumamente alarmado y totalmente preocupado pido a las autoridades encargadas de esa tarea de conservar nuestro patrimonio natural, hacer los mayores esfuerzos para protegerlo, para que no llegue a extinguirse, porque me gustaría mucho que mi nieto Oliver, sus congéneres, como los nietos de ellos, puedan disfrutarlo de ver a un tigre nadando en los ríos o correteando libres por medio nuestras bellas pampas, montes y sabanas.


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