Oruro, Bolivia. 19 de agosto de 2019
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El BID advierte un acelerado envejecimiento de la población en América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe requerirán 19 millones de trabajadores en salud y educación hasta el 2040

Niños pasando clases en un colegio de Convenio de Fe y Alegría

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 28 de abril de 2019

En definitiva, el acelerado envejecimiento de la población en América Latina obligará a una creciente demanda de servicios de salud y el creciente uso de tecnologías demandará una educación cada vez más personalizada, que significa más profesores. Los trabajos en educación y salud son los trabajos del futuro.  Serán empleos de calidad, con salarios crecientes, menor brecha  salarial de género que en otros sectores y con una mayor tasa de cotización a la seguridad social y serán estables porque hay bajas probabilidades de ser automatizados.



El acelerado proceso de envejecimiento de la población en América Latina obligará en los próximos 15 años ha América Latina y el Caribe, demandar 19 millones de trabajadores en salud y educación; de los cuales 10,3 millones serán maestros, 2,4 millones, médicos y 6,2 millones, enfermeros, sostiene una investigación desarrollada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el Futuro del Trabajo en América Latina.

La duplicación del empleo y profesionales de las áreas de salud –médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería- y educación –profesores  y docentes- en América Latina que hoy  emplea a 11 millones de personas también implicará una mejora en los niveles de ingreso, aunque se mantendrá con una menor brecha  que las mujeres reciban menor remuneración que los hombres.

El BID advierte en el estudio que América Latina y el Caribe ha entrado en un proceso acelerado de  envejecimiento debido a que ha mejorado la calidad de vida por lo tanto  las personas viven más y por otro el número de hijos en las familias ha bajado de 6 a 2. Por ejemplo en   Chile –señala el informe- la proporción de adultos mayores de 65 años se duplicará en los siguientes 20 años (2019-2039) pasando del 10% al 20% de la población; una transición que en Alemania duró 60 años (entre  1950 y 2010).

El envejecimiento de América Latina y el Caribe se traducirá en el requerimiento de más servicios de salud y cuidado, pero sin duda los niveles de pobreza de América Latina y el Caribe y las bajas rentas no permitirá contratar servicios de salud particulares como ocurre en Europa o Estados Unidos donde las rentas altas permite a los ancianos alquilar vivienda y pagar una asistencia de enfermería lo que obligará al Estado asumir estas obligaciones.

Otra de las razones que sustenta el crecimiento de la demanda del sector social de empleo es la baja probabilidad de ser automatizados porque los servicios que prestan maestros, médicos  y enfermeros exigen una serie de habilidades interpersonales que difícilmente pueden ser reemplazadas por la inteligencia artificial.

La tendencia más enfermeras para una población cada vez más anciana


La tercera razón que alude el crecimiento del empleo en educación, el BID dice que todavía hay margen para aumentar la matrícula, en particular, en preescolar y secundaria. Además, se pronostica que la educción cada vez será más personalizada por lo que habrá mayor demanda de maestros. El estudio toma en cuenta además un alto índice de jubilaciones que darán paso a la demanda de jóvenes profesionales, porque en América Latina ocurre que los profesionales en salud y educación trabajan hasta muy avanzada edad por las bajas rentas, lo que no permite un recambio generacional paulatino, sino en espacios muy cortos.

El informe destaca que de cada cuatro trabajadores en educación y salud tres son mujeres, por lo tanto, el 80% de la educación está a cargo de mujeres, en su mayoría madres lo mismo ocurre con el tema de salud especialmente en licenciadas en enfermería, auxiliares de enfermería y de trabajos manuales en salud.

La investigación del BID para analizar los cambios en el empleo y los salarios de los trabajadores del sector social, utilizó datos  de los censos de población y vivienda? de seis países (Brasil, Chile, Ecuador, México, Panamá y Paraguay) entre  1970 y 2010 e incluyó a otros tres más (Costa Rica, Perú y Trinidad y Tobago) y a partir del año  2000  se tomó las encuestas de hogares esto permitió  estudiar  las tendencias  por países individuales, así como para dos promedios regionales: uno de 1970- 2018 para seis países y otro, entre 2000-2018 para nueve países. Si bien Bolivia no es tomada en cuenta en el informe porque no se tiene información, aparece en el promedio tomando en cuenta las encuestas de hogares. En el caso de Educación se toma como base  las proyecciones de población en edad de estudiar, la matrícula escolar y el número de niños por maestro.

EMPLEOS CON SEGURO SOCIAL, VACACIONES PAGADAS Y JUBILACIÓN

El estudio al referirse a la remuneración establece que el promedio, para los nueve países con información disponible, dice que los ingresos laborales de los maestros crecieron en un 31% entre 2000 y 2015; los de los médicos en un 29%; y los de los enfermeros en un 46%.

Al referirse a los ingresos  laborales  de los maestros  dice que hasta el año 2000 en promedio  era menor en 33% con relación a los otros profesionales,  pero el 2015, la brecha se redujo a 13%. De igual modo el 2000, los ingresos laborales de enfermeros eran, en promedio 31% menores que los de otros profesionales y en el 2015 se habían igualado en promedio. En el caso de los médicos, sus ingresos laborales siempre fueron mayores que los de otros profesionales, pero entre 2000 y 2015 la brecha relativa creció en 66%.

La educación en aula ya no será en montón sino más personalizada


El mismo patrón de crecimiento de los ingresos laborales  de los profesionales de la educación y la salud también se puede ver en comparaciones puntuales como es el caso de México donde el año 2000 un maestro ganaba un 42% menos que un contador; mientras que en 2015, la diferencia se acortó y percibía un 23% menos. En Ecuador, el 2001 un enfermero ganaba un 22% menos  que un asistente de oficina; en 2015 ganaba un 30% más. En Brasil, en el año 2002, un médico ganaba, en promedio un 3% más que un ingeniero; en 2014 ganaba un 30% más, señala la investigación.

El estudio también aborda las ventajas que tienen los empleos en educación y salud con relación a otras profesiones. Dice que en promedio 89% de los maestros, 84% de los médicos y 86% de los enfermeros en América Latina y el Caribe cotizan a la seguridad social; una proporción sustancialmente mayor a la que se observa entre  los profesionales de otras ocupaciones (68%, en promedio). Esto quiere decir, que maestros, médicos  y enfermeros tienen una mayor probabilidad de percibir una pensión en la vejez que ingenieros, abogados, periodistas o contadores, entre otros. Por último, los ingresos laborales que calculamos  son ingresos  anuales, e incluyen vacaciones pagadas. En el caso de los maestros, son mucho más largas que las que se tienen en otras ocupaciones.

MÁS MUJERES QUE HOMBRES TRABAJAN EN SALUD Y EDUCACIÓN

Otra dimensión  importante que toma en cuenta es el género de los empleados. En América Latina y el Caribe, la mayoría de los empleos  en educación y salud son ocupados por mujeres. Tres de cada cuatro maestros, más de la mitad de los médicos y nueve de cada diez enfermeros son mujeres. Visto de otra manera,  de todas  las mujeres con educación postsecundaria que están  empleadas en la región, el 22% trabaja  en la educación o en la salud. Como consecuencia, los aumentos en los ingresos laborales de maestros, médicos  y enfermeros que se han dado  en los últimos 15 años han afectado a más mujeres que a hombres.

Además, la brecha de ingresos laborales entre mujeres y hombres —la  “penalización” salarial de las mujeres— es sustancialmente menor en educación y salud que en otras ocupaciones, aunque aún se mantiene la tendencia que los hombres siguen siendo mejores pagados que las mueres por un mismo trabajo y las mismas horas.

En América Latina y el Caribe, al igual que en otras partes del mundo, las mujeres ganan menos que los hombres, sin embargo la tendencia  es que estas brechas salariales de género se vayan cerrando cada vez más.  

“A pesar del progreso, sigue habiendo grandes diferencias  entre  ocupaciones. Excluyendo a los profesionales de la educación y la salud, hoy en día, las mujeres con educación postsecundaria tienen  ingresos  laborales  que son, en promedio 28% más bajos a los de los hombres. Estas brechas de género son sustancialmente menores entre médicos (22%), maestros (12%) y enfermeros (donde, de hecho, no existen diferencias)”, añade el informe.

La tapa del libro sobre la publicación realizada por el BID: Futuro del Trabajo en América Latina


Los trabajos en educación y salud son los trabajos del futuro.  Serán empleos de calidad,  con salarios crecientes, menor brecha  salarial de género que en otros sectores y con una mayor tasa de cotización a la seguridad social y serán estables porque hay bajas probabilidades de ser automatizados.?

En definitiva, el envejecimiento de la población conllevará una creciente demanda de servicios de salud y el creciente uso de tecnologías demandará una educación cada vez más personalizada y ambas profesiones –salud y educación- necesitarán desarrollar habilidades de comunicación interpersonal para alcanzar altos niveles de participación en los nuevos empleos, dicen los investigadores del BID, Yyannú Cruz Aguayo, Nicolás Fuertes, Minji Kang, Marcos Robles, Norbert Schady y Daniela Zuluaga que plasmaron su trabajo en el libro: Futuro del Trabajo en América Latina.


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