Oruro, 26 de abril de 2018
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Cuando nuestros antepasados nos visitan

Mesa armada para recibir a los fundadores de Oruro y otras personalidades olvidadas

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 05 de noviembre de 2017

Hace unos días, después del aniversario de fundación de la Villa de Oruro en el día de Todos los Santos, se celebró un acontecimiento especial muy arraigado en nuestras familias que permiten revivir la memoria histórica en nuestros antepasados: la visita de las almas a nuestros hogares desde el mediodía del 1 de Noviembre hasta el siguiente día.

Este año, fuimos testigos de la creciente actividad en los niños y niñas que concentra en la Plaza Principal a cientos de ellos y ellas disfrazados con mucha dedicación por sus padres y cuidadores; sin embargo, completamente foránea a nuestro contexto, se va apoderando de la costumbre local con una especie de escenario callejero en la plaza central.

Disfraces de películas de moda, vendedores de caramelos para el intercambio, fondos hermosamente armados por fotógrafos locales, etc. Lo que sí faltó, fue algo de música de ambiente, y tal vez algún otro atractivo. Alguien sugirió eliminar esta “tradición”, tal vez de los más conservadores, pero es difícil cuando vivimos en medio de la globalización con los medios de comunicación que nos inundan con estas tradiciones, además de la misma Internet que tiene recursos ilimitados sobre esta actividad, y por supuesto otorga ideas para aplicarlas en el contexto local.

Pese a todo ello, destaca algo que es muy interesante, la festividad de los Difuntos. Este año en particular, pudimos visitar algunas casas y además poder apreciar el Cementerio donde los dolientes acostumbran acompañar a sus difuntos. Antiguamente, se celebraba una misa por “Todos los Santos” y los Difuntos, donde el Sacerdote se vestía con estola negra propia de esta Fiesta. Los antecedentes son del periodo pre hispánico, los antepasados enterrados en Chullpares se los sacaba para que las nuevas generaciones puedan conocerlos y además compartir con el ancestro alimentos, bebidas y entonaciones musicales.

Tumba en la casa de la familia Guevara en la zona Sur

Esta tradición aún se puede apreciar en Santa Ana de Chipaya en la provincia Sabaya de nuestro Departamento. En otras latitudes del país se resume con la visita al Cementerio, pero en el área andina y sub andina se caracteriza por estas tradiciones y costumbres.

Toda esta iniciativa se apreció en algunos hogares que se dedican a preparar Mesas en las Salas principales de cada familia con elementos propios que los pudimos conocer. Lo que más llama la atención, las famosas “Tantawawas”, las mismas que son elaboradas por la misma familia, con una máscara de cerámica que representa al familiar fallecido, antes no existía la fotografía y esta representación acercaba al alma; el sol y la luna elaboradas en masa de pan. De estas “masas” lo que llama la atención es la escalera que nos indican, facilita el descenso y el ascenso del alma al cielo junto a las cañas de Azúcar. Los platos preferidos del difunto, además de un vaso de agua con una paja (normalmente de escoba que casi ya no existen), es parte inalienable de esta “mesa” precisamente para que el alma pueda tomar por el cansancio que tuvo en su larga travesía.

Antes de levantar esta mesa, se entregan los Platos con masitas, en el proceso llamado de “Plateo” o “plateado”, invitando a las familias a elevar una oración por el alma de la persona fallecida dentro el año y de pasar al domicilio por la cercanía en la relación que pudo haber tenido la persona fallecida.

Dentro del día de la visita del Fallecido desde el mediodía del día 1 de noviembre, la familia coloca un rozón de color negro en la puerta de calle, anunciando la presencia de una “Tumba”. Normalmente, son los niños y niñas que en grupos caminan por las calles llevando bolsitas de yute ingresan a la casa para dedicar una oración, las mismas que tienen traviesas composiciones recitadas muy rápidamente que a veces es difícil entender, pero que llevan consigo un mensaje de inocencia por el difunto.

Algunos adolescentes aprenden y mantienen nuestras tradiciones

Concluye este rezo con la tradicional expresión: “que se reciba la oración”. Inmediatamente, la familia les invita masitas entre los que están sopaipillas, bizcochuelo, algunas masas en base a la que se elabora el pan, suspiros hechos de clara de huevo y la agradable chicha de maní. Este ritual se repite de casa en casa hasta el día siguiente. A mediodía, la familia se congrega alrededor de la tumba, invocando para que los difuntos tenga un buen retorno al más allá. Los rezos son la característica y el abrazo con la expresión “que sea en buena hora”, en la oración se incluye a las almas olvidadas. Mientras en la puerta esperan entusiastas, grupos de personas especialmente del área rural para “destumbar” o levantar la Mesa llevándose todo lo que contiene.

Por la tarde, las familias visitan el Cementerio llevando flores y compartiendo un plato de comida (por cierto poco higiénico) además de la libación de bebidas alcohólicas. Algunos llevan cánticos y en último tiempo grupos de mariachis. Sin embargo, en el área rural se puede apreciar la entonación de instrumentos autóctonos, ahora casi desaparecidos en el área urbana, a excepción de lo visto en los cementerios de Iroco o Chapicollo. En otros centros urbanos como en Norte de Potosí en Catavi o Uncía se pueden ver grupos de banda de música que entonan los muy dolorosos boleros de caballería.

Así pasa la fiesta, hasta el próximo año donde nuestros antepasados nos visitan. Empero, ¿qué pasa por todos aquellos enterrados en los cementerios de las Iglesias del centro de la ciudad?, o ¿aquellas almas que fueron enterradas desde los primeros años de haberse fundado la Villa de Oruro?. De ello nos ocupamos este año de levantar una pequeña mesa con una lista de nombres de los cuales tienen una historia particular para nuestra ciudad.

Las tradiciones deben imponerse frente a la globalización, sin embargo podemos estar tranquilos porque esta Fiesta de Difuntos sigue arraigada en nuestras familias donde podemos levantar una pequeña mesa por nuestros fallecidos. Es buen momento de contar la historia de la familia, de donde vienen, que hechos destacan su presencia en la vida terrenal y ante todo fortalecer nuestra identidad.


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