Oruro, Bolivia. 09 de diciembre de 2019
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La calidad del derecho a la salud, más allá de la cobertura universal

El Comité de Lucha contra la Negligencia Médica de Bolivia sostiene que, en promedio, se presentan tres denuncias por negligencia o mala praxis cada semana.

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Periodista | EL FULGOR.com
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location_city La Paz, Bolivia
date_range 28 de abril de 2019

Aunque no existen datos estadísticos sobre la mala praxis, la OMS calcula que el costo mundial asociado sólo a los errores de medicación es de US$ 42.000 millones al año, es decir, casi un 1% del gasto sanitario mundial, además advierte que en todos los países prevalece el diagnóstico inexacto, los errores de medicación, el tratamiento inapropiado o innecesario, las instalaciones o prácticas clínicas inadecuadas o inseguras o los proveedores que carecen de capacitación y experiencia adecuadas.

Oyuki Sato, una joven madre de tres niños, falleció al día siguiente de haber dado a luz a mellizos, un varón y una niña, en el Hospital de Rurrenabaque, Beni. El esposo de la víctima, Domingo Novo, denuncia negligencia médica porque se maltrató a su esposa y se le negó practicarle una cesárea que pudo salvarle la vida.

De acuerdo a declaraciones de Novo, citado por la agencia ANF, Uyuki Sato, que dejó en la orfandad a cinco hijos, peregrinó por atención médica varios días antes del alumbramiento e incluso aseguró que la ginecóloga del nosocomio de Rurrenabaque la "obligó" a tener a sus bebés de forma natural, pese a las observaciones que realizó la familia porque cada uno de los neonatos pesaba más de tres kilos.

Independientemente de los resultados que pueda arrojar la auditoría que el Ministerio de Salud ordenó instaurar en este caso y de las razones médicas que pueda argüir la ginecóloga de Rurrenabaque, ha retomado al debate público  la necesidad de establecer responsabilidades por la mala praxis (práctica) o negligencia médica en el país, tras el fracasado Código del Sistema Penal, que fue derogado por el presidente Evo Morales, en enero de 2018, ante la presión social que ejercieron los médicos del país.

También generó preocupación, en las redes sociales, la inobservancia de los profesionales en salud a los derechos que tiene el paciente, entre ellos a recibir información transparente y oportuna para decidir. Muchos profesionales toman en sus manos la vida de las personas como si se tratasen de simples objetos, sin dar el chance a los pacientes y a sus propios familiares de tomar las decisiones que correspondan sobre la salud de los mismos.

Por más de tres meses, los médicos sostuvieron un paro movilizado en oposición al nuevo Código del Sistema Penal que establecía responsabilidades por la mala praxis,  los galenos no quieren una ley específica y proponen que los actos de  mala praxis sigan, como hasta ahora, durmiendo en los estrados judiciales, sometidos al Código Penal.

Ante una fatalidad de esta magnitud, en la que se pierde la vida de una madre de 27 años de edad  – dejando en la orfandad a cinco niños y en la absoluta desesperación a su pareja-- haberles dejado tomar la decisión de dar a luz mediante cesárea probablemente serviría de consuelo a los familiares, de haber hecho lo humanamente posible por salvarla, pero en este caso solo queda la sed de justicia, en medio de un desolador mar de injusticias  y burocracia imperativa de un sistema que no ampara ni protege a las víctimas de la mala praxis o negligencia médica.

En Bolivia, en los últimos 25 años, el Comité de Lucha Contra la Negligencia Médica, ha registrado más de 5.000 casos de presunta negligencia médica y mala praxis en todo el territorio nacional, aproximadamente 200 casos por año. De estos, solo el 5% ha tenido resolución legal favorable a las víctimas y se sabe de al menos cuatro casos concluyeron con sentencias condenatorias, según informó Víctor Hugo Llanos, presidente de este movimiento.

Cabe destacar que las denuncias sobre mala praxis o negligencia se registran, tanto el ámbito de la salud pública, como de la seguridad social y del sistema privado, aunque no existen datos oficiales ni confiables respecto a la incidencia de los “errores médicos” respecto a la tasa de internación, o al menos con relación a las defunciones, aunque en la gestión 2018, la Defensoría del Pueblo, informó haber recibido alrededor de una treintena de casos para hacer seguimiento en las instancias judiciales.

SEGURO UNICO DE SALUD

Ahora con la vigencia del Sistema Único de Salud, que  rige desde el 1ro de marzo, en casi todo el territorio nacional, excepto Santa Cruz que se niega a transferir la responsabilidad de  administrar los hospitales de tercer nivel al gobierno nacional, se hace necesaria una reflexión sobre la relación entre cobertura universal y el goce efectivo la calidad del derecho a la salud.

Según la Organización Mundial de la Salud  (OMS) la calidad del derecho a la salud, implica que todas las personas tengan acceso sin discriminación alguna, a los servicios integrales de salud, adecuados, oportunos, de calidad  y determinados por la nueva estructura definida mediante norma, de acuerdo con las necesidades, así como a medicamentos seguros, eficaces y asequibles, y a la vez que se asegure que el uso de esos servicios no exponga a los usuarios a dificultades financieras, en particular a los grupos en situación de vulnerabilidad, ya que según estudios de este organismo la enfermedad de una persona puede mermar más del 10 por ciento de los ingresos de una familia e incluso en casos graves, puede dejar en la pobreza a la familia.

Cabe destacar que la OMS, el Banco Mundial y otras agencias multilaterales promueven el alcance de la cobertura universal en salud como una meta para los países en desarrollo a ser alcanzada hasta el 2030. La meta es que todas las personas reciban los servicios de salud que necesitan, con calidad suficiente y sin que esto conlleve dificultades financieras para las personas y sus familias, contrariamente a las políticas de ajuste estructural de la década de los 90, donde estos organismos internacionales pregonaban la privatización de los sistemas de salud y de la seguridad social para alcanzar las metas de bienestar general de la población.

Oyuki Sato de 27 años falleció el pasado jueves tras dar a luz a mellizos, un varón y una niña, en el Hospital de Rurrenabaque, Beni.

Como resultado de las políticas sociales y de redistribución de las riquezas del Estado, el gobierno de Evo Morales determinó instaurar en Bolivia, desde marzo del 2019, el Seguro Universal y Gratuito de Salud (SUS) se puso en marcha con un presupuesto inicial de 200 millones de dólares y otros 2.000 millones para la construcción de hospitales, además de 30 millones para fortalecer el equipamiento y el número de profesionales que atenderán a los pacientes en más de 1.000 prestaciones médicas.

Según los reportes de la titular de Salud, Gabriela Montaño, disponibles en el portal electrónico de esa repartición, hasta el 18 de abril, se registraron al SUS más de 2.400.000 personas “estamos muy cerquita de la mitad, es decir, del 50% de nuestra población meta, lograr eso es realmente un resultado muy bueno”, destacó la autoridad.

La mayoría de las inscripciones se desarrollaron en Cochabamba (con 631.828 inscritos), La Paz (553.546), Santa Cruz (471.807), Potosí (282.089) y Chuquisaca (201.140).

En cuanto a las atenciones médicas, más de 400.000 se brindaron de forma gratuita en sólo un mes y medio (marzo y parte de abril), destaca el informe de Salud y agrega que en ese mismo periodo, el Programa Nacional de Salud Oral realizó más de un millón y medio de atenciones odontológicas gratuitas en todo el territorio nacional, también el marco de la implementación del Sistema Único de Salud.

“Se presentaron casos muy simbólicos, que nos demostraron que era necesario dar ese salto en términos de salud en nuestro país. Uno de estos casos, es una bebé con ectopia cordis (mal formación congénita) y una niña que llegó a la Feria de Salud; entonces, el SUS vale la pena porque todos los días se salvan vidas”, concluyó Montaño.

CALIDAD DE SERVICIOS EN SALUD

La calidad de los servicios de salud, tienen distintas interpretaciones para cada actor involucrado en el proceso, según la Revista de Medicina Cubana (30 edición) que más ha abordado la temática, para el paciente implica una cálida y pronta atención, las instalaciones del hospital o clínica, la reputación de los médicos y la imagen de la institución.

Para el prestador de servicios de salud, la valoración de la calidad se basa en los aspectos que podríamos denominar científicos, técnicos y tecnológicos involucrados en el proceso, tales como la experiencia de los profesionales y la tecnología disponible.

Por su parte la Organización Mundial de Salud (OMS) define como: "la calidad de la asistencia sanitaria es asegurar que cada paciente reciba el conjunto de servicios diagnósticos y terapéuticos más adecuado para conseguir una atención sanitaria óptima, teniendo en cuenta todos los factores y los conocimientos del paciente y del servicio médico, y lograr el mejor resultado con el mínimo riego de efectos iatrogénicos y la máxima satisfacción del paciente con el proceso".

A la vez, la OMS insta a las autoridades sanitarias a orientar de forma clara las políticas nacionales hacia la mejora de la calidad de los servicios de salud y el establecimiento de mecanismos para medir los progresos logrados.

La calidad de la asistencia sanitaria es asegurar que cada paciente reciba el conjunto de servicios diagnósticos y terapéuticos más adecuado para conseguir una atención sanitaria óptima, con calidez y eficiencia.

“Se necesitan políticas que se dirijan explícitamente a mejorar la calidad de los servicios de salud, y allí donde existan múltiples iniciativas para la mejora de la calidad, es deseable combinarlas en un esfuerzo coordinado y sistemático para mejorar la atención en todo el sistema de salud”, señala el informe del organismo multilateral titulado: “Mejorar la calidad de la atención de salud en todo el sistema sanitario”, que fue elaborado por los consultores Shamsuzzoha B Syed y otros.

La OMS destaca que la mayoría de los gobiernos nacionales deberán adoptar medidas dirigidas a clarificar las estructuras de gobernanza, rendición de cuentas y seguimiento en relación con los esfuerzos de mejora de la calidad; a garantizar el compromiso con la calidad mediante la creación de consensos; y a propiciar un cambio en la cultura de sus sistemas de salud que fomente la preocupación por la calidad de los servicios tanto entre los proveedores como entre los usuarios.

Para apoyar a los Estados miembros en este proceso, la OMS ha puesto en marcha una iniciativa mundial para promover y mejorar las políticas y estrategias nacionales de fomento de la calidad, en el marco de esta iniciativa se ha publicado el “Handbook for national quality policy and strategy”, elaborado con la ayuda de direcciones nacionales y expertos técnicos en materia de calidad y diseñado para contribuir a los esfuerzos nacionales en este terreno, reconociendo la amplia variedad de conocimientos especializados de las autoridades sanitarias nacionales.

Finalmente destaca que en muchos países, se pueden establecer conexiones entre los esfuerzos dirigidos a la mejora de la calidad y los avances hacia el logro de la universalidad de la salud; entre la mejora de la calidad y la resiliencia de los servicios de salud como fundamento de la seguridad sanitaria; entre la mejora de la calidad y la prestación de asistencia en entornos frágiles, vulnerables y afectados por conflictos; y entre la mejora de la calidad y las reformas en la atención primaria de salud.

Como lo reconocen los tratados internacionales, el derecho a la salud no se logra de un día para otro. Lo que sí se requiere de los países son políticas, programas e instrumentos jurídicos para alcanzarlo y el no retroceso en el avance hacía la realización progresiva del derecho a la salud.

Inscripción al SUS.



Según la OMS

La mala calidad de los servicios sanitarios frena las mejoras asistenciales en el mundo

EL FULGOR.com

La Organización Mundial de la Salud (OMS), junto a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco Mundial, publicaron el 2018 un informe en el que se advierte que la mala calidad de los servicios sanitarios está frenando las mejoras asistenciales en todo el mundo.

Según el informe, en todos los países prevalece el diagnóstico inexacto, los errores de medicación, el tratamiento inapropiado o innecesario, las instalaciones o prácticas clínicas inadecuadas o inseguras o los proveedores que carecen de capacitación y experiencia adecuadas.

Señala que esta situación empeora en los países de bajos y medianos ingresos, donde el 10 por ciento de los pacientes hospitalizados pueden adquirir una infección durante su estancia, en comparación con el siete por ciento en los países de altos ingresos.

Estos son algunos de los aspectos destacados del informe Delivering Quality Health Services – a Global Imperative for Universal Health Coverage (Prestación de servicios de salud de calidad: Un imperativo mundial para la cobertura sanitaria universal). En el informe también se hace hincapié en que las enfermedades asociadas con la atención de la salud de escasa calidad generan gastos adicionales para las familias y los sistemas de salud.

“Todo esto a pesar de que las infecciones adquiridas en el hospital se evitan fácilmente mediante una mejor higiene, mejores prácticas de control de infecciones y el uso apropiado de antimicrobianos”, destaca el informe.

Asimismo el informe conjunto de los organismos multilaterales ha puesto también de manifiesto que la enfermedad asociada con la mala calidad de la atención de la salud impone un gasto adicional en las familias y los sistemas de salud.


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