Oruro, Bolivia. 19 de agosto de 2019
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CAPUZ CULTURAL

Iglesia de Segundo Crucero, necesidad de su restauración

En este espacio se albergó a los heridos de la batalla del Segundo Crucero

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 21 de abril de 2019

Son ocho años que se realiza la recreación de la batalla del Segundo Crucero, hecho histórico que cambió la historia del país, estableciendo a Sucre como Capital Constitucional y La Paz como Sede de Gobierno. El 10 de abril de 1899, en este espacio abierto, que actualmente se encuentra en el municipio de Paria con su capital Soracachi, se enfrentaron dos ejércitos en una lucha fratricida por la capitalía; por un lado, el ejército Constitucional o Unitario del presidente Severo Fernández Alonso y por otro, el Ejército Federal liderado por el General José Manuel Pando.

El motivo, un Decreto llamado de Radicatoria que pretendía establecer a Sucre como capital permanente del país, luego que el siglo XIX de historia republicana, el ejercicio de la capitalía respondía al lugar donde el presidente del país se encontraba ejerciendo el cargo. Por ejemplo, Oruro fue capital “accidental” en el gobierno de Santa Cruz, Ballivian, Belzu, Linares, Achá, Melgarejo, Campero, Baptista, Arce, Pacheco, Alonso y por supuesto Pando como último presidente “itinerante”.

Pasaron los años, luego de este enfrentamiento entre Chuquisaqueños y Paceños, y como dijimos en nuestras intervenciones, ambos nunca más se dieron un abrazo de paz y los que yacen en el campo de batalla, no recibieron el homenaje respectivo hasta esta recreación que tiene consigo el homenaje militar y el correspondiente minuto de silencio.

La cúpula de la Iglesia hace mucho tiempo que presenta daños


En esta gestión, luego de la coordinación entre la Secretaria de Turismo y Cultura del Gobierno Departamental de Oruro, el Gobierno Municipal de Paria con su capital Soracachi, el Regimiento Camacho 1º de Artillería y la comunidad de Crucero de Copacabana, recibieron un nuevo actor en este proceso: la Sociedad de Historia y Geografía a la cabeza de su presidente el Cnl. Eduardo García Echeverría, que orientó de mejor manera la presentación en tres actos de la Recreación, dando una nueva faceta a lo que ya se tenía acostumbrado.

Las dificultades para esta actividad que concentra cada año al público que se da cita son variadas, desde la limitada difusión, hasta la escasez de uniformes, réplicas de armas, y un largo etcétera.

En la primera versión, se sugirió por el conocido investigador orureño Carlos Condarco Santillán, que la Iglesia de Crucero, debía convertirse en el Museo de sitio de la Guerra Federal. Para ello, en gestiones anteriores, se donaron fotografías de gran tamaño, replica de uniformes, y otros elementos que se fueron adquiriendo, pero aun el museo no deja de ser un sueño para la comunidad que cada año se organiza para recibir de buena manera a los visitantes.

La fachada va cediendo paulatinamente


En esta gestión, con mucha preocupación, pudimos advertir que la Iglesia de Crucero de Copacabana, que fue testigo mudo de esta batalla llamada del “Segundo Crucero” y que además sirvió de hospital para los heridos de este hecho de armas, está a punto de desplomarse. Se ha gestionado a la autoridad municipal, pero la excusa es que todas las comunidades que tienen Iglesias reclamaran su restauración; sin embargo, no conoce la importancia histórica de este templo, que además perdió todo su patrimonio en Santos, ornamentos, cuadros, a través del tiempo, sino que la pintura mural de sus gruesas paredes, amenazan con desplomarse presentando rajaduras en el arco Toral, la Torre y muros laterales.

Sumado a ello, los factores climáticos y las aves que dañan el techo de paja. Siendo escenario de un hecho que cambió para siempre la historia del país, no deja de ser relevante para el municipio, el departamento y el Estado.

La rajadura del arco toral amenaza toda infraestructura


La comunidad presta todo el cuidado correspondiente, que obedece al interés de las familias residentes que enfocan su atención en mantener esta importante edificación; pero la falta de orientación técnica sumado a las limitaciones de recursos, no dan garantías por encontrar el reparo en lo que se soñó alguna vez: el museo de sitio de la Guerra Federal.

Esperemos que no solo autoridades se interesen en este espacio, sino la sociedad civil, que asuma conciencia. En otro país, se llora por una Catedral de más de mil años de antigüedad, pero en el país poseemos patrimonio que enaltecen nuestra identidad pero que se pierde frente a la propia indiferencia.

Esperemos, que la siguiente recreación no tengamos que terminar con la expresión: “acá alguna vez hubo una Iglesia”; aunque en Oruro ya estamos acostumbrados a demoler lo histórico por ignorancia.


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