Oruro, Bolivia. 20 de abril de 2019
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La noche triste de un defensor

El defensa Cesar Augusto Mena de San José marcó dos autogoles en la Copa Libertadores y liquidó a su equipo. Pero el fútbol es un deporte que a la vuelta de la esquina te ofrece la revancha.

El dolor evidente de Cesar Mena

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Jefe de Redacción ELFULGOR.com
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date_range 07 de abril de 2019

El escritor uruguayo Eduardo Galeano decía: "El fútbol es la única religión que no tiene ateos". Existen muchas otras definiciones sobre el fútbol y hasta poemas, porque este deporte encierra muchos otros adjetivos como amores y desamores, sin caer en la exageración.


Hace varios meses llegó a Oruro, para fichar en San José, el jugador colombiano Cesar Augusto Mena Mosquera. El espigado defensor central de 30 años y 1,93 metros, tuvo muy poca oportunidad para alternar en el equipo titular, los motivos los conoce el ex director técnico Eduardo Villegas, pero en una oportunidad lo puso de titular y tras un error común en el fútbol, pero garrafal, decidió sustituirlo.

Tuvo que llegar otro DT, el chileno Miguel Ponce, para que Mena nuevamente aparezca dentro el equipo titular. Y así fue, la tarde noche del martes 2 de abril, él defensor estaba entre los 11 elegidos para enfrentar a la Liga Universitaria de Quito. Aprobado por algunos, hinchas y reprochado por otros.

Mena saltó al campo de juego y se mostró firme, seguro y tuvo una aceptable actuación hasta el fatídico minuto 40 del primer tiempo. Un centro de pelota parada, él jugador rival cabecea en el área mayor y la mala fortuna hace que el balón llegue hasta la cabeza del jugador Santo y se convierta el primer autogol.

Un autogol en un partido ya es mala fortuna, pero el cotejo aún tenía más sorpresas, porque al minuto 69 del segundo tiempo nuevamente Mena mete un autogol en propia meta, batiendo a su propio arquero, el experimentado Carlos Lampe.

El jugador se desmorona, cae de rodillas al gramado y se toma la cabeza con ambas manos y esa imagen es dolorosa para cualquier futbolista, por ello Mario Ovando corre y levanta a su compañero de equipo.

Muchos vieron a un ser humano que se equivocó y en el fútbol la hinchada a veces es cruel.

El jugador había empezado el partido con mucha seguridad y estaba haciendo un buen partido.


AUTOGOLES

Pero Cesar Augusto Mena, no es el primer ni el último jugador de fútbol que metió un autogol. El primer gol registrado oficialmente en meta propia, ocurrió en 1888 en un partido de la liga inglesa y fue el jugador Gershom, su autor.

También queda para la historia aquel 20 de marzo de 1976 en un partido entre el Aston Villa y el Leicester City. El “villano” fue Chris Nicoll cuya mala fortuna hizo que marcara dos autogoles y más bien que el partido quedó emparejado.

Otro record histórico en el fútbol lleva el nombre de Richard Dunne, futbolista que en su carrera ha metido 8 autogoles. Sin duda, un goleador al revés.

Cada jornada de fútbol siempre tiene emociones y hasta hechos inverosímiles que jamás olvidará el jugador del Liverpool, Jamie Carragher que en su propio partido de homenaje metió un autogol.

En América también hay registros de autogoles memorables y recordados como el de Miguel Marín, arquero del Cruz Azul de México en 1976. Cuando el “Gato” quiso despejar de manos hacia uno de sus compañeros, continuó su gesto y apuntó directo a su meta.

Los autogoles dejan pasmados a los hinchas, en algunos partidos son irrelevantes, pero en otros casos han definidos partidos y títulos. Tal es el caso del autogol de John Arne Riise, que de último minuto anotó en su portería en la semifinal de la Liga de Campeones entre Liverpool y Chelsea.

Los autogoles por lo general son poco ortodoxos, pero algunos son famosos e incluso los consideran de gran factura, es decir, golazos a la vista del mundo futbolero como el de Huelmut Winklhofer que metió un “balazo” en su arco.

Otro autogol curioso lo metió Chris Brass, en el Bury-Darlington del 22 de abril de 2006, intentó despejar el balón de su área, pero lo envió contra su nariz, de donde salió disparado al fondo de las mallas. Resultado: ¡una nariz rota y un gol en contra!

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Las Copas del Mundo no se salvan de goles en propia puerta que son dignos de recordar. El mexicano Manuel Rosas anotó un autogol de cabeza en la eliminación de su Selección ante Chile. El caso más triste es el del colombiano Andrés Escobar que fue asesinado al regresar del Mundial de Estados Unidos 1994, por marcar un gol en propia puerta que significaría la eliminación de su selección.

Pero volviendo a nuestro país, seguramente, los mayores recuerdan el autogol del peruano Héctor Chumpitaz en el viejo estadio Hernando Siles, fue el 10 de agosto de 1969, por las eliminatorias México 1970. Fue un cabezazo espectacular que dejó a su arquero parado, sin reacción, que los hinchas bolivianos gritaron a todo pulmón, Bolivia ganó 2-1.

Por mucho tiempo ese autogol fue motivo de bromas e incluso algún compositor escribió un bailecito que en una de sus estrofas decía: “Chumpitaz, negro bandido, buen recuerdo me has dejado, el golazo que has metido nunca más he de olvidarlo”.

Bolivia recibió por primera vez a Perú, en el Siles, el 10 de agosto de 1969, por Eliminatorias México 1970. La verde se impuso por 2-1, en un partido muy recordado por el autogol de Héctor Chumpitaz, capitán del equipo incaico.

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DOS AUTOGOLES

Pareciera muy poco probable que un jugador meta dos autogoles en un mismo partido, pero los hay y la lista es larga. Entre los más recordados están el ocurrido en el partido Tigres vs Pachuca en 2019, Stiven Barreiro se sumó a este grupo nada honroso. En cuestión de minutos y por partida doble, el defensor marcó dos goles en propia puerta y dejó K.O. a su equipo.

El delantero inglés, Jonathan Walters, anduvo fino en un encuentro ligero ante el Chelsea y se despachó con un buen doblete. El pequeño detalle es que lo hizo en propia puerta y fue, quizás, uno de sus días menos afortunados como atacante.

El defensor del Espanyol, Mario Hermoso, fue protagonista en un duelo ligero ante el Leganés. El joven futbolista de 23 años marcó dos goles en propio arco, aunque metió uno a favor y fue el 3-2 del marcador final.

Francisco Javier Garay, jugando para Monarcas Morelia, marcó dos goles en su propia portería justamente en un partido versus Pachuca. Quizás sólo hay algo peor que marcar dos autogoles en un partido, y eso es hacerlo en un clásico ante tu acérrimo rival.

En este recuento también incluimos a Mikel San José, quien en el clásico ante la Real Sociedad marcó dos goles en propia puerta y “colaborar” a la derrota de su Athletic 3-1.

Las estadísticas dejan en claro que autogoles hubo desde hace muchos años, que existen jugadores que metieron hasta dos autogoles en un mismo partido y al final la vida continúa y la pelota seguirá rodando en el campo de juego, porque cada domingo hay una nueva revancha para que el jugador grite un gol en el arco rival.


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