Oruro, Bolivia. 09 de diciembre de 2019
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CAPUZ CULTURAL

¿Quién mató a Manuel Isidoro Belzu?

Ilustración de los últimos instantes de Belzu

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location_city Oruro, Bolivia
date_range 31 de marzo de 2019

Corría el año de 1865, tres meses de la famosa “Inocentada”, un cuartelazo producido en la ciudad de Cochabamba que tuvo como consecuencia el derrocamiento del General José María de Achá. El doctor Jorge Oblitas, ministro de aquel gobierno, había acompañado al General al Convento de las “Concebidas”, para resguardar la humanidad del que fuera ya ex presidente. Sin embargo, el doctor, se presentó ante el nuevo Caudillo para ponerse a sus órdenes, convirtiéndose en el ministro de Instrucción Pública y Culto.

La población no podía creer, se presumía que era un movimiento propiciado por el partido “Ballivianista”, cuyo líder Adolfo Ballivian Coll, hijo del héroe de Ingavi, debía proclamarse presidente; sin embargo, su protegido, un militar formado en los cuarteles asumía el poder para sí mismo, se trataba del muchas veces vilipendiado y calumniado el General Mariano Melgarejo.

La población del país descontenta por esta inmoral toma de poder, se organiza en diferentes ciudades y, particularmente en La Paz. Manuel Isidoro Belzu, había retornado al país, luego de ser derrocado su yerno el general Jorge Córdova y cruelmente asesinado en las famosas “Matanzas de Yañez”.

Manuel Isidoro Belzu, se había declarado enemigo de José Ballivian, pero motivado más por un tema personal que involucra al sexo femenino, pero como es tan personal, pasaremos por alto este episodio pasional. Llegó al poder, en esos confusos primeros años del país, cuando apenas se consolidaba la independencia en el año de 1848; este hecho le valió el destierro de su enemigo personal el General José Ballivian, quien falleció pocos años después en el Brasil.

La ciudad de La Paz, había recibido a Belzu en marzo de 1865 en su ingreso por Arica, que en ese tiempo pertenecía al Perú, luego de un largo exilio en Europa y medio oriente. Lo paradójico, es que en el mismo barco en el cual retornaba Belzu hacia aquel puerto peruano, también lo hacía Narciso Campero que había concluido su formación militar en Europa.

En la ciudad de La Paz de Ayacucho, el pueblo lo recibió apoteósicamente sin resistencia alguna; Melgarejo, había conocido de la noticia mientras se encontraba en Oruro, por lo que dirigió su ejército a la ciudad del Norte. Narciso Campero, luego de despedirse de Belzu, se incorpora al Ejército de Melgarejo que se preparaba para tomar la ciudad de La Paz.

En aquella infausta jornada del 27 de marzo, Melgarejo se encontraba encolerizado; por mala fortuna, se encontró al jefe de la Plaza el Coronel Vicente Cortez muy cerca de Achocalla, ordenó que lo fusilaran caballo y todo. Un tirador, le disparó a quemarropa y en el suelo, otros rifleros lo ultimaron a “culatazos”.

Manuel Isidoro Belzu


El ejército de Melgarejo bajó de El Alto a La Paz, y se enfrentaron con las tropas de Belzu y la población de aquella ciudad; muchos de ellos comenzaron a confraternizar con las tropas belcistas, por lo que cundió el desaliento de Mariano Melgarejo. En ese momento, tomó su arma y quiso quitarse la vida, pero Narciso Campero que ostentaba el grado de Coronel, lo impidió. En la calle Potosí, muy cerca del Palacio, levanta su revólver y grita: “¡O me seguís coraceros, o me destapo los sesos!”.  Los fuegos callaron, la tropa de las barricadas, pensaron que Melgarejo y su acompañante Campero se dirigirían al Palacio a ofrecer su rendición pues sus tropas se habían pasado a las de Belzu y cesaron los fuegos.

En la calle, la muchedumbre se quedó estupefacta, Melgarejo entró a Palacio y le avisaron a Belzu que su rival subía la escalinata; se encuentra con Estanislao Machicado quien le apunta con un fusil, pero un balazo lo tiende inerte al piso. Melgarejo sigue subiendo y Belzu al escuchar el alboroto sale a su encuentro abriendo los brazos pero hacia Campero que lo había reconocido por su viaje en el barco que los traslado juntos hacia Arica. Sin embargo, se escucha una detonación y entre la confusión, cae la humanidad de Manuel Isidoro Belzu.

Melgarejo, se acerca al balcón, la muchedumbre, pensando que sería el “Tata” quien saldría victorioso, es la imagen desconcertante de Melgarejo que dice: “Belzu ha muerto, ¿quién vive ahora?”.

La historia calumnió a Melgarejo como el autor material de este asesinato, otros autores afirman que fue un riflero que acompañó a los dos personajes quien disparó. Sin embargo, cuando se pretendía realizar el traslado de los restos de Belzu para la inauguración del monumento de los héroes en la Plaza Villarroel en 1956 (nunca se efectivizó), se encontró rastros del atentado de 1850, pero el “balazo” que terminó con su vida, fue de calibre pequeño y no de un fusil como algunas versiones afirman.

En este sentido, también acerca a la versión que fue Melgrejo quien disparó sobre Belzu. Hugo Roberts Barragan y una carta publicada a mediados de los años noventa el siglo pasado, acusa a Narciso Campero como el autor del asesinato. Melgarejo le dijo a Campero que si hubiese usado el revólver que tenía en su mano cuando se dirigió a sus coraceros, terrible “chasco” se hubiese llevado, pues el arma no funcionaba. Esta fue un regalo del Perú por su ascenso al poder, pero nunca la había usado.

De esta manera, aprovechando la cercanía de la fecha, quisimos aportar con este relato, que invita a profundizar sobre nuestra historia, que raya en la tragedia. Nunca podremos saber si las iniciativas de Belzu por su pensamiento progresista cultivado en Europa, hubiesen efecto en el futuro del país; quien sabe si hasta la Guerra del Pacífico se hubiese evitado.


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