Oruro, Bolivia. 23 de febrero de 2020
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La mina sigue siendo una bomba de tiempo que no acaba de desactivarse

Desocupados toman boca mina La Suerte, en el cerro Posokoni

El ingenio Lucianita construido con una inversión de $us 50 millones por la empresa China, Vicstar que nunca llegó a funcionar.

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 31 de marzo de 2019

La inestabilidad en que viene trabajando la mina Huanuni desde la década de los año 70 ha llevado a este centro minero productor de estaño a ser el principal centro de robo de mineral (juqueo) una tradición alimentada por los sindicatos mineros y la Comibol y, que hoy, con la militarización y puestos de control policial amenaza en convertir al cerro Posokoni en un centro de conflicto permanente por las 40 bandas de juqueadores que operan en la zona y a ser un centro de demanda permanente de empleo asalariado que sea generado por  gobierno.

En el cerro Posokoni, que sigue siendo el productor de estaño de Bolivia, cien pobladores han tomado la bocamina La Suerte de propiedad de la Empresa Minera Huanuni, son habitantes del municipio de Huanuni que, obligados por la falta de empleo y fuertes operativos para evitar el juqueo o robo de mineral han tomado la medida alegando extrema pobreza.

El cerro Posokoni de propiedad de Comibol, hoy, operada por la Empresa Minera Huanuni, desde el año 1986,  se han convertido en una bomba de tiempo que aún no acaba de desactivarse, pues por un lado es explotada legalmente por empresas privadas, cooperativistas mineros, extrabajadores de Comibol y  trabajadores asalariados; todos ellos además, conviven con los jucus, que  sólo  le roban estaño a la  estatal Empresa Minera Huanuni que depende de Comibol $us2 millones mensuales, porque el resto de los operadores nunca reportó ninguna pérdida.  

La toma se produce una semana después que en el sector del Bunker del cerro Posokoni, se produjo un enfrentamiento entre una patrulla militar y un grupo de jucus, de los cuales 4 murieron, uno de ellos trabajador de la mina siglo XX.

"Queremos fuentes laborales, ya nos hemos cansado de enviar notas y que no nos escuche el gobierno, ya no tenemos pan para nuestras familias, ya no tenemos qué comer", declaró   Daniel Jarro Acerico, uno  de los hombres que a las 12.00 del miércoles 26 de marzo tomó la bocamina La Suerte y a nuncio que no se retirarán hasta tener una respuesta del gobierno.  

“Desde el año 2018 le cursamos nota al presidente Evo Morales en dos oportunidades para que nos reciba y busque una solución a nuestra demanda, hasta ahora sin resultados. También escribimos al senador y exdirigente de la empresa Huanuni, Pedro Montes, para que intermedie en una solución al desempleo que se vive en la región, no tenemos respuesta. Pedimos lo mismo al Comité Cívico de Huanuni y no recibimos respuesta”, declaró Jarro Acerico, desesperado igual que el resto de sus compañeros. Esta medida es la segunda del año 2019, pues el 15 de enero pasado unos 300 hijos de mineros y excooperativitas   de Huanuni demandando fuentes de trabajo asumieron similar medida.

El municipio de Huanuni vive de la actividad minera, pero, está sintiendo la presión en la región pues el gobierno ha militarizado e instalado puestos policiales en el cerro Pozokoni para evitar el robo de mineral a la estatal,  Huanuni.

Huanuni tiene una población de 25.000 de habitantes, de los cuales 23.000 viven en la ciudad circundante al cerro Posokoni -la gran montaña de estaño- y 2.000 en el área dispersa rural. Es la ciudad más poblada de la provincia Pantaleón Dalence que tiene 30 mil habitantes pues, en la   segunda sección municipal Machacamarca sólo viven 4.900 habitantes.

El 28% de esta población de la provincia Pantaleón es pobre y de estos 50% vive en extrema pobreza, sólo en Huanuni el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), dice que cuarta parte de su población, el 24% que equivale a 6.000 habitantes, vive en extrema pobreza sin vivienda, sin salud, educación y sin empleo, por lo que también hace que el municipio figure entre los más violentos y con los mayores índices de embarazo adolescente.

Trabajadores cooperativistas saliendo de la mina después de una jornada de trabajo.


Según el Censo de Población y Vivienda  realizado por el INE el año 2001 Huanuni tenía una población de 19.428 habitantes, de estos 15.101 vivían en el área urbana y 4.322 en el área rural dispersa, pero el año 2006 la migración se disparó porque el Gobierno del presidente Evo Morales decidió nacionalizar la mina Huanuni, que se encontraba  desde el año 2000 en contrato de riesgo compartido con Comibol con la empresa Allied Deals PLC  que después se denominó RBG Minera Huanuni S.A. que se declaró en quiebra, y parte del cerro Posokoni fue  concesionado a mineros cooperativistas que quedaron de la “relocalización” de 25.000 mineros tras la caída de los precios de los minerales en el mercado mundial y Bolivia asumiera la línea neoliberal que cerró las minas deficitarias de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y las transfiriera a privados y mineros cooperativistas hoy, el último  un grupo de poder económico y político.  

A esto se sumó que Estados Unidos el año 1992, durante el gobierno de George Busch puso a la venta sus reservas estratégicas, vendió 12.000 toneladas de estaño compradas a Bolivia entre 1915-1916 que representó un incremento de 10% de la producción mundial de estaño y  provocó el gran  colapso de la minería estatal boliviana que ese año sumó su producción 17.000 toneladas de estaño en total.

En octubre del 2006, cooperativistas mineros  y los trabajadores de la residual mina Huanuni pertenecientes a Comibol se enfrentaron con dinamita quedaron cientos de  heridos y 16 fallecidos, cómo emergencia el gobierno procedió a la creación de  la Empresa Minera Estatal Huanuni con 5.000 trabajadores, mil eran trabajadores con  experiencia proletaria;  pero 4.000 cooperativistas “no tienen conciencia proletaria”, dijo una vez su gerente Guillermo Dalence, al dar a entender que los trabajadores estaban involucrados en el robo de mineral, un secreto a voces que pasea con un silencio mudo por el municipio.

Huanuni, para el Estado todavía no es una empresa que genere utilidades, el año 2017 ha tenido pérdidas aun habiendo reducido su personal a de 5.000 a 3.250 mineros. Con esta cifra, todavía el 78% de su presupuesto se destina a salarios, quedando sólo 22% para gastos operativos y la inversión, viene siendo apoyada con créditos y asistencia del gobierno central.

Huanuni historia de explotación y robo de estaño

Cuando Estados Unidos enfrentaba la gran depresión, Bolivia descubrió las minas de estaño más grandes e importantes Catavi, Uncía, Llallagua  y Siglo XX ubicadas en  Potosí y Huanuni en Oruro y el país se consolidó como  el segundo productor de estaño del mundo.

En 1914 el estaño era la materia prima indispensable para sostener la producción industrial militar para la Primera Guerra Mundial y los yacimientos europeos comenzaban a agotarse y Alemania empezó a cerrar sus centros de fundición, había un stock del mineral que no hizo cambios en el mercado mundial durante los primero años de la guerra.   Pero, la incertidumbre que generaba la guerra; hizo que Estados Unidos demande el mineral una acumulación brutal que disparó entre  1915-1916  la venta mundial de estaño  y suba el precio de  151 libras la tonelada  a un histórico nunca alcanzado de 330 libras la tonelada, esto hizo que se  consolide en el país una rosca minero-feudal liderada por Simón I. Patiño, Hoschill y Avelino Aramayo.

En febrero pasado extrabajadores mineros llegan a La Paz, demandando empleos en Huanuni.


Bolivia como país era pobre, recibía migajas por la explotación de estaño, pero en torno a la explotación y venta se creó una economía que tuvo su epicentro en Oruro pues era la ciudad más próxima a las minas de Huanuni, Catavi, Uncía, Llallagua y Siglo XX y se movía el mineral a los puertos de exportación por Chile. Para el año1900 Huanuni tenía una producción de 1.920 toneladas de estaño de las 3.960 que producían el país, la otra mitad la producía Avicaya, Llalagua, el Cerro Rico, Chorolque, Machacamarca y otras pequeñas.    

El dueño de las minas Simón I. Patiño con la primera producción de mineral lo primero que hizo fue consolidar la creación de  su propio banco, el Banco Mercantil con 11 sucursales en Europa, París, Francia, en Inglaterra, Londres; en Alemania, Hamburgo; en Italia, Milán; Estados Unidos,  New York; en Sus América, Argentina en Buenos Aires y Río de la Plata; en Chile en Valparaíso, Antofagasta y Santiago y en Perú, Arequipa.

Para 1931 se consolido la Patiño Mines que delegó sus derechos a la Bolivian Tin and Tungsten Corporation, donde empezó a gestarse una clase proletaria que resistía a la oligarquía minera-feudal, esto también dio lugar a que el 26 de noviembre de 1941 se cree la provincia Pantaleón Dalence un año después se (27 de julio de 1942) se crea la Villa de Huanuni  como capital de la provincia Pantaleón Dalence. Del 10 al 13 de junio de 1944 se realizó en Huanuni el Primer Congreso de Trabajadores Mineros de Bolivia y el 11 de junio la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB).

En el transcurso del tiempo se produjeron varios levantamientos sociales, entre ellos la Masacre de Huanuni del 30 de mayo de 1949, con la caída y detención de dirigentes mineros en Huanuni, hasta que en 1952 por Decreto de Nacionalización de las Minas, Huanuni pasó a formar parte de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), donde empezó una tradición de trabajo desleal pues, los trabajadores empezaron a corromperse robando mineral. Después de la revolución de abril, fueron duramente explotados y golpeados por los gobiernos militares que se negaron a pagarles remuneraciones justas.

Entre 1971 a 1978, durante la dictadura de Hugo Bánzer se rompió la unidad proletaria y sindical, pues frente a la subidas y bajadas que presentaba el precio del mineral en el mercado internacional el dictador Banzer, optó porque se hicieran contratos individuales y no colectivos con los trabajadores de Huanuni, y ellos lo aceptaron pues muchos sacaban 50 veces más que su salario que obtenían mensualmente. Eso rompió la disciplina sindical en Huanuni y el espíritu solidario, más bien creo una clase de trabajador ambicioso que era capaz de romper con facilidad huelgas y hacer reclamos injustos, aquí también se acentúo y permitió que los trabajadores estatales se involucren en el robo de mineral.

El entonces ministro de Minería, Rogelio Miranda decía “con tal que trabaje Huanuni el resto puede parar cuanto quieran”. Huanuni, era vanguardia en la producción, pero además sus recursos ingresaban a las arcas del estado que ayudaban al desarrollo.

A principios de la década de los años 80, Huanuni junto con todos los centro mineros enfrentó el desplome de los precios internacionales de los minerales, de  $us12 por libra baja hasta $us6  que no cubría los precios ni de producción, por lo que se opta por la medida relocalización que era el despido y cierre de las minas de estatales amparadas en  Comibol.

En 1987, de dicta el Decreto Supremo 21377 se descentraliza Huanuni de la Comibol y esta pasa a formar parte de la Empresa Minera Subsidiaria Oruro  y posteriormente, a finales de 1992, retoma el nombre de Empresa Minera Huanuni y forma nuevamente parte de Comibol, en pleno proceso de recuperación Estados Unidos que había acumulado en 1915-1916 enormes reservas de estaño boliviano comprado a la Patiño Mines decidió lanzar un stock de 12.000 toneladas, cuando la producción anual en el país en ese momento era de 17.000 toneladas, lo que nuevamente liquidó la minería en Bolivia, que se consolidó como cooperativista, precaria y de subsistencia,

De mayo de 2002 a junio de 2006 Comibol firmó un contrato de riesgo compartido con la Allied Deals PLC  que después se denominó RBG Minera Huanuni S.A. que se declaró en quiebra después de un saqueo brutal nunca reportado al estado, pero paralelamente el abandono en que quedó Huanuni fomento por los cooperativistas mineros, trabajadores estatales y los campesinos que vivían en las áreas dispersas el robo de mineral a la mina, que les daba jugosas ganancias, pues hoy con todos los controles impuestos se estima que el robo supera los 24 millones de dólares anuales.

En Huanuni hasta el 2018 de los 25.000 habitantes 3.250 trabajadores todos varones son asalariados de la estatal Empresa Minera Huanuni, 1.500 fueron retirados desde el 2012 hasta el 2018, un total de 5.000 trabajadores pertenecen a las minas pequeñas y medianas que tienen concesiones en el cerro Posokoni y 3.000 son cooperativistas mineros que se quedaron después de la relocalización y se estima hay una 800  mujeres que trabajan como palliris.

Cuadro de producción de la Empresa Minera Huanuni 2006-2018.


El ingenio Santa Elena de propiedad de la mina Huanuni es el principal contaminador de los lagos Uru Uru y Poopó, que también desembocan en el río Desaguadero, porque no tiene un dique de colas. Para evitar esta grave situación el gobierno optó el año 2015 por la construcción del ingenio Lucianita con una inversión de $us50 millones obra adjudicada y ejecutada por la empresa China, Vicstar que concluyó e inauguró obras el año 2015. Lucianita no ha entrado nunca en operaciones ni aportó como se esperaba para procesar 300 toneladas adicionales en la producción de estaño.

El pasado 19 de febrero, René Fabrica, de la FSTMB dijo el ingenio no funciona porque esta con los motores rotos. “Los trabajadores estamos preocupados, era la única esperanza que teníamos con el ingenio… pero vamos a tomar acciones, no podemos quedarnos con los brazos cruzados tiene que haber responsables y estos son los de la empresa China…”, declaró visiblemente molesto.

Huanuni, en la gestión 2018 cerró con una disminución en la producción de 16% con respecto a la gestión 2017. El año 2017 la producción fue de 8.409 toneladas  y la gestión 2018 cerró  con 7.048  toneladas, señala el informe oficial de la mina presentada en la rendición pública de cuentas realizada  el 2 de febrero de 2019.

David Choque, secretario ejecutivo de la Empresa Minera Huanuni, sostuvo que la baja obedece a la no puesta en marcha del ingenio Lucianita  y al robo “juqueo” de mineral que enfrenta la mina, esta versión ha sido corroborada por el exministro de Minería, Dionisio Garzón, quien afirma que también en Huanuni –la excesiva explotación- han disminuido la calidad de las reservas de estaño.

Lo único cierto, es que el cerro más rico de estaño del país   el saqueo continúa dejando suelos pelados y contaminados, mucha pobreza, cero inversiones para mejorar el empleo y una tradición en el robo de mineral donde se ampara grupos de poder, que no le dejan nada a nadie. Por eso, Huanuni sigue siendo una bomba de tiempo sin desactivarse.


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