Oruro, Bolivia. 09 de diciembre de 2019
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Ante el aumento de la ansiedad y la depresión

OPS llama a los países a invertir más en salud mental

La depresión y la ansiedad son las causantes del 34% de la discapacidad en promedio en la región; de ese porcentaje, los trastornos depresivos producen el 7,8% de la discapacidad; en tanto que los gobiernos sólo destinan el 2% de sus presupuestos a la salud mental y no destinan financiamiento para programas de prevención.

Los enfermos mentales son abandonados por la familia, la sociedad y el Estado a su suerte, deambulan en los basurales en busca de alimentos.

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Periodista | EL FULGOR.com
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location_city La Paz, Bolivia
date_range 17 de marzo de 2019

En América Latina, un tercio de la discapacidad de las personas se debe a trastornos mentales que pueden ser prevenidos; por ello la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insta a los países de la región a aumentar la inversión en salud mental, ya que sólo se destina el 2 % del presupuesto de los países.

De acuerdo a estimaciones de la OPS, entre el 18,7% y el 24,2% de la población de las Américas sufre algún tipo de trastorno mental. La depresión sigue siendo el principal y es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres.

Entre el 20 y 40% de las mujeres que viven en países en desarrollo sufren depresión durante el embarazo o en las semanas siguientes de dar a luz.

La depresión no discrimina, afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales en todos los países. Provoca angustia mental y afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia o los amigos y sobre la capacidad de ganarse la vida.

En el peor de los casos, la depresión puede provocar el suicidio, que actualmente es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años de edad. La OPS estima que alrededor de 65.000 personas mueren por suicidio cada año en la región.

También los trastornos por uso de alcohol y sustancias psicoactivas son un problema creciente y con gran impacto social, aunque a menudo no hay servicios adecuados para atender esta situación. Más de un 73% de la población adulta en las Américas no recibe tratamiento por trastornos afectivos, de ansiedad y por consumo de sustancias, señala la OPS.

Tomando en cuenta estos datos estadísticos la OPS estima que la depresión y la ansiedad son las causantes del 34% de la discapacidad en promedio en la región;  de ese porcentaje, los trastornos depresivos producen el 7,8% de la discapacidad.

El psiquiátrico Gregorio Pacheco, de la ciudad de Sucre presenta serios deteriorares en su infraestructura


CARGA SOCIAL

A través de informe, “La carga de los trastornos mentales en la Región de las Américas, 2018” la OPS destaca que la inversión que realizan los gobiernos en salud mental es insuficiente para abordar la carga social que  representan las enfermedades mentales  tanto para las familias, como para la sociedad y la salud pública.

La salud mental es considerada, cada vez más, como una prioridad mundial en materia de salud pública y un elemento necesario para el desarrollo económico y social. En el tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas se menciona de manera explícita el compromiso de los gobiernos en lograr cobertura universal de salud que incluya “la salud mental y el bienestar”.

En ese marco, la OPS recomienda a los gobiernos de las Américas aumentar el nivel de financiamiento actual, ya que las brechas de financiamiento para la salud mental oscilan desde 3 veces más a la inversión actual en los países de ingresos altos,  hasta 435 veces en el país de ingresos más bajos en la región.

“Existen grandes brechas de financiamiento, pero es mucho lo que aún puede lograrse mediante la reasignación de los fondos hacia la integración de la salud mental en la atención primaria y los recursos comunitarios”, explicó Claudina Cayetano, asesora de la OPS en salud mental, citada en el comunicado.

En el informe de la OPS ofrece a los países la información y las herramientas necesarias para responder mejor a las enfermedades mentales como una prioridad mundial en materia de salud y desarrollo, aseguró.

La violencia física y sexual a la que están expuestos los niños y adolescentes son uno de los principales factores de riesgo para padecer trastornos mentales


CERRAR PSIQUIATRICOS

Una de las principales recomendaciones para abordar las enfermedades mentales es el cierre de los hospitales psiquiátricos a fin de prestar servicios integrados en un entorno de atención primaria o en hospitales generales con apoyo social, “lo que además contribuye a evitar la estigmatización de los pacientes”, segura la OPS.

Según el estudio, del 2% del presupuesto  –que en promedio asignan los gobiernos de las Américas– alrededor del 60% se destina a los hospitales psiquiátricos.

“Los países de ingresos bajos agravan su carencia de recursos al asignar los escasos fondos a hospitales psiquiátricos. Esto significa que quedan desatendidas las personas con los problemas de salud mental más comunes, como los trastornos por depresión, ansiedad y otros que se pueden atender de manera eficiente en un entorno comunitario”, explicó Cayetano.

Esto no solo es más costo eficaz, también implica que es más probable que aquellos afectados por enfermedades mentales busquen tratamiento porque se facilita el acceso a servicios locales que no conllevan la estigmatización y el aislamiento que muchas veces se asocian con los hospitales psiquiátricos

APOYO SOCIAL EN LA COMUNIDAD

“Actualmente, el enfoque está centrado en el hospital psiquiátrico que histórica y lamentablemente tienden a aislar a la persona, la OPS/OMS desea combatir ese enfoque y queremos promover una salud mental basada en la comunidad. La comunidad es clave para la salud mental”, sostuvo el médico psiquiatra y asesor regional de Salud Mental y Uso de Sustancias de la OPS/OMS, Andrea Bruni, que visitó Bolivia en vísperas del Día Mundial de la Salud Mental, celebrado en octubre de 2018.

La depresión es una de las principales causas mundiales de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes.


POLÍTICA ANDINA DE SALUD MENTAL

En julio de 2018, los ministerios de Salud de los países andinos acordaron elaborar una política de salud mental que incorpore esta temática, con enfoque intercultural y de derechos humanos, en las redes de servicios de salud, con el fin de promover el bienestar mental y prevenir trastornos mentales por el uso de sustancias en las poblaciones, esencialmente vulnerables.

Representantes de los ministerios de salud de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, con el apoyo técnico del Organismo Andino de Salud – Convenio Hipólito Unanue (ORAS - CONHU) y la OPS/OMS, reunidos entre el 10 y 12 de julio en Santa Cruz de la Sierra, concertaron seis prioridades en el Primer Encuentro Andino de responsables de Salud Mental.

Frente al análisis de la situación de la salud mental en los países andinos, los responsables participantes del primer encuentro determinaron generar participación de la comunidad en el problema de la salud mental fortaleciendo a las asociaciones de usuarios de los servicios de salud mental, bajo el objetivo de proteger el bienestar mental y la gestión de salud.

Por ello, una de las prioridades acordadas fue incorporar la salud mental en las redes de servicios de salud de los países andinos con enfoque intercultural y de derechos humanos con la formulación de propuestas conjuntas para la movilización de recursos, el abordaje de poblaciones vulnerables, entre otros; adaptaciones culturalmente apropiadas del Centro de datos de investigación del Programa de Acción en Salud Mental (mhGAP) de la OMS y el desarrollo de un modelo de trabajo para la protección de la salud mental en situaciones de emergencias.

Asimismo, se estableció fortalecer las capacidades de los recursos humanos para responder a las necesidades de salud mental, generando capacitaciones en diversos ámbitos para el cumplimiento de la política de salud mental de la región andina.

BOLIVIA EN ATENCION PRIMARIA

En ese contexto, el Ministerio de Salud de Bolivia se comprometió a la integración del componente de salud mental en la Atención Primaria (APS), impulsar la participación familiar y comunitaria en la promoción y prevención, así como la participación de usuarios y familiares de salud mental en planes y servicios de salud mental, entre otros.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) trabaja con los países de las Américas para mejorar la salud y la calidad de la vida de su población. Fundada en 1902, es la organización internacional de salud pública más antigua del mundo. Actúa como la oficina regional para las Américas de la OMS y es la agencia especializada en salud del sistema interamericano.

La adicción a los videojuegos genera ansiedad en los niños y jóvenes que a larga podría desencadenar en algún problema mental


DATOS Y CIFRAS

  • Entre el 18,7% y el 24,2% de la población de las Américas sufre algún tipo de trastorno mental.
  • Aproximadamente 92 mil personas mueren todos los años, por problemas de salud mental.
  • La depresión sigue siendo el principal y es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres.
  • Entre el 20 y 40% de las mujeres que viven en países en desarrollo sufren depresión durante el embarazo o en las semanas siguientes de dar a luz.
  • Una persona –cada 40 segundos–  muere por suicidio. Estas cifras no incluyen los intentos, que son muchos más.
  • Los trastornos mentales representan el 16% de la carga mundial de enfermedades y lesiones en personas de 10 a 19 años.
  • La mitad de los trastornos mentales comienzan a los 14 años, pero la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan.
  • La depresión es una de las principales causas mundiales de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes.
  • El suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 19 años.
  • Las consecuencias de no abordar los trastornos mentales de los adolescentes se extienden a la edad adulta, lo que afecta la salud física y mental y limita las oportunidades de llevar una vida satisfactoria como adultos.
  • La mayoría de los suicidios se pueden prevenir, la OPS/OMS ha desarrollado estrategias para prevenir los suicidios y es necesario que los países cuenten con un plan nacional de reducción del suicidio.


Niños y adolescentes los más vulnerablesa las enfermedades mentales

EL FULGOR.com

Si bien la mayoría de los adolescentes tienen buena salud mental, los múltiples cambios físicos, emocionales y sociales, incluida la exposición a la pobreza, el abuso o la violencia física y sexual contribuyen en la vulnerabilidad de los adolescentes a los trastornos mentales, asegura la Organización Mundial y Panamericana de la Salud (OMS/OPS)

Las adicciones a las drogas, el consumo nocivo de alcohol y algunas condiciones nuevas relacionadas con las adicciones a los video juegos también inciden en las enfermedades mentales en los niños y jóvenes que podría desencadenar en suicidios, sostiene el médico psiquiatra y asesor regional de Salud Mental y Uso de Sustancias de la Organización Mundial y Panamericana de la Salud OPS/OMS, Andrea Bruni.

“El hecho que se crea que los niños y jóvenes no tengan problemas mentales es un mito. Estos grupos etareos pasan también por sufrimiento mental. Prevenir el suicidio en los jóvenes es un desafío enorme”, agrega el psiquiatra.

Durante la adolescencia y los primeros años de la edad adulta se producen diferentes cambios  como por ejemplo del colegio, de ciudad o de hogar; el ingreso a la universidad o en el mundo laboral; para muchos es una época apasionante, pero también puede ser causa de estrés o aprensión. En algunos casos, si no se reconocen y controlan, estos sentimientos pueden causar enfermedades mentales.

“La mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años, reconocer dentro de la familia los signos, las señales de un estado de depresión, por ejemplo, es muy importante. La clave en el seno de la familia es comunicar y hablar para identificar algunos signos de sufrimiento entre los jóvenes”, dijo el experto de OPS, citado en el portal electrónico de la organización.

FACTORES QUE CONTRIBUYEN AL ESTRÉS

Según la OPS, entre los factores que pueden contribuir al estrés durante la adolescencia están el deseo de una mayor autonomía, la presión para amoldarse a los compañeros, la exploración de la identidad sexual y un mayor acceso y uso de la tecnología.

La influencia de los medios y las normas de género pueden exacerbar la disparidad entre la realidad vivida por el adolescente y sus percepciones o aspiraciones para el futuro.

Otros determinantes importantes de la salud mental de los adolescentes son la calidad de su vida hogareña y sus relaciones con sus pares. La violencia (incluidos los malos tratos y la intimidación) y los problemas socioeconómicos son riesgos reconocidos para la salud mental.

Algunos adolescentes corren un mayor riesgo de tener problemas de salud mental por sus condiciones de vida, estigmatización, discriminación, exclusión, o falta de acceso a servicios y apoyo de calidad.

Entre ellos se encuentran los adolescentes que viven en entornos frágiles o con crisis humanitarias; los adolescentes con enfermedades crónicas, trastornos del espectro autista, discapacidad intelectual u otras afecciones neurológicas; las adolescentes embarazadas y los padres adolescentes o con matrimonios precoces y/o forzados; los huérfanos y los adolescentes de minorías étnicas, con antecedentes sexuales o de otros grupos discriminados.

Por otra parte, los adolescentes con problemas de salud mental son particularmente vulnerables a la exclusión social, la discriminación, la estigmatización (que afecta la disposición a buscar ayuda), las dificultades educativas, los comportamientos arriesgados, la mala salud física y las violaciones de los derechos humanos.

CONDUCTAS DE RIESGO

Muchos comportamientos de riesgo para la salud, como el uso de sustancias o la toma de riesgos sexuales, comienzan durante la adolescencia. Las limitaciones en la capacidad de los adolescentes para planear y manejar sus emociones, la normalización de la toma de riesgos que tienen un impacto en la salud entre pares y factores contextuales como la pobreza y la exposición a la violencia pueden aumentar la probabilidad de involucrarse en conductas de riesgo. Los comportamientos de toma de riesgos pueden ser tanto una estrategia inútil para hacer frente a la mala salud mental, y pueden contribuir negativamente y tener un impacto severo en el bienestar mental y físico de un adolescente, destaca la OPS

LA PREVENCIÓN EMPIEZA POR UN MEJOR CONOCIMIENTO

El objetivo mundial de la salud mental del 2018 estableció que se puede hacer mucho – desde la familia, la sociedad y el sistema de salud pública-- para ayudar a crear resiliencia mental (capacidad de recuperarse de situaciones traumáticas extremas) desde edades tempranas con el objetivo de evitar la angustia y las enfermedades mentales entre los adolescentes y los adultos jóvenes, así como para tratar las enfermedades mentales y lograr la recuperación.

La prevención comienza por conocer y entender los signos y síntomas precoces que alertan de una enfermedad mental. Los padres y los profesores pueden contribuir a crear en los niños y adolescentes aptitudes que les ayuden a hacer frente a los retos que se encontrarán cada día en casa y en la escuela.

En las escuelas y otros entornos comunitarios se puede prestar apoyo psicosocial, y, por supuesto, se puede iniciar, mejorar o ampliar la capacitación de los profesionales sanitarios para que puedan detectar y tratar los trastornos mentales.

La inversión pública y la participación de los sectores social, de salud y de la educación en programas integrales, integrados y basados en evidencias para la salud mental de los jóvenes son esenciales, destaca por su parte Bruni.

Esta inversión debe vincularse con programas que den a conocer a los adolescentes y a los adultos jóvenes cómo cuidar su salud mental y que ayuden a sus compañeros, padres y maestros a saber cómo prestar apoyo a sus amigos, hijos y alumnos.


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