Oruro, Bolivia. 18 de agosto de 2019
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En Huanuni fuerzas policiales y militares luchan contra 35 bandas que lideran el robo de mineral

Militares se enfrentan a “jucus” y dejan un saldo de cuatro muertos

Un puesto militar en Huanuni resguarda el cerro Posokoni que una de las 35 bandas de jucus no robe mineral.

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 17 de marzo de 2019

Jucu (ladrón de mineral), muerto de nombre Miguel Ángel Aserico Mamani de 21 años trabajaba en la Cooperativa de  la Mina Siglo XX y se dedicaba a robar estaño en Huanuni por necesidad. Exministro de Minería, Dionisio Garzón, dice que la solución contra el juqueo no son militares, ni policías, sino, el cumplimiento de la Ley, debe salir de Posokoni y Huanuni los mineros que trabajan en la informalidad e ilegalidad. Lucha contra el juqueo se asemeja a la del contrabando, son poderosos que se llevan $us2 millones/mes y $us24 millones/anuales lo que les permite estar armados y tener un secreto silencioso pero conocido a voces, la complicidad de pequeñas poblaciones donde se acumula y vende el mineral robado.

Entran a la mina con casco, botas, chamarra de cuero, un morral con coca y parecen uno más de los trabajadores  mineros de Huanuni o cooperativistas, pero muchos de ellos son jucus (ladrones de mineral),  que dentro las bocaminas y socavones abren caminos para sacar mineral, esconden armas, palos y  dinamita y, esperan todos los días la  oscuridad de la noche para sacar el estaño, un mineral bien cotizado en el mercado y que a ellos le reporta anualmente 24 millones de dólares, es un negocio igual de rentable que el contrabando y utiliza las mismas armas, gente pobre para vigilar, a los mismos trabajadores mineros y poblaciones enteras cómplices que guardan el  secreto que se conoce a voces.

Este negocio millonario por el que incluso los jucus están dispuestos a dar su vida, el pasado martes 12 de marzo, en una tarea de patrullaje de efectivos militare que custodiaban la mina Huanuni; le costó la vida a  4 de un grupo de  “ladrones” que reaccionaron con dinamita, armas de fuego,  palos y piedras frete a los efectivos.   José Luis Nicolás García (31), Miguel Ángel Aserico Mamani y  dos N/N ; por el informe médico   murieron producto de heridas de proyectil de arma de fuego y los cuerpos fueron llevados dos a Oruro, uno a Huanuni y uno a Llallagua, sumando así más nombres a esta lucha que viene desde la colonia.

Quintales de mineral robado provenientes de la mina Huanuni que fueron incautados en un operativo por la Policía.

Al haberse producido (bajas) muertos, el hecho fue denunciado a la Fuerza de Lucha contra el Crimen de la ciudad de Oruro por el capitán del Ejército, Harold Cueto Delgado, quien es el encargado de la seguridad externa de la Empresa Minera Huanuni.

El enfrentamiento se produjo en el tramo Huanuni-Llallagua, en el sector denominado 'Bunker' donde existe un puesto fijo de control del Ejército, informó el ministro de Defensa, Javier Zabaleta, al puntualizar que los jucus utilizaron tres vehículos, un minibús con placa 401HGX que quedó en el lugar y otros dos de ellos se dieron a la fuga.

Otro ataque similar se produjo, el 28 de febrero de 2019, en la mina Huanuni, cuando una patrulla militar y un grupo de jucus que portaban armas de fuego y explosivos emboscaron  y de milagro, o mejor, gracias al vehículos blindado en que se trasladaban no los mataron, pero   cuatro efectivos fueron heridos, el vehículo blindado sufrió daños en su estructura y los ladrones se llevaron dos de las tres armas de fuego.

Se estima que entre Huanuni y Llallagua operan entre 30 y 35 bandas de juqueo o robo de mineral integrada cada una por 50 a 100 personas, la mayoría se protege en poblaciones circundantes a las minas del cerro Posokoni como Cataricagua, Wairapata, Patió y Duncan donde, el número de habitantes no superan los cien, entonces todos se someten al silencio-mudo y a igual que el contrabando, todos alegan que lo hacen por falta de empleo e impulsados por pobreza.

Uno de los jucus es mostrado en la Morgue de Llallagua.

Al igual que el contrabando, el gobierno frente al juqueo ha optado por una salida policial-militar, que  ayuda a aminorar el robo y subir los ingresos de Huanuni, pero económicamente al Estado le significa pérdidas porque logísticamente debe movilizar miles de efectivos militares y policiales para paliar eventualmente el desangre de la minera estatal de estaño más grande que tiene el país y hace que la policía y las Fuerzas Armadas estén en roles que no son de su competencia y descuiden fronteras y seguridad interna de ciudades cada vez son más violentas y con más delincuencia.

Sólo, para demostrar la efectividad de la participación policial-militar en este campo, previo a la firma de un contrato de servicios entre las Fuerzas Armadas, el Comando de la Policía y los Ejecutivos de Huanuni, el 16 de abril de 2018,  se  ejecutó un mega operativo que  movilizó a 1.232 efectivos policiales y 300 militares -permanecieron tres días en el lugar- y lograron incautar 3,2 toneladas de mineral de estaño robado a la mina Huanuni en cuatro poblaciones Cataricagua, Wairapata, Patió y Durcan.

En el operativo se detuvo a tres personas se decomisó granadas de gas, 85 metros de guía de dinamita de mecha lenta, 30 fulminantes y 200 litros de gasolina. Pero, el operativo logró confirmar la complicidad con que actúan los habitantes de las poblaciones pues allí en las casas encontraron los ingenios clandestinos, mineral escondido en fosas y piscinas de relave donde se esconde el estaño.

El 2 de febrero de este año, en el nivel 60 ocurrió lo que pocas veces pasa en Huanuni, los jucus golpearon a trabajadores de Huanuni y se llevaron parte del estaño que produjeron ese día. 

Frente al ataque, el Sindicato Mixto de Huanuni,  reaccionó  y el 10 de febrero de 2019, anunciaron oficialmente la puesta en marcha de un plan contra el robo de mineral acordado con la gerencia de la empresa, con la participación  de  120 efectivos militares y 100 efectivos policiales permanentes, quienes resguardaran las diferentes bocaminas del cerro Posokoni, 88 policías en interior mina y 20 policías ingresarán en tres turnos 04:00 a.m.; 12:30 y 20:30 y puestos de vigilancia militar.

El ministro Javier Zabaleta informando sobre la muerte de cuatro jucus que se produjo el martes 12 de marzo a las 22:00 horas.

Además, anunciaron que se comprarán aparatos de última generación como drones, cámaras de seguridad y aparatos que detecten mineral de estaño, dijo el ejecutivo del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni, a anunciar  incluso  el establecimiento de  una base militar en Cataricagua uno de los lugares más vulnerables para el robo de mineral de estaño.

Recordaron que Huanuni, firmó un contrato de prestación de servicio entre las Fuerzas Armadas y el Comando de la Policía Boliviana en el mes de agosto de 2018 para que se asigne personal para la lucha contra el juqueo. La declaración del ejecutivo del Sindicato de Huanuni significativa, que ocho meses después que el gobierno militarizara y permitiera que ingrese la Policía para luchar   contra los ladrones de mineral a Huanuni, los trabajadores recién estaban aceptando está decisión que desde esa fecha cuenta con su colaboración, pues antes la medida era resistida y así lo admitió el gerente de Huanuni, Dalence.

Huanuni, era un pequeño campamento minero, pero  hoy es una ciudad de 25.000 habitantes. El cerro Posokoni, que guarda en sus entrañas mineral de estaño es el único motivo del crecimiento de una población sometida al frío y los escasos servicios básicos. Todos viven de la minería, unos 5.000 trabajan para la estatal mina Huanuni, otros tienen concesiones en el mismo cerro Posokoni como cooperativistas y concesiones privadas; unas 2.000 personas se dedican el comercio, 10.000 es la población civil (mujeres y niños) y entre locales y foráneos hay unos 3.500 jucus están entre Huanuni y Llalagua, a esto se ha sumado los 300 efectivos militar y policiales que trabajan bajo contrato de seguridad con la mina Huanuni,

Huanuni, es una ciudad con altos índice de violencia contra las adolescentes y es un atractivo para la prostitución pues es un lugar donde hay dinero, muchas cantinas y muchos vicios, lo que también la hace una ciudad insegura.

Un jucu herido.

En abril del 2018, el gobierno  decidió militarizar la mina  Huanuni para bajar los índices de robo de mineral y el 28 de agosto promulgó la Ley del Juqueo que sanciona con  1 a  10 años de cárcel a quienes incurran con esa práctica, sanciona también a las personas que compran y las comercializadoras de mineral.

En la promulgación de la Ley el ministro de Minería, César Navarro, admitió que el robo de mineral es permitido desde interior de la mina, aunque no dijo quiénes eran responsables de esto, pero afirmó que el robo de mineral no sólo es en Huanuni, sino también en Porco y otras minas estatales.

Explicó que el robo de minerales se legaliza en la exportación. “Algunas comercializadores actúan mal incluso dando adelanto a las personas para que entreguen en un plazo el mineral” –no dijo para robar- por tanto, advirtió, estas personas y empresas serían sancionadas en la nueva ley, sin embargo, a la fecha no se conoce de ninguna empresa en esta situación.

El  exministro de Minería, Dionisio Garzón, con su experiencia en el sector sostuvo que Ley del Juqueo “sólo sería una medida paliativa” frente a una estructura minera que está asentada en la informalidad que es el origen del problema, porque está fomentada dentro de la minería estatal.

“En mi opinión, la Ley va ser un paliativo, más en una estructura global del sector minero que precisamente alienta la minería informal, aún en centros mineros del Estado”, explicó Dionisio Garzón quien fue ministro de minería durante el gobierno del presidente Eduardo Rodríguez Veltzé, el año 2005.

Mineral robado.

Recordó que el robo de mineral en la minería privada se da de manera escasa y ocasional debido a la rigurosidad de los controles que se aplican en cada una de las operaciones, mientras que en la minería estatal el origen de este delito “está en la informalidad de ciertas labores que permiten el acceso de gente extraña a áreas de operaciones formales de la empresa minera estatal”, sostuvo.

En este contexto, señaló que el objetivo inmediato debiera ser la lucha contra la minería informal como una política de Estado. “Estamos hablando de la transición de toda operación informal minera a los cánones de la minería formal de cualquier escala”, sostuvo al recordar que la actual legislación –minera– permite operaciones ilegales dentro áreas de trabajo formal.

Garzón parece tener razón, porque no importa cuántos operativos se realicen, cuántos muertos más se sumen a la lucha, los ladrones de mineral siempre se irán renovando y sustituyendo a los pobres que mueren, porque las cabezas de los verdaderos jucus, se asemejan a las del contrabando no se necesita balas se necesita sistemas y someter a todos a la ley y la formalidad en el trabajo como debe ser.


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