Oruro, Bolivia. 19 de mayo de 2019
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En Bolivia, la vejez es sinónimo de pobreza

Más del 80% de los adultos mayores contribuyen a la economía de su familia, pero sólo el 14% cuenta con una pensión de jubilación, que no cubre las necesidades básicas de su familia, ya que el 61% es jefe de hogar, por ello trabajan hasta donde las fuerzas físicas le permitan. Según el INE, el 55% de los adultos mayores pertenece a los hogares más pobres de Bolivia.

El 55% de los adultos mayores pertenecen a las familias más pobres del país.

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Periodista | EL FULGOR.com
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location_city La Paz, Bolivia
date_range 10 de marzo de 2019

La población del mundo está envejeciendo aceleradamente y Bolivia también está experimentando esta transición demográfica. Según la clasificación realizada por la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), el país estaría atravesando por un proceso de “envejecimiento moderado” donde las personas adultas mayores que conformaban el 5,3% de la población total en 1976, habrían pasado a representar el 8,7% en el año 2012 y se estima que serán el 20% en el año 2050; aunque la mayoría experimenta una serie de dificultades económicas que afectan su calidad de vida y su autonomía.

Según el estudio “Protección Social y calidad de vida en la vejez”, elaborado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) en Bolivia, la población adulta mayor crece anualmente a una velocidad de 3,7%, mientras que la población total aumenta sólo en un 1,7%.

Una de las razones de éste crecimiento es el descenso importante del nivel de fecundidad, de 6,7 hijos por mujer que nacían a mediados de los 70¨, se redujo 3,07 hijos en 2012, mientras que para el año 2050 se estima que disminuirá a 1,85, asegura el CEDLA, basado en proyecciones del INE.

Otro de los fenómenos que influye en el envejecimiento de la población, es el incremento en la esperanza de vida al nacer que era de 48,9 años en 1976 pasando a 69 años en 2012 y se espera que llegue a los 76 años en 2050. También la migración ?principalmente la interna? juega un rol importante en el envejecimiento de la población, ya que el proceso de urbanización genera la disminución de la población en áreas rurales con un efecto directo en el aumento relativo de la población adulta mayor.

Las desigualdades e injusticias se manifiestan doblemente en las mujeres adultas mayores, que invirtieron su capital de trabajo en sus hijos y al llegar a la vejez no cuentan con fuentes de ingreso propio y pasan a depender de la caridad.


POBREZA EN LA VEJEZ

Pero vivir más tiempo no significa necesariamente que se viva bien, ya que en la mayoría de los países latinoamericanos, los adultos mayores constituyen uno de los sectores más vulnerables a caer en la pobreza, más aun en Bolivia cuando sólo el 14% de adultos mayores se benefician con una renta de jubilación, en tanto que el resto son el resultado de un modelo de mercado laboral caracterizado por la falta empleos y la insostenibilidad de los mismos, donde el  70% de la población es cuentapropista o informal.

Según la Encuesta de Hogares 2014 del INE, el 55% de los adultos mayores pertenece a hogares más pobres (extrema pobreza y pobres), este porcentaje se incrementa a 57,1% en el caso de las mujeres y a 82,1% para quienes residen en áreas rurales.

Según las definiciones de la CEPAL, se considera pobre a quien no obtiene o no puede procurarse recursos suficientes  para cubrir sus necesidades consideradas básicas que incluyen alimentación, vestimenta, alojamiento, acceso al agua potable y alcantarilla, además del acceso a medios de transporte apropiados.

Basado en estos parámetros y en los estudios de  (Christa Woolf  1989), el CEDLA destaca que la edad pasa a ser una condición de fragilidad  en  que  los  individuos  descienden  bruscamente  del  nivel  de  subsistencia  al  de  pobreza  con  más  facilidad  que  en  otras  etapas  de  la  vida.  

En cuanto a la salud y el bienestar, el proceso de envejecimiento, aún en condiciones de igualdad y equidad, se hace más probable la exposición de las personas a crecientes riesgos de enfermedad y discapacidad y por ello, muchas personas llegan a la vejez en un mal estado de salud crónica, lo cual es percibido como una condición de pobreza, ya que gran parte de sus magros recursos los empleará en medicamentos.

El 84% de los adultos mayores aportan a los ingresos de la familia


DESIGUALDAD ECONÓMICA PARA LAS MUJERES

La seguridad económica en la vejez no es igual para hombres y mujeres; mientras los hombres tienen a los ingresos derivados del trabajo como principal medio de subsistencia (64,7%), la mayoría de las mujeres carece de ingresos propios (60,4%), destaca el informe del CEDLA.

Agrega que la desigualdad que sufren las mujeres, tiene su origen en la división sexual del trabajo que limita las oportunidades de acceso a un empleo remunerado durante la vida activa; además, cuando se insertan al mercado de trabajo, normalmente lo hacen en puestos mal remunerados y sin protección social. Estas mismas desigualdades respecto a los medios de subsistencia también se verifican entre quienes residen en áreas urbanas o rurales del país.

TRABAJAR HASTA MORIR

“Actualmente trabajo como confeccionista, tengo mi pequeño taller; es mi único medio de vida desde hace muchos años; ahora me gusta, antes no. Pero por la necesidad hay que laburar. Yo he aprendido de otro artesano y las personas artesanas trabajan hasta la muerte, hasta que ya no pueden moverse; ésa es la vida de un artesano [...]. Para nosotros que hemos vivido de las artesanías, hablar de jubilación es una cosa lejana, no existe”, relata Juan, un artesano de La Paz.

En Bolivia el 61,1 por ciento de los adultos mayores, son jefes de hogar y la mayoría de ellos (86%), no goza de una pensión de jubilación, por lo que a pesar de su avanzada edad, continúan trabajando y aportando económicamente a la economía familiar, y en muchos casos se constituyen en los principales perceptores de ingresos de los hogares.

Según el CEDLA basado en la Encuesta de Hogares 2014 del Instituto Nacional de Estadística (INE), en Bolivia, sólo el 14% de las personas mayores de 60 años, cuenta con una pensión de jubilación; lo que significa que la mayoría no tiene acceso a una pensión que les garantice protección frente a la pérdida de ingresos al llegar a la edad avanzada, y por ello buscan estrategias que los mantenga activos en el mercado laboral, bajo estructuras de discriminación y explotación con las personas de la tercera edad.

Beneficiarios de la Renta Dignidad y porcentaje que recibe renta de jubilación, 2008-2015 (CEDLA)

Solo el 16% tiene un hogar unipersonal, es decir que vive solo o sola. Aunque es más frecuente que los adultos mayores vivan en hogares nucleares (49,8%), tres de cada diez conforman hogares extendidos donde además de los progenitores se pueden encontrar hijos y otros parientes del jefe de hogar como los nietos, hermanos o padres, entre otros.

EL 25% SON ANALFABETOS

En cuanto al perfil educativo, la cuarta parte de los adultos mayores se encontraba en condición de analfabetismo en 2012. Más que las demás generaciones, tuvieron grandes limitaciones de acceso a la educación, sobre todo las mujeres y los que residen en el área rural (INE, 2014), de manera que su escolaridad promedio apenas alcanza a 5,4 años, por debajo de la que presenta el conjunto de

la población (8,2 años).

Entre quienes tuvieron la oportunidad de ingresar al sistema educativo, el 40% llegó a concluir la educación primaria, el 20% alcanzó el bachillerato, mientras que solo el 12% alcanzó la educación superior (INE, 2012). Además, persisten notables diferencias educacionales a favor de los que residen en áreas urbana.

Fuentes de ingreso en la vejez, 2014


FUENTES DE SEGURIDAD ECONÓMICA EN LA VEJEZ

Según el estudio del CEDLA, En la vejez, los ingresos dependen de una variedad de fuentes ?laborales y no laborales? con las que se hace frente a las vicisitudes propias de la edad; más aún cuando el sistema de seguridad social de largo plazo tiene una escasa cobertura y las rentas de jubilación son de baja calidad con las que se hace frente a las vicisitudes propias de la edad.

En un primer análisis, y utilizando la información de la Encuesta de Hogares del INE (2014) ?que es la única disponible a la fecha? se encuentra que los principales medios de vida en la vejez provienen principalmente de dos fuentes de ingreso el trabajo y las rentas no laborales.

Entre estas últimas destacan los ingresos por concepto de jubilación, mientras que otras fuentes no laborales como las transferencias, rentas, remesas, etc., tienen poca significación, por esta razón se excluyen de este análisis.

Según estos datos, e CEDLA destaca que cuatro de cada diez adultos mayores cuentan con ingresos que provienen exclusivamente de su trabajo, principalmente en el sector informal.


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