Oruro, Bolivia. 18 de marzo de 2019
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En un mosaico de color, movimiento, alegría y fantasía

Al carnaval en el mundo se sumó el arte mural

Mural del Carnaval de Oruro

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 03 de marzo de 2019

El arte mural ha retratado y perpetuado el carnaval, desde la época Romana cuando el Dios Baco en la mitología romana Dionisio fue representado en un vaso con un cuerno con vino y racimos de uva y, por otro caracterizado en sus frenéticas celebraciones bacanales que mostraban al Dios  de la embriaguez y de actos licenciosos haciendo  alegoría al amor. Hoy, el arte mural es un  mosaico que invita al mundo a ser parte de este sincretismo de color, movimiento, alegría y fantasía.

Retrato de Tiziano a Baco en la Isa de Andros donde se decía que vino manaba de un arroyo. El bacanal de los Adrios, Museo de El Prado.


El carnaval es la expresión más renacentista de la cultura, pues, esta compone letra y música, innova el baile, se deleita con la bebida  y derrocha lujuria a esto,  se fue  sumando en el mundo  las letras, las prácticas religiosas, el diseño, la  moda, el teatro, la pintura, la escultura y el arte mural, por eso,  el carnaval se ha vuelto un celebración universal  donde todos quieren tener un espacio para participar.

Los  cinco países del mundo –Brasil, Río de Janeiro; Venecia en Italia,  Nueva Orleans en Estados Unidos, Barranquilla en Colombia  y Oruro en Bolivia– que tienen los carnavales más famosos del mundo se han visto reflejados en el arte mural y la pintura, dos expresiones artísticas que, hoy están perpetuando a las escuelas de samba, las máscaras de Venecia, las flores de Barranquilla y  el color y la vestimenta de  conjuntos folklóricos de Oruro.

Mural  de 1874  en blanco y negro que retrata el carnaval de Murcia, España, que se comparó con el de Venecia y que en 1940  fue prohibido.

El arte mural  ha retratado  y perpetuado el carnaval, desde  la época Romana cuando el Dios Baco en la mitología romana Dionisio fue representado en un vaso con un cuerno con vino y racimos de uva y, por otro, caracterizado en sus misterios de una divinidad que inspiraba frenéticas celebraciones en su honor. Eran las fiestas bacanales, los que Tiziano  retrato originados en fiestas primaverales  que mostraban al Dios  de la embriaguez y sus actos licenciosos haciendo  alegoría al amor. 

Después de la caída del Imperio Romano y derrotado el esclavismo,  Venecia se apoderó de los bacanales haciendo después del carnaval una fiesta de máscaras,  antifaces  y los disfraces de lujo que imitaban a los nobles del  periodo feudal. Las máscaras  permitían en el carnaval mezclar  a los nobles con el vulgo –al pueblo– y ocultar los rostros de mujeres y hombres  infieles, su identidad y el nivel social al que pertenecían. Esta forma de celebrar, permitió recuperar el arte mural, pues los artistas empezaron a retratar esta alegoría en los muros de las paredes, interpretando el color, las formas y develando lo que ocultaban las máscaras y los antifaces;  la embriaguez, la infidelidad, y la lujuria.

Fotografía de 1920 del desfile de carros alegóricos en el carnaval de Veracruz, frente a la Plaza de Armas.

Los primeros retratos y murales carnavaleros del siglo XVIII, extrañamente  aparecen en blanco y negro y son parte del oscurantismo, la mayoría realizada al carbón en España, después vino en 1830 el retrato fotográfico que dejó de lado el mural.  Inaugurado  los primeros años del siglo XX, en américa, sobre todo, en Brasil empiezan a difundirse el carnaval en los muros o paredes con dibujos sencillos y poco coloridos. Aparecen grabados en paredes blancas  con mujeres y hombres de color bailando samba, ellos, aparecen como símbolo de una cultura que sobrevivió al esclavismo y el feudalismo.

El color en las paredes empieza a mostrarse  con artistas más callejeros con grabados de máscaras y bufones o arlequines. Un día en Venecia  las paredes despertaron rodeadas de arte carnavalero, pues se reivindicó a la máscara y el antifaz, como un símbolo de una festividad donde el objetivo sólo es disfrutar sin turistas y dejar las penas.

En el siglo XX, cuando el carnaval  en el mundo empieza a volverse una tradición casi generalizada e insertarse en el calendario como la fiesta pagana porque alude a la tierra y los cultivos y, religiosa porque el miércoles de ceniza acaba el carnaval y empieza la cuaresma, todo se plasmaba en el mural y el retrato. 

Mural de Ignacio  Pinazo en el carnaval de Alameda

Al carnaval de Oruro en Bolivia, el mural llegó cuando la Unesco el año 2001 declaró a esta expresión folklórica como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. En una alianza con la Alcaldía artistas muralistas de la talla de Finelez Llanque, Freddy García Funaro, Jesús Céspedes Mérida, acompañados de un equipo de más  de 20 artistas plásticos, recuperan en el mural  la mitología y la leyenda de una tradición carnavalera. La mitología andina del Wari y los Urus que relata como una Ñusta  salva a la población de los Urus de la invasión de  las plagas de hormigas, víboras y sapos es una parte central del carnaval de Oruro.

Otros elementos históricos que le dan cuerpo y simbología al Carnaval de Oruro son el diablo, cuya máscara esta retratada en un hermoso mural, así como la máscara de un moreno, del Arcángel Gabriel  y la Virgen del Socavón cuidando a cada uno de sus fieles fraternos que, después bailar por horas, de rodillas llegan hasta su altar.

El carnaval es una fiesta  pagana-religiosa que nace en Roma, donde tiene también su cuna la religión católica, pues ahí se la reconoció por primera vez y la iglesia pidió a los cristianos  cuarenta días de ayuno abandonando  a la ingesta de carne, pero Roma ya vivía entre –sodoma y gomorra- y terminada la  cuaresma se acuñó la palabra cane-vale  o quitar la carne dando paso en Venecia a la celebración del carnaval, ciudad  cuna de esta fiesta.

Mural callejero carnaval de Río.

Los romanos,  admiraban a los griegos en la pintura, tanto como la escultura.  A tal extremo llegó su admiración que impulsaron a sus artistas a hacer copia de sus pinturas en sus paredes, esto como parte de su arte decorativo.   Roma, así se volvió en la cuna del  mural o la pared blanca pintada, que era un medio de expresión. El mural era un lienzo blanco que plasmó en ella las historias y las tradiciones más antiguas del mundo, entre ellas el carnaval.

En el mural por un lado se hacían los grandes anuncios –como pergaminos– se ponía las decisiones de los monarcas que era leído al público por un vocero- y por otro lado los artistas reflejaban la cotidianidad con su arte sólo decorativo con gran colorido y movimiento y, como muchos eran anónimos,  muchas veces  eran sitios de protesta contra el régimen establecido que permanecía pintado menos de un día porque venían los soldados romanos y le pasaban cal a la pared, volviéndolos a dejar los lienzos blancos, para que otro plasme su arte.

Mural del Carnaval de Oruro

El mural en Roma, para perdurar hasta nuestro siglo utilizó la tempera  y los frescos protegidos con cera, el mosaico en los suelos desplazó al mural, hasta el renacimiento. Platón en el diálogo de Timeo, explica que el mural utilizó nueve colores fundamentales, de los cuales tres serían primarios –rojo, amarillo y verde– el resto serían fruto de la mezcla de los primarios con el negro y el blanco: el púrpura, violeta, azul oscuro, azul claro, verde oliva y marrón. Platón dijo  son la mezcla de estos  colores lo que daba un aspecto visible a los murales, pero, Pinino, difirió de esta afirmación y  advirtió que los Romanos pintaban sus murales  sólo en cuatro colores: blanco, ocre, rojo o púrpura y negro y así, hay una larga discusión sobre los pigmentos que utilizó el mural.

Roma, para evitar la libre expresión, controlaba las canteras de donde se obtenían los pigmentos como el óxido de plomo y la concha de múrex de donde se obtenía el color púrpura, que era el más apreciado y se extraía de la isla de Chipre Tropical y el verde esmeralda que se extraía de las minas de cobre de Macedonia, de la India se traía el índigo o azul intenso, el negro se obtenía de hollín, carbón y del hueso negro, el blanco salía de mezcla de la caliza y cuarzo y el amarillo de óxido de hierro, minas que están también próximas a Roma.

Murales del Carnaval de Oruro

Para aglutinar o volver líquido los pigmentos para el fresco se utilizaba huevo. Pero, hay algunos autores romanos que afirman que el buen fresco se realizaba con colores disueltos en agua y aplicados al enlucido húmedo. Hoy, el mural generalmente se pinta con pintura al spray o como el caso de Oruro con pintura al óleo.

Al revestimiento del muro romano -donde se plasmaba el arte mural- se llamaba tectorius realizado a base de mortero, que hasta hoy se utiliza con una mezcla –caliza, arena y  agua– y el dealbator  -estuco- se encarga de blanquear la pared. Roma utilizó dos capas de revestimiento de mortero un bruto y otro fino y sobre él, un blanqueador, esto para mejorar la calidad de la pintura y está técnica se mantiene hasta hoy.  Para evitar la fragmentación del mortero, muchas veces se incluía en la preparación cerámica o mármol molido.  Hoy, son las paredes de espacios públicos y privados que se utilizan para dar paso al arte mural.

El mural carnavalero, puesto en cuadros, es un mosaico que invita al mundo a ser parte de este sincretismo de color, movimiento, alegría y fantasía.


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