Oruro, Bolivia. 18 de agosto de 2019
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Contaminación acústica: El Ruido del Transporte Urbano

Calles Ayacucho y Pagador, gran congestión vehicular en la hora escolar donde muchos niños y jóvenes de distintos colegios son testigos de las agresiones por parte de los conductores de motorizados.

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Especial para EL FULGOR.com
location_city Oruro
date_range 24 de febrero de 2019

La Organización Mundial de la Salud (OMS), consideró al ruido como un contaminante desde el año 1972 fijando estándares de calidad y comodidad acústica, entre las causas predominantes está la circulación vehicular con un 80%. El ruido se mide en decibelios (dB), los equipos de medida más utilizados son los sonómetros; la OMS considera los 50dB como el límite superior deseable. De acuerdo a ello, el ruido del tráfico vehicular está determinado; por la propulsión, rodadura comportamiento del conductor, flujo vehicular y comportamiento de los peatones.

Desde aquel 1° de enero de 1925, bajo una ordenanza municipal, la ciudad de Oruro deja las carretas (transporte tirado por burros o caballos), por el uso de los primeros vehículos que transitaban por aquellas calles estrechas y polvorientas, ya se escuchaba en aquel entonces la queja de la población del molesto ruido de aquellas máquinas rodantes como la Lincoln o Ford. Hoy en la actualidad se ha podido notar, la persistencia del ruido y un considerable aumento de vehículos en nuestra ciudad, mismos que han llegado a colapsar distintas arterias urbanas dando origen a una nueva fuente de contaminación ambiental “acústica” que afectan considerablemente la salud de nuestra población.

El tránsito de vehículos y particularmente el mal uso de bocinas por parte de los conductores ocasionan molestias auditivas que causan efectos nocivos como desequilibrios de comportamiento: en el ámbito urbano, laboral, social, educativo e incluso en el hogar el ruido consigue interferir en la vida del ser humano provocándole dificultades de atención y de concentración, sin olvidar su contribución al estrés nervioso y a la alteración del sueño.

Av. 6 de Agosto y Ayacucho, motorizados no respetan ni a los semáforos y hacen mal uso de la bocina agrediendo a transeúntes y comerciantes.


Internacionalmente se considera que el tráfico es el factor principal de generación de contaminación sonora en los núcleos urbanos y representa un 80% del ruido ambiental. El oído es un órgano altamente complejo y muy sensible, a diferencia de la visión, que se apaga por las noches, el oído es un sentido de alarma que siempre está activo para detectar situaciones de peligro y al ser activado, estimula las células que reaccionan generando impulsos nerviosos que se envían al cerebro.

Una de las consecuencias que produce este tipo de contaminación ambiental es la Pérdida Progresiva de la Audición (P.P.A), si bien muchas personas están “acostumbradas” a la exposición permanente de ruido, resulta que este “acostumbramiento” no es más que la imposibilidad del oído para la recuperación de la fatiga auditiva siendo está una pérdida auditiva paulatina y permanente, ya que se va matando las células auditivas mismas que no pueden ser regeneradas.

Falta de educación Vial por parte de los peatones y conductores de vehículos que tienen la “libertad” de hacer uso del Transporte Público en cualquier lugar.


Si bien existe la Ley del Medio Ambiente Nro 1333  del 27 de abril de 1992 que hace referencia  a la contaminación atmosférica en su: “ARTICULO 42º.- El Estado, a través de sus organismos competentes, establecerá, regulará y controlará los niveles de ruidos originados en actividades comerciales, industriales, domésticas, de transporte u otras a fin de preservar y mantener la salud y el bienestar de la población.” No existe un seguimiento explícito y cumplimiento a esta norma, siendo los horarios denominados “pico” donde los ciudadanos son víctimas de esta ensordecedora contaminación que provoca daños irreversibles en la salud y reduciendo nuestra calidad de vida.

Muchos de los conductores de los motorizados hacen mal uso de la “bocina” y cuando los transeúntes reclaman este hecho llegan a ser éstos incluso insultados por dichos personajes que creen tener toda la razón de sus actos y no pudiendo existir ninguna autoridad que ponga orden ante estos lamentables hechos, demostrando una vez más la falta de educación como ejemplo  para las futuras generaciones quienes son testigos vivos de estos agresivos comportamientos y es ésta impresión la que lamentablemente se llevan y llevarán en los próximos días los turistas nacionales y extranjeros que llegan a nuestra ciudad.

Por tanto el ruido vehicular no es un resultado agradable de nuestra vida urbana, es un antecedente de nuestra historia que no se supo educar en su momento.


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