Oruro, Bolivia. 02 de abril de 2020
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Derrumbes, escases de agua y la desaparición de la fauna y flora será un constante

La deforestación y el mono cultivo de la hoja de coca laceran los suelos en Los Yungas

La deforestación no la detiene nadie.

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 17 de febrero de 2019

Bolivia es el décimo segundo país del mundo con mayor biodiversidad, tiene 105 millones de hectáreas de estas, 50 millones de hectáreas corresponde a los bosques con la mayor biodiversidad del país. Desde hace 20 años se estima que se deforesta en promedio 250.000 hectáreas y en los últimos 20 años han sumado 6 millones de hectáreas desforestadas. Así entramos en la lista de los 10 países que más desforestan en el mundo, junto a Namibia y Paraguay.  En el Beni la desforestación de tierras de la Amazonía servirá -ahora- para que los agroindustriales de Santa Cruz siembren soya y sorgo transgénico porque la CAO admite que los suelos de Santa Cruz están tan erosionados que no rinden ni con semillas genéticamente modificadas. Los agroindustriales de Santa Cruz hacen que ese departamento sea el más deforestador con 78% del promedio nacional seguido por Beni que llega a 7%.

Bolivia es el décimo segundo país en el mundo con mayor biodiversidad, pero, también en el mundo es uno de los diez países que más ha deforestado en los últimos 20 años con graves consecuencias que derivaran en derrumbes, escases de agua y la desaparición de la flora y la fauna. La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) lo advirtió el año 2015 en su estudio de fertilidad de suelos, realizado en Caranavi, Los Yungas de La Paz, pero, también lo hizo la Fundación Amigos de la Naturaleza, la FAO, al igual que las biólogas Teresa Santa Cruz y  Teresa Flores, además, los pobladores de Los Yungas, saben que el monocultivo de la hoja de coca y la deforestación cada vez dejan más tierras agrietadas donde ni la hierba mala quiere crecer.

La mayor biodiversidad sin duda está en los bosques húmedos y secos de Santa Cruz, Los Yungas de La Paz, El Chapare en Cochabamba y la Amazonía que atraviesa La Paz, Beni y Pando. La Fundación Amigos de la Naturaleza, afirma que en Bolivia desde hace 20 años, cada año, se  deforesta un promedio de 250.000 hectáreas de bosque tierras que son después habilitadas para las plantaciones de soya transgénica de propiedad de los agroindustriales.

Una muestra del desborde de los ríos en la Amazonia del Beni


Bolivia es un país con 105 millones de hectáreas, 50 millones de hectáreas corresponde a los bosques con  la mayor biodiversidad del país. El año 2013 la pérdida de bosques alcanzó a 256.000 hectáreas, el año 2016 se perdió 219.000 hectáreas y el 2018 la desforestación alcanzó a 350.000 hectáreas colocándonos así entre los 10 países que más desforestan en el mundo, junto a Namibia y Paraguay.  

En los registros legales se estima que Bolivia ha perdido 6.000.000 de hectáreas de bosques en los últimos 20 años. En promedio la mayor pérdida corresponde al departamento de Santa Cruz con 78%, le sigue Beni con el 7%, Cochabamba con el 6% y el restante 9%   a los departamentos de La Paz, Pando, Tarija y Chuquisaca.

Por ejemplo, en el noreste del inmenso territorio del Brasil la desertización de tierras llegó a 1,6 millones de metros cuadrados, que representa el 18% del territorio de Brasil, mientras que en México, Paraguay y Argentina el 43% del territorio esta descertificado, otro ejemplo grave es El Salvador donde la erosión hídrica alcanza al 75%. “Por eso que desde hace 10 años el 95% de los alimentos que consume la población provienen de suelos degradados y pobres en nutrientes”, dice el último informe de la FAO publicado en El País de España.

Una parcela de plantación de hoja de coca en el cerro.


El principal objetivo de la desforestación es la transformación de bosques en tierras para agricultura o la ganadería, en Santa Cruz el desplazamiento es para incrementar sobre todo la producción transgénica de soya, maíz y sorgo, que ahora se está extendiendo a la Amazonía  donde la Cámara Agropecuaria del Oriente –CAO- compró tierras altas no inundables, que fueron localizadas por un equipo técnico venezolano que llegó al país para ayudar a construir el anillo de contención del agua en Trinidad. Mientras, que en Los Yungas de La Paz y la tierras desforestadas  del Chapare se ha incrementado el mono cultivo de la hoja de coca y en el Beni la desforestación amazónica estará destinada próximamente a incrementar la ganadería y extender los cultivos transgénicos de soya y sorgo, porque los suelos de Santa Cruz están degradados que ya no rinden para producir ni siquiera transgénicos, admitió en una declaración reciente realizada al periódico El Deber el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente.

La deforestación y el mono cultivo de la hoja de coca, ha modificado los patrones climáticos de las áreas afectadas provocando una gran sequía en los valles y  mucha  lluvia en algunas zonas donde el calor, también, ha aumentado en las tierras bajas y en las tierras altas la nevada, el frío y fuertes corrientes de calor están desconcertado a la población, dicen los informes  de la Naciones Unidas, que han sido corroborados por el Servicio Nacional de Meteorología.

Por su parte Pilar Román, de la oficina Regional para América Latina de la FAO dijo que el año 2016 en la región por la erosión 100 millones de hectáreas están degradadas y de estas, 70 millones se desforestaron por el sobrepastoreo.

“Todo el mundo sabe la importancia del agua, pero no todos entienden que el suelo es más que un espacio donde pisamos o ponemos los pies, el suelo nos provee alimentos, materiales para la construcción, es donde se retiene el agua y donde se almacena el carbón atmosférico”, sostuvo Román.

La foto muestra a rescatistas y personas particulares buscando entre los escombros del deslizamiento de 200 toneladas de tierra en Caranavi.


CARANAVI COBRÓ LAS MUERTES ANUNCIADAS

Los desastres por degradación de suelos en Los Yungas de La Paz tanto al sur -Puente Villa, Villa Aspiazú, Chulumani, Coripata, La Asunta, Irupana- y por norte  -Yolosa, Coroico, Caranavi hasta Palos Blancos- son parte de una crónica que se viene escribiendo hace 20 años y que relata  paso a paso como los cultivos de café, plátano, naranja, mandarina, etc, etc. han sido desplazados por un mono cultivo, la hoja de coca  que está erosionado los suelos y provocando problemas de agua.

De los innumerables estudios que se han realizado incluidos los de la Universidad Mayor de San Andrés, llama la atención el  de fertilidad de suelos realizado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) que fue financiado el año 2015 por la  Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) con un aporte de $us 250.000.

"Este estudio ha permitido conocer del impacto del monocultivo de la hoja de coca, donde no se respeta el medio ambiente, no hay un estudio de impacto ambiental, lo que genera riesgos grandes para la comunidad en general y el futuro de la sostenibilidad de esos terrenos para una estrategia productiva", manifestó el representante de la ONUDD en Bolivia, César Guedes, el año 2015 al presentar el resultado del estudio.

El año 2017, Santa Cruz fue sede del Congreso Boliviano de Ciencias del Suelo donde Ronald Vargas, experto de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) alertó que la degradación de los suelos en Bolivia llegó al 51%, cuando el promedio de la región de Latinoamérica es de 15% y a nivel mundial el 33%. Señaló que un indicador de la degradación de suelos es cuando la lluvia genera agua turbia en los ríos. “Esto se refiere a que el suelo esta tan degradado que lo que hace la lluvia es solo lavar el resto de tierra y no penetra que el agua genere humedad lo que es un indicar de erosión y desplazamiento de tierra”, declaró.

El momento en que se desliza la tierra en Puente Armas, Caranavi.


2019 TIERRAS BAJAS Y CARANAVI LAS MÁS AFECTADAS POR LOS CAMBIO CLIMÁTICOS

La modificación de los patrones climáticos por efecto de la desforestación y los monocultivos, en la gestión 2019, se hicieron sentir en las tierras bajas y la región del Norte de Los Yungas donde Caranavi enfrentó el derrumbe de aproximadamente 200 toneladas de tierra que sepultó a más de 20 personas, dejó 60 heridos y 12 están desaparecidos además de varios vehículos.

El  Puente Armas que une Yolosita con Caranaví  fue el escenario de la  tragedia que estuvo también acompañada de una gran imprudencia, pues el sábado 2 de febrero se produjo un primer deslizamiento y el domingo 3 el segundo. Las personas y las movilidades -que eran centenares-  desesperadas por llegar a Caranavi abrieron una senda sobre el primer deslizamiento por donde empezaron a cruzar las personas, unos metros atrás estaban detenidos los vehículos y ahí se produjo la avalancha de tierra que enterró se estima a más de 20 personas y dejó heridas a otras 56 personas.

En el lugar del derrumbe, no habían pasado ni 15 días y un cura se adelantó a declarar campo santo el lugar y los efectivos policiales, militares y los bomberos voluntarios se retiraron del lugar. Las familias de los desaparecidos están rogando porque el Estado continúe con las tareas de rescate de quienes están bajo tierra o tal vez fueron arrastrados por el río son: Vania Vargas Quispe (10), Ángela Calle Cruz (8), Keila Calle Cruz (5), Gustavo Salcedo Molina (39), Alfonso Cusi Tarqui (43), Mario Poma Aliaga (43), Angélica Quispe Mamani (43), María Quispe Mamani (48), Sonia Tinta Quispe (9), Kevin Ilaquita Titirico (21), Natividad Mamani de Villca (57) y Mabel Tola Barrera (29) son los nombres de la lista.

En el Beni, San Borja, Rurrenabaque y San Ignacio de Moxos la lluvia llegó temprano y dejó sin vivienda a numerosas familias, en Santa Cruz el verano que empieza en diciembre empezó a finales de enero con temperaturas de 36 grados y sensación térmica de 40, a esto se ha sumado fuertes vientos sólo registrados en el otoño y las lluvias de escasos días ha rebalsado los ríos provocando inundaciones y los suelos que no tienen de donde prenderse se han deslizado.

Según Defensa Civil, hasta la fecha son 2.039 familias damnificadas por las lluvias en todo el país con pérdidas materiales, y se estima que 30 son las víctimas fatales.

Las intensas lluvias vuelve a los caminos en intransitables.


El domingo 10 de febrero la ABC habilitó un paso por el mismo derrumbe, pues hacia el Norte de Los Yungas no existe ninguna camino alterno, si no se habilita el Puente Armas están incomunicados con la sede de Gobierno y Beni las poblaciones de Caranavi, Palos Blancos, Guanay, Tipuani, Alto Beni, Rurrenabaque y San Buenaventura, pues para dar la vuelta por el Beni, el camino San Borja-San Ignacio de Moxos ha sido cerrado debido también a las inundaciones.

La habilitación del paso controlado en el Puente Armas, posibilitó que unas 20 cisternas cargadas de combustible crucen el lugar y abastezcan de gas y gasolina a la zona, además los vehículos de alto tonelaje continúan trayendo hoja de coca y algo de fruta.

La pena es que mientras los tractores retiran la tierra la depositan en el precipicio y en las orillas de río Coroico, donde la tierra se ha hecho un cerro con palas y herramientas manuales personas que tienen familiares desaparecidos mueven la tierra en un vano intento por desenterrar los cuerpos de los desaparecidos y las movilidades.

Mientras en el país poco se ha reflexionado sobre lo sucedido en estas tragedias que son constantes, pues se trató de culpar a la ABC pero, nadie habló de la deforestación y cómo las plantaciones de hoja de coca o el monocultivos siguen erosionando la tierra, incluso en los cerros donde no hay camino se han plantado hoja coca, porque como monos los pobladores de Coroico y Caranavi se cuelgan  de cerro a cerro para sembrar y cultivar hoja de coca, sin pensar que la naturaleza siempre recupera lo que es suyo, es como el dicho popular el “río siempre vuelve a  su cauce”.


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