Oruro, 18 de julio de 2018
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Fundación de la Villa de San Felipe de Austria de Oruro

1 de noviembre de 1606, fundación de la Villa de Oruro

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Poeta, escritora, compositora e investigadora de la cultura orureña.
Miembro de la Sociedad de Historia de la Guerra del Chaco.

location_city Oruro, Bolivia
date_range 01 de noviembre de 2017

Los sucesos cuando se fundan ciudades no solo transitan memoria, crean armonía, reproducen belleza de paisajes, motivan una perenne dosificación de amor, desde las partículas de polvo que emergen de otras latitudes hasta el espacio escondido y controlado de las piritas subterráneas.

Según los cronistas, el mercedario Martín de Murúa y Felipe de Godoy, además de los informes en la Relación de los Virreyes que Gobernaron el Perú, claro acento de fuerza al manifestar el Marqués de Montesclaros que los minerales de Oruro, en la Audiencia de Charcas fueron explotados desde la época de los incas, tiempo mesurable e infinita visión compartida, durante la Visita General del Virrey Francisco de Toledo.

La ley que tenían era baja, lo que motivó el abandono y despoblamiento del asiento de San Miguel de Oruro. Se aduce que el primer peticionario ante el Corregidor de Paria, fue Diego de Alemán, ferviente minero que continuaba en el asiento cuando se fundó la villa en 1606.

El centro de la ciudad era un vergel

Antonio Quijada, minero potosino, Gonzalo Martín de Coca y Sebastián Márquez, suegro de Diego de Alemán, en sociedad obtuvieron 6.565 marcos de plata fina. Ante la necesidad de mayor mano de obra, a fines del mismo año, el cura bachiller Montoro, Márquez y otros tres españoles, pidieron al Alcalde Mayor de Berenguela en 1581, se les adjudique mitayos, siendo solicitados al cacique de Tapacarí, fueron concedidos 18 mitayos para los mineros del asiento de San Miguel de Oruro.

Es el preámbulo para atender la demanda de mano de obra, y que sería insuficiente cuando en 1595 Francisco de Medrano redescubre ricas vetas en el cerro San Cristóbal. La noticia corre, se expande rápidamente y mineros de Potosí, Salinas de Garcí Mendoza, Pacajes y Berenguela acuden con la quimera de haberse descubierto un nuevo y rico filón de riqueza que pueda proporcionarles poder económico.

Se hacen conocidos los cerros San Miguel, La Flamenca, San Cristóbal, asimismo las vetas de Pié de Gallo, San Agustín, San Mateo, La Descubridora, La Salteada. Un entusiasmado cabildo abierto de los vecinos, comisiona a Diego de Medrano, primer poblador y Procurador, deba presentar una petición al Presidente de la Audiencia de Charcas Alonso Maldonado de Torres para verificar las riquezas minerales del asiento, que continuaba su crecimiento en población y laboreo de minas.

Es enviado el Visitador capitán Gonzalo de Paredes Hinojosa, quien arriba el 5 de mayo de 1605 junto al perito en minas Diego de Velasco, convocándose al poblado y leyéndose la comisión de su visita. Se daba cuenta de la conveniencia de levantarse una población importante, las minas no tenían humedad ni agua, siendo alta la ley de los minerales, existían buenos recursos de agua, pastos y leñas y geográficamente se encontraba más cercana al puerto de Arica que Potosí.

Según el Auto de Población del 29 de octubre de 1606, se encontraban en el asiento cuatrocientos españoles y más de mil indios. Para entonces la Audiencia de Charcas había comisionado al Oidor Lic. Manuel de Castro y Padilla procediese a fundar una población con el nombre de San Felipe de Austria en homenaje al Rey Felipe III. La decisión de la Audiencia se efectuó cuando aún existía una disputa entre las Audiencias de Lima y Charcas ante el fallecimiento del Virrey del Perú Gaspar de Zúñiga y Acevedo en febrero de dicho año.

Desfile en la plaza 10 de Febrero

La expectativa era enorme aquel día, como hoy, miércoles 1ro de noviembre de 1606, debió rebasar la magnitud que los corazones alborozados de los vecinos, latían, percibían con esperanza que mejores días llegarían para el asiento que se convertiría en Villa, lo que les otorgaría ciertas preferencias en dotación de mano de obra y suministro del azogue, imprescindible, vital para el procesamiento de la plata que encerraban sus cerros.

La fundación quedó señalada por un acto emanado de la voluntad de los Oidores de La Plata. El Lic. Castro y Padilla salió de su morada acompañado del Corregidor y Justicia Mayor de Paria capitán Francisco Roco de Villagutiérrez, vecinos, moradores, estantes y habitantes, se dirigieron a la iglesia mayor, escuchando la misa del Espíritu Santo, cantada y hubo sermón, luego de dicho Credo bajó del Altar Mayor el sacerdote hacia el lugar donde se encontraba un sitial con sobremesa de marco carmesí y una almohada de terciopelo carmesí, tomándole el juramento en nombre del Rey sobre la fundación del asiento.

A continuación, se bendijo el estandarte de damasco carmesí con las armas reales llevando el Oidor a la ramada que se hizo en la plaza llevando las dos puntas del estandarte Gerónimo de Ondegardo y Francisco de Medrano, enarboló dicho estandarte tres veces diciendo en cada uno de ellas “La Muy Noble y Leal Villa de San Felipe de Austria por el Rey Don Felipe Nuestro Señor y sus sucesores en la Corona de Castilla y León y el Perú”.

La última vez dijo que tomaba posesión de dicha Villa real actual jure domine vecuasi, poniéndola debajo de la Corona de Castilla, de León del Perú, en señal de posesión mandó alzar unos palos y que se hizo una horca hincando en uno de ellos un cuchillo que representaba la espada del capitán Gonzalo Fernández de Córdova. Eximió a la villa de la jurisdicción de la ciudad de La Plata.

El Poder de tus brazos, Oruro

Un año después de la fundación se habían repartido seiscientos veintisiete solares y edificado doscientas sesenta y seis casas, el Presidente de la Audiencia Maldonado de Torres decía que había ochocientos españoles, hecho natural porque se trataba de un centro minero en pleno apogeo.

El informe de Felipe de Godoy en su descripción y Relación describe ampliamente aspectos de la nueva Villa, llegando a la conclusión de lo acertado de su fundación, centro y lugar de encuentro de diferentes grupos sociales y etnoculturales.

Otrora Villa, hemos heredado la historia compartida, mitayos que con profundo esfuerzo resumieron una sola versión, haberse transportado de lugares lejanos para desvelarse, aniquilarse hasta ensombrecer su pobreza. Trazaron su voz, hondo fervor de sacrificar sus vidas. Esas cenizas aliento de vapores han de flotar en el aire como signo de perdón.

Ciudad insondable, fulgor memorable de la Patria, canto, poesía, música de alabanza, lumbre inconquistable, símbolo abierto de gratitud, el viento se aferra a tus montañas. Te desbordas en la visión de esperanza. Vigilia permanente por los cuatro puntos cardinales, labras la esperanza, oprimes los campos desolados y el hombre de este tiempo recorre taciturno tu sendero hasta llegar al Faro consagrado.

Te levantas con fuerza incontenible, identificada por los argentíferos, tu existencia está integrada al vuelo de los cóndores, al estro de la vida, tu nombre está tatuado en el alma de los que somos tus hijos y de los que se asoman por tu geografía se quedan para siempre, hincados, como raíces de árboles bien plantados.

Se abre la noche, retorna el día sin fin y borra la bruma de la ventana, ciudad de altura, del Lic. Oidor Manuel de Castro y Padilla.


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