Oruro, Bolivia. 20 de abril de 2019
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EDITORIAL

Oruro inundado

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EL FULGOR.com
REDACCIÓN
date_range 10 de febrero de 2019

A principios de semana, una fuerte lluvia, con granizo y tormenta eléctrica que cayó sobre la ciudad, hizo que  las calles y avenidas de Oruro se conviertan en largos ríos cuyas aguas atravesaban la ciudad, se introducían en las viviendas y causaban serios daños a los enseres de sus propietarios.

El tráfico de vehículos se volvió un caos total ya que mientras algunos motorizados se quedaban plantados en medio del agua, otros pugnaban por continuar su recorrido en una escena digna de una película de ficción que bien podría llamarse INUNDACIÓN.

Las redes sociales postearon fotografías e imágenes del caos reinante y del daño que el agua causaba  en las casas afectadas cuyos propietarios clamaban por ayuda que no llegaba.

No es la primera vez ni será la última pues, lamentablemente, la ciudad capital, tiene una seria deficiencia en el alcantarillado instalado a principios del nuevo siglo que reemplazó al existente desde hacía por lo menos 50 años y que era muy efectivo en su drenaje fluvial.

La actual red de alcantarillado no reúne las condiciones para evacuar las aguas servidas y las que generan las lluvias, se atora y las cloacas o sumideros rebalsan en las esquinas provocando que la mugre y los malos olores se dispersen por toda la ciudad.

A esto se suma la pésima costumbre de los ciudadanos de echar la basura en los sumideros taponeándolos y por consiguiente, dejarlos inútiles en el caso de las lluvias.


La ciudad requiere con urgencia de un nuevo sistema de alcantarillado que no sea sólo para evacuar las aguas servidas sino que también tenga una red para evacuar las aguas de las lluvias, es decir, un alcantarillado fluvial.

No es posible que en pleno siglo XXI, la ciudad de Oruro cada vez que llueve se convierta en un inmenso lago cortando toda la actividad propia de una gran urbe y que sus vecinos deban soportar el embate de las aguas dentro de sus domicilios.

Las aguas trasladan una gran cantidad de lodo que se deposita en las calles y avenidas pero también en las viviendas cuya limpieza requiere de varias jornadas y de un gran esfuerzo.

Las autoridades tanto de la gobernación como de la alcaldía debían ponerse de acuerdo para encarar de forma seria y responsable, una solución estructural y de largo aliento de este problema que afecta a todos los habitantes de la principal ciudad del departamento de Oruro.

No es posible que en pleno siglo XXI, los habitantes de Oruro soporten esta penuria cada vez que una lluvia fuerte cae sobre la ciudad, hoy el departamento celebra 238 años de la gesta libertaria del 10 de febrero de 1781 con grandes obras como la fábrica de cemento, los silos de almacenaje de granos y la planta fotovoltaica, por nombrar algunos, pero la ciudad capital languidece por la falta de visión de sus autoridades.


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