Oruro, Bolivia. 14 de diciembre de 2019
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EDITORIAL

Una lección que aprender y una oportunidad

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EL FULGOR.com
REDACCIÓN
date_range 03 de febrero de 2019

El colapso del relleno sanitario de la zona de Alpacoma en el municipio de Achocalla en La Paz, ocurrido el pasado 15 de enero y que provocó el deslizamiento de miles de toneladas de desechos y el escurrimiento de aguas tóxicas llamadas lixiviadas provocó la declaratoria de emergencia ambiental en la ciudad sede de gobierno mientras unas 1.500 toneladas de basura se acumulaban en sus calles y avenidas.

El alcalde de Achocalla instruyó, de inmediato, el bloqueo del acceso al botadero exigiendo su cierre o la instalación de una planta de tratamiento de desechos para producir electricidad y otros derivados que se obtienen de la basura.

Mientras equipo pesado impedía el ingreso al botadero, los vecinos de la ciudad no tenían donde depositar los desechos que, por toneladas se acumulaban en los ya colmados contenedores provocando olores nauseabundos y la contaminación del aire.

El problema parecía no tener solución ante la negativa del alcalde de Achocalla, leal militante del Movimiento Al Socialismo (MAS) que se había arrodillado delante del presidente Morales a quien llamó papá.

El alcalde de La Paz, pidió que se permita depositar la basura en una celda que estaba apta para recibir los desechos sólo por dos meses hasta encontrar una solución estructural al problema. La respuesta de Achocalla era un reiterado no.

Luego de 13 días y la mediación del presidente Evo Morales, el alcalde de Achocalla aceptó firmar un acuerdo para dejar libre el botadero y permitir se depositen las miles de toneladas de basura que apestaban en la ciudad.


Con la ayuda de un millar de soldados y el trabajo de cuadrillas de obreros municipales y de la empresa Tratamiento Especializado de Residuos Sólidos y Servicios Ambientales (Tersa), encargada del relleno sanitario de Alpacoma, la ciudad, poco a poco, retornaba a la normalidad.

En Bolivia, ninguna de las capitales cuenta con plantas de tratamiento para la basura y el 80 por ciento de la basura es depositada en vertederos y a cielo abierto sólo el 20 por ciento pasa por un relleno sanitario. El relleno de Alpacoma, hasta antes del su colapso debido a la intensidad de las lluvias y a su antigüedad, fue abierto en 2006 y su vida útil fue calculada en 10 años, era considerado como un modelo en Sud América.

La recomendación de expertos internacionales es que los rellenos clasifiquen la basura, la reduzca al mínimo para reciclar, aunque el ideal es la instalación de una planta de tratamiento para industrializar la basura.

De ahí que la propuesta del alcalde paceño parece ser la más viable es decir, abrir un relleno que cubra las necesidades de todos los municipios que constituyen en área metropolitana de La Paz para que la planta de tratamiento de la basura funcione a plena capacidad.

Del colapso del relleno sanitario de Alpacoma, se debe aprender una lección y es que nunca se debe improvisar alargando la vida útil de estas infraestructuras que tienen que ver con la salud de la población y que, por esta vez, se constituye en una oportunidad que se debe aprovechar, es decir, trabajar en una solución final, real, efectiva en beneficio de los pobladores del área metropolitana de La Paz.


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