Oruro, Bolivia. 18 de febrero de 2019
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Sugieren la acumulación de basura de manera regional para tener volumen en el reciclado

Los rellenos sanitarios y la basura un problema por resolver en América Latina y el Caribe

Un vertedero de basura a cielo abierto en la Habana, Cuba.

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 03 de febrero de 2019

El ingeniero ambiental español Alejandro Abbate, la OPS, la OMS y el   BM están pensando que el tratamiento de la basura en América Latina y el Caribe se podría resolver trabajando de manera regional, pues sólo esto podría garantizar grandes volúmenes para la inversión en el  reciclado. El informe sostiene que el 45% de la basura en América Latina y el Caribe no es tratada sino depositada en botaderos o vertederos algunos controlados y la mayoría a cielo abierto. En Bolivia la realidad es que el 80% de la basura es botada en vertederos y a cielo abierto sólo el 20% pasa por un relleno sanitario. El relleno sanitario de Alpacoma colapsó porque no hizo caso a la recomendación internacional que se toma la vida útil mínima, por lo tanto, debió cerrar el 2016, y la vida útil larga se la asume para todo el proceso de mantención y cierre.

La política en América Latina y el Caribe de concentrar población en las grandes ciudades obligó a los países a cambiar su legislación hace 20 años para dar paso a una transición de dejar los botaderos o vertederos controlados a cielo abierto de basura por rellenos sanitarios que respeten el aire, el suelo y el agua.

Para el investigador español Alejandro Abate y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal),  esto sólo es posible si los Estados trabajan armoniosamente entre  gobiernos nacionales, regionales y municipales, además sugieren dar un paso más –dicen- en la regionalización pues, advierten, que la basura hoy se constituye en un problema no resuelto en América Latina y el Caribe que podría convertirse en un problema social y ambiental sin precedentes.

Estas conclusiones que se plasmaron el años 2016-2017 en el libro:  Evaluación Regional    sobre el manejo de residuos sólidos urbanos en América Latina y el Caribe escrito por el ingeniero ambiental Alejandro Abate  con el patrocinio de la Organización Panamericana de la Salud –OPS- y el Banco Mundial y con participación de la Cepal.

Tomando el ejemplo de países altamente desarrollados como Suecia que recicla hasta el mínimo papel, pero para la industrialización las cantidades que produce no son suficientes, se sugiere en esta regionalización para acumular grandes volúmenes que justifiquen una inversión considerable en la separación y el reciclado de la basura y esto sólo puede ser a un nivel regionalizado, sostienen.

El experto en saneamiento ambiental, como el español Alejandro Abate dice que en los últimos 20 años la legislación en América Latina ha avanzado logrando que la normativa permita pasar de tener depósitos para la basura o vertederos controlados a cielo abierto por rellenos sanitarios, pero, en la práctica esta ha sido deficiente por la poca coordinación entre los niveles del Estado.

Después de hacer una comparación, afirma que en América Latina   las legislaciones adoptaron por lo general los conceptos y la metodología de la Sociedad de Ingenieros Civiles de América que establece que: “relleno sanitario es la técnica para la disposición de basura en el suelo sin causar perjuicios al medio ambiente y sin ocasionar molestias o peligros para la salud y seguridad pública”. Complementa que el método que utiliza el relleno sanitario está basado en los principios de ingeniería para confinar la basura en el menor espacio posible reduciendo su volumen al mínimo posible, lo que significa hacer adecuada selección de la basura.

Explica que el efecto del relleno sanitario sólo puede considerarse sustentable si durante su vida útil y posterior cierre no modifica significativamente la calidad del medio amiente circundante: aire, agua y suelo, sostiene Alejandro Abate.

Vista de colapso de tres de las cinco celdas del relleno Sanitario de Alpacoma


Según un estudio complementario de la Cepal difundido el año 2017 través del informe de Evaluación Regional sobre el manejo de residuos sólidos urbanos en América Latina y el Caribe el 45% de los residuos que se produce diariamente en la región no reciben tratamiento y disposición final adecuada en rellenos sanitarios, sino que utilizan otras formas como el vertedero controlado o a cielo abierto. En Bolivia el 80% de los casos se utiliza esta forma de disposición de basura, siendo, antes de su desplome- el relleno Sanitario de Alpacoma   el único de Bolivia y considerado   hace dos meses uno de los mejores de América Latina.

La CEPAL y Abate coinciden en que en América Latina y el Caribe existe normativa sobre rellenos sanitarios, pero su aplicación y cumplimiento denotan deficiencias.  Sostiene que, por lo general las empresas que se adjudican las obras para operar rellenos sanitarios no cumplen las exigencias técnicas, por falta de control de los gobiernos centrales en la normativa, los departamentales no proceden a la fiscalización  y gobiernos municipales no hacen seguimiento a la  administración.

El ingeniero ambiental Alejandro Abate autor del informe: Evaluación Regional    sobre el manejo  de residuos  sólidos urbanos en América Latina y el Caribe.


Afirman que el manejo de residuos está vinculado a que en conjunto actúen los gobiernos naciones, regionales y locales, para que estos puedan ser exitosos, pues la tendencia de concentrar población en las ciudades grades hace que los rellenos sanitarios sean cada vez más obligatorios de construirse y manejarse, para evitar los efectos ambientales que genera la basura.

“La basura localmente puede ser un problema –por su pobreza y volumen- para reinvertir en el reciclaje, pero manejado departamentalmente o regionalmente puede convertirse en dinero y en una solución. Que no pase por lo que  ocurre en Suecia, donde hoy, la basura es insuficiente para reciclar y deben proceder a tratar de comprar de los países vecinos.

La Cepal dice que los rellenos sanitarios deben contemplar nuevos conceptos en su manejo, estos son: regionalización, la valorización energética, la vida útil mínima no la máxima en un relleno, economía circular y los empleos verdes, entre otros.

En el libro publicado el año 2017, Alejandro Abate, América Latina y el Caribe criterios técnicos y ambientales para evaluar la sostenibilidad de infraestructuras de rellenos sanitario,  hace una comparación sobre la legislación, aspectos ambientales, sociales  y económicos donde concluye que todas  los países sin excepción tienen legislaciones y tienen coincidencias  como establecer la sustitución de los vertederos a botaderos a cielo abierto por rellenos sanitarios, pero está transición –afirma- no se dio en la medida que exigen el crecimiento poblacional en las grandes ciudades.

Afirma que el crecimiento población y los avances científicos hacen que también América Latina quede cada vez más atrasada en su legislación pues, hoy la   introducción de nuevas visiones tecnológicas orientados hacer más eficientes y menos nocivas  la conducción y tratamiento de lixiviados, de gases y  los niveles de compactación, son más avanzados y no están en nuestras legislaciones porque esperamos muchos para poner en marcha nuestras leyes.

El relleno sanitario La pradera en Medellín y 22 municipios más que optaron por la regionalización para tratar la basura. Vista de compactación de la tierra.


Mientras que el BID y la OPS concluyen que los actuales rellenos sanitarios en la región denotan problemas de planificación, diseño, operación y clausura y que se hace necesario evaluar la sostenibilidad de los rellenos sanitarios de forma estratégica para solucionar los problemas relaciones con los residuos sólidos que cada vez son mayores en las ciudades por la concentración poblacional.

Uno de los ejemplos del mal manejo de relleno sanitario y de las deficiencias que encontró el estudio se dio en pasado 15 de enero en la ciudad de La Paz, cuando tres celdas del relleno sanitario de Alpacoma colapsaron dejando expuestas 15.000 toneladas de residuos y provocando el derrame de  unos 20.000 litros de líquidos lixiviados sobre  el propio relleno.

Desde el 15 de enero hasta hoy la ciudad de La Paz quedó atrapada entre el  desastre ambiental que significó el derrumbe de las tres  celdas del relleno sanitario de Alpacoma  y la basura que se genera diariamente y no hay donde llevarla porque nadie quiere solidarizase con la ciudad que vive atrapada por los loteadores, la marginalidad y la pobreza en que viven los pobladores en las laderas de Pasankeri, Alpacoma, Villa Ingenio, etc. y por los municipios vecinos que tienen problemas de límites  y enorme territorio que no superan los 20.000 habitantes, y donde ellos mismos y sus hijos transitan entre la ciudad de La Paz y sus distritos de origen.

No hay duda alguna que el derrumbe del relleno sanitario de Alpacoma   provocó un desastre ambiental que tendrá consecuencias irreversibles para el medio ambiente, cuando debió ocurrir lo contrario, el relleno sanitario debió garantizar que la basura depositada sea la más segura y no alteraría la salud, el medio ambiente y menos las fuentes de agua.

El relleno sanitario de la Pradera en su segunda fase tiene una inversión total de 22.300 millones de dólares 14 años de vida útil mínima y 4 de vida mantenimiento y cierre en total 18 años de vida útil en total.


El relleno sanitario de Alpacoma fue adjudicado para su construcción y administración en la gestión del alcalde Juan del Granado a la empresa nacional de Tratamiento Especializado de Residuos Sólidos y Servicios Ambientales (TERSA). El relleno fue construido en 40 hectáreas de las cuales 20 hectáreas están en la jurisdicción del municipio de La Paz y corresponden a Tejada Alpacoma y 20 hectáreas fueron compradas al municipio de Achocalla, esto porque La Paz y Achocalla continúan en un conflicto de límites donde Alpacoma está en la disputa. La vida útil del máximo del relleno es de 20 años (2006-2026) pero su vida útil mínima era de 10. La recomendación internacional dice que para hacer contratos de rellenos sanitarios debe tomarse la mínima, pero Tersa y el municipio de La Paz no respetaron las recomendaciones internacionales. Tal vez hacemos caso a la experiencia y lo que es mejor el relleno sanitario de Alpacoma podría haber sido un modelo y no un desastre.

Es importante que un relleno clasifique la basura y la reduzca al mínimo, pero lo ideal es reciclar. Tersa, lo hizo el año 2013 el relleno sanitario de Alpacoma inauguró su planta piloto de clasificación de residuos inorgánicos, botellas pet y otros plásticos que servían como materia prima   para la producción de láminas de plastimadera con las que se fabrica mobiliario escolar y, también tiene una empresa que cría lombrices para la producción de humus o abono natural.

El relleno sanitario de Alpacoma recibe aproximadamente 45 volquetas que recolectan entre 550 a 600 toneladas de basura que genera a diario la ciudad de La Paz, el Valle de Zongo y distrito de Hampaturi. El relleno aplicó la regionalización, pero habría tenido otro destino si al construir tomaba en cuenta el informe del Gobierno Departamental de La Paz, que detectó el año 1992 una falla geológica en Alpacoma y un bolsón de agua, que somete a la zona en un permanente deslizamiento.

El relleno sanitario de Alpacoma, tiene algunas de las virtudes que tienen otros rellenos sanitarios el Latinoamérica y el Caribe, pero, también tiene las deficiencias que ya se tenían anotadas y escritas en la Ley y que no se cumplen.  La basura es un problema nacional y su solución podría ser la regionalización en su recolección y tratamiento.


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