Oruro, Bolivia. 18 de agosto de 2019
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EDITORIAL

Emergencia ambiental

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EL FULGOR.com
REDACCIÓN
date_range 27 de enero de 2019

Miles de toneladas de basura acumuladas en contenedores y en las calles de La Paz, están ocasionando que el gobierno municipal de la ciudad sede del Poder Ejecutivo esté a punto de declarar la emergencia ambiental.

Los vecinos se quejan porque cada día que pasa, la basura aumenta en las esquinas ya que los contenedores hace rato que fueron superados en su capacidad con los riesgos de proliferación de roedores y otros animales portadores de enfermedades nocivas para el ser humano.

Miles de toneladas de basura se deslizaron el pasado 16 de enero, del botadero municipal de Alpacoma, en el municipio de Achocalla donde se deposita la basura que genera la ciudad de La Paz.

Las intensas lluvias que caen en esta región provocaron el rebalse de la basura que se desbordó fuera de las celdas que la contienen, los líquidos denominados lixiviados, si llegan a los ríos podrían ocasionar un daño ambiental de incalculables consecuencias.

La alcaldía de Achocalla, como respuesta a la emergencia optó por bloquear el ingreso al botadero con sus vehículos pesados evitando el ingreso de los camiones contenedores que traen la basura de La Paz.

Mientras que los desechos de un millón de personas se acumulan en los contenedores y las calles paceñas.

El alcalde paceño Luís Revilla anunció que se tomaron todas las medidas que la emergencia ameritaba e incluso la llegada de expertos de San Pablo (Brasil) y de Bogotá (Colombia) para asesorar sobre los pasos a seguir.


Pese a todas las medidas, la contaminación generalizada en la ciudad es un hecho real que, de no solucionarse a la brevedad posible, a través del recojo de la basura que los perros callejeros se encargan de dispersar, la situación puede empeorar.

Lo ocurrido en La Paz, debe constituir un llamado de atención para nuestras autoridades ya que, guardando las diferencias, nuestra ciudad casi siempre, está llena de basura.

Sabemos de los esfuerzos que realizan las autoridades municipales y de quienes dirigen la empresa de aseo, pero no es suficiente, para tener una ciudad limpia es necesario contar con el apoyo y compromiso de todos los habitantes.

Las campañas que se efectúan a través de los medios de comunicación, no son suficientes y en la mayoría de los casos, están diseñadas de forma deficiente, es decir, el mensaje no llega o no causa efecto alguno.

La educación debe comenzar con nuestros estudiantes, con nuestros niños en las escuelas que deben aprender a no botar los envases plásticos de jugos a la calle y hacer de la limpieza un hábito.

A los mayores se  les debe posicionar la idea que una ciudad sucia trae consecuencias nocivas para la salud y la calidad de vida. Todas las instituciones deberían unirse en un solo plan para devolverle a Oruro el título de ciudad limpia. Y evitar en el futuro que alguna autoridad declare la emergencia ambiental.


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