Oruro, Bolivia. 18 de marzo de 2019
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CAPUZ CULTURAL

La Fiesta del Niño Jesús entre Diablos

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 06 de enero de 2019

Hace algunos años, casi veinticinco años atrás, cuando nos entusiasmaba la historia de nuestra institución la Fraternidad Artística y Cultural la Diablada, en los prolegómenos de festejar los 50 años de vida institucional; contábamos con el altísimo honor de tener seguidores adolescentes o muy jóvenes que se interesaron en las actividades y relatos que compartíamos; fue una época muy memorable.

Ese año de 1994, la Institución marcaba protagonismo en diferentes espacios, particularmente en el religioso y promovía concentrar a sus integrantes en diferentes fechas, previas a la celebración de las “Bodas de Oro”.

Precisamente, uno de ellos, como descendiente de una prosapia familia tradicional desde la fundación de la Fraternidad: Fernando Altuzarra Bustillos, al ver en la antigua sede de la calle Murguía en una ventana al Niño Jesús, completamente descuidado y empolvado, preguntó a Doña Maruja de Medrano, quien muchos años fue la Curadora del Oratorio de la Virgen de la Institución, si podía colocarle en una urna y ponerle ropita al Niño Jesús que se encontraba sin festejo ni celebración, la sabia señora respondió que no había problema y destacó el interés que se tenía por el “Niñito”.

Esta iniciativa lo hacía porque en su propia familia, siendo muy religiosa, celebraba todas las festividades con mucha unción, particularmente la del Niño Jesús con el pesebre tradicional, lo que consideró que no era apropiado tener al Niño sin su correspondiente celebración. Debemos destacar que el ascendiente de este hermano fraterno, fue fundador de la institución, sus padres fueron pasantes y además donaron al Oratorio la réplica del antiguo Altar de la Virgen del Socavón tallado en madera, que se conserva aún, como un patirmonio artístico e histórico.

Junto a otros muchachos contemporáneos de “Nano” Altuzarra, Jaime y Ariel Aguilar acompañados de Gustavo Camacho, lo siguieron a una vidriería de la calle Pagador para encargar y recoger la urna destinada al Niño de la “Fraternidad”; además le pusieron el ropaje correspondiente. Como anécdota, debemos contar, que como adolescentes sintieron la debilidad de la época de pasar por el vicio de los juegos electrónicos, conocidos en ese tiempo como “tilín”.

El Niño Jesús, tuvo que esperar en su urnita y con su ropa nueva encima de una de las consolas de los “tilines”, mientras los muchachos jugaban aquellos añejos jueguitos. Al acabarse las fichas se retiraron para luego llevarlo a la misa en el Socavón y de ahí devolverlo al Oratorio de la Fraternidad. Fue grande la sorpresa de los muchachos, al ver que la sede tenía muchos hermanos fraternos que fueron citados por la Señora Maruja de Medrano, entre antiguos, jóvenes y especialmente los nuevos, además del directorio encabezado por el Juvenal “Cocodrilo” Caballero. Al dejar al Niño Jesús, no terminaría la celebración, pues aun sin música de acompañamiento de algún reproductor de sonido, la señora Maruja obligó a todos a bailar villancicos para el Niño Jesús.

Al siguiente año, comenzaron las celebraciones con chocolate, buñuelos y villancicos propios de la conmemoración de la llegada de los Reyes Magos que se presentaron ante el Salvador.

Años más tarde, para mantener viva la tradición, el año 2002 y el año 2003, promovidos por quien suscribe el presente trabajo, se invitó a la comunidad de Paria, a todas las familias a celebrar la Fiesta del Niño Jesús, comenzando en una celebración religiosa en el Socavón y bajando por la calle Bolívar, pasando por la plaza principal y bailando villancicos navideños hasta llegar a la sede ubicada en la calle Murguía encabezados por los niños y niñas de la comunidad y los internos del Hogar Granja de Paria dependiente del Servicio Departamental de Gestión Social a cargo de la Prefectura de Oruro.

Después de esta celebración, comenzó la tradición de “pasar” la Fiesta, o sea elegir al pasante entre los danzarines de la sección Infantil de la Institución y realizar la costumbre pero orientada a una celebración dirigida a los niños y niñas. Esta tradición aún pervive en nuestra Fraternidad y es parte de un acontecimiento que involucra a la ciudad porque cada fiesta de Reyes, los más pequeños pasean su danza por las calles, imitando aquellos recorridos iniciados por la comunidad de Paria hasta llegar a la Sede Social para compartir el tradicional chocolate.

De esta manera, quisimos compartir esta anécdota que no sabemos si antes se realizó alguna celebración, pero con esta historia dio inicio a una Fiesta religiosa, iniciada por un hermano “Fraterno” y los muchachos de aventuras, celebrando al Niño Jesús entre diablos, hace exactamente 25 años.


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