Oruro, Bolivia. 18 de marzo de 2019
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Día de los Inocentes:

La Muerte de la Inocencia Infantil

Detalle del tímpano norte de la fachada occidental de la catedral de Estrasburgo (Francia), finales del s. XIII. (www.ucm.es)

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Especial para EL FULGOR.com
location_city Oruro
date_range 06 de enero de 2019

Contemplar el pesebre de navidad debería recordarnos el nacimiento del Hijo de Dios envuelto de tragedia y dolor; en los “Evangelios Apócrifos”, el conocido como “Pseudo Mateo” describe así la matanza de estos niños días después del nacimiento del niño Jesús: “Al caer Herodes en la cuenta de que había sido burlado por los Magos, montó en cólera y envió sus sicarios por todos los caminos con intención de darles alcance y matarlos. Más, no pudiendo dar con ellos, ordenó la matanza de todos los niños betlemitas de dos años para abajo...”

Cada 28 de Diciembre Latinoamérica recuerda el Día de los Inocentes, momento oportuno para realizar bromas a los ingenuos, sin embargo esta tradición tienen un origen trágico y a lo largo de la historia fue representado en un sinfín de formatos y soportes, el tema de la Matanza de los Inocentes fue preferentemente ilustrado en manuscritos, pinturas murales sobre tablas, mosaicos, y esculturas monumentales en diferentes epicentros a nivel mundial, pese a tratarse de un acontecimiento protagonizado por figuras anónimas, encierran un destacado valor simbólico: la analogía entre los infantes y Cristo cuyo sentimiento común es la inocencia y pureza del valor sacrificial de su muerte.

Pinturas murales de Giotto en la Capilla Scrovegni, Padua (Italia), primera década del s. XIV. (www.pinterest.es)


Citando al profeta Jeremías, el evangelista Mateo lo presenta con gran crudeza: «En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos» (2,18). Este gemido de dolor de las madres que lloran las muertes de sus hijos inocentes frente a la tiranía y ansia de poder desenfrenada de Herodes en aquel entonces, hoy en día aún podemos escuchar de aquel dolor, tristeza, llanto, de madres y familias por sus hijos, que ante la muerte física también está la muerte de la inocencia: el trabajo clandestino y esclavo al cual son sometidos a diario para poder colaborar de alguna manera con la economía familiar, inocentes que llegan a este mundo para ser víctimas de abusos por parte de sus progenitores y allegados familiares quienes aprovechan de la confianza e inocencia de los pequeños para destrozar su dignidad.

Detalle del trascoro de la catedral de Notre-Dame de París (Francia), segundo cuarto del s. XIV. (www.padulcofrade.com)


Recordemos en el Día de los Santos Inocentes no sólo como aquella frase: “Herodes mandó a Pilatos, Pilatos mandó a su gente, el que presta en este día pasara por inocente día”.  Las santas inocentadas, no solo deben ser la divulgación de falsas informaciones o bromas inocentes, sino también el recordar diario a decir del criterio de Gutiérrez Sainz (2018) el infanticidio de millones de niños que anualmente mueren en el mundo, unos víctimas del hambre en el tercer mundo, otros victimas del desafecto en el seno materno, sumados a ello los problemas sociales, culturales, pobreza, infanticidio, rapto, violaciones, etc. que afectan hoy a nuestra niñez,  que en su inocencia llegan a perder y destruirse todos los sueños y esperanzas que podría forjar el futuro de una nación, producto de mentes perversas que perturban el diario vivir y desarrollo pacífico de los infantes, tomemos el coraje necesario para que las medidas legales, no solo sean el único camino a seguir que el compromiso institucional, sea parte de una responsabilidad social que refleje que la sociedad orureña no es indiferente con su devenir y desarrollo. Que este  28 de diciembre no solo sea una fecha más de “santas bromas” o “inocentadas”, sino el recuerdo diario de qué caminos emprendemos para proteger la vida de nuestros niños.


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