Oruro, Bolivia. 17 de enero de 2019
  • close

A 23 años de un campeonato que ganó San José

Carlos Laime: “Miré al cielo y le pedí ayuda a la Mamita del Socavón”

La hazaña del equipo orureño

timerTiempo estimado de lectura: 6 minutos, 8 segundos

account_box


Jefe de Redacción ELFULGOR.com
email [email protected]
location_city Oruro, Bolivia
date_range 27 de diciembre de 2018

Hace unos días que el equipo minero logró su cuarto campeonato de la División Profesional del Fútbol Boliviano. Después de 11 años el Santo nuevamente alzó la Copa de Campeón y fue en su estadio, el Jesús Bermúdez. Pero un día como hoy 27 de diciembre de 1995, otra era la historia en el Félix Capriles de Cochabamba y el protagonista nos relata su historia.



La mirada fija en el cielo, una plegaria íntima y rápida. En las tribunas miles de corazones orureños laten acelerados y la respiración se detiene unos segundos, manos apretadas en señal de oración.

Es el 27 de diciembre de 1995, Carlos Laime tiene la pierna derecha lastimada y un algodón en la nariz, todas las miradas al arco Norte del estadio Félix Capriles. Dos hombres se baten a duelo por la gloria de un campeonato. El pateador lleva el número 2 en la espalda, toma impulso mesurado para un remate de pierna izquierda para anotar el gol.

El otrora chiquillo que jugaba al fútbol en el parque Riosinho de La Paz, tiene que elegir entre su izquierda o la derecha para tapar un penal, el más importante de su vida.

El fútbol era su pasión, desde niño escogió los guantes y atajaba todo en busca del sueño: Escuchar su nombre desde las tribunas, levantar los brazos al cielo y gritar “Campeón”.

A la corta edad de 6 años, sus padres apoyan su pasión. Pronto ingresaría en la escuela Antonio Asbún de The Strongest y ahí empieza su historia.

“Fui arquero porque creo que nací con esas condiciones. En el barrio demostré que era muy ubicado y serio en el puesto. Y es así que en la escuela de The Strongest me fui a probar y de entrada me vieron y nunca más me dejaron ir”, recuerda.

Su pasión era el fútbol y admiraba a Carlos Conrado Jiménez y quería ser algún día como el arquero Ubaldo “Pato” Filiol, eran sus ídolos de toda la vida y su motivación.


El balón viaja con velocidad, Carlos se juega a su diestra y con las dos manos retiene el balón, cae pesadamente sobre el pasto y levanta su cuerpo y cojeando corre al abrazo de sus compañeros.

En las tribunas –especialmente en la recta de General- se desata la euforia y se escucha un sólo grito: “San José, San José”, “Somos Campeones”. Entre abrazos y gritos desesperados los hinchas desbordan su alegría.

El San José de Oruro era por primera vez campeón de la Liga Profesional de Futbol Boliviano, se impuso en la tanda de los penales, tras un empate a 1 con Guabirá de Montero. Ese año el Santo fue campeón de los dos torneos.

Carlos Laime, llora de alegría, eleva su mirada hacia la hinchada y observa lo que ha provocado. Logró el delirio hasta las lágrimas de miles de orureños y el orgullo de todo un pueblo, porque “San José es Oruro y Oruro es San José”.

Sólo el fútbol puede lograr episodios llenos de emotividad. El abrazo de dos extraños, el llanto desconsolado de los más fanáticos y gritos que salen del corazón.

Para San José, ser campeón no es cosa de todos los años, por ello, cuando la escuadra y crédito orureño logra bordar una estrella más en su escudo, sin duda fue conseguida con mucho sacrificio, sorteando muchas barreras, con humildad y fe, esa fe que todo un pueblo deposita en un grupo de jugadores, los ídolos del momento.

Hoy después de 23 años de esa hazaña, con mucha emoción y nostalgia el ex guardameta Santo re-cuerda que ese equipo llegó a la final porque se había formado un grupo unido de jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y fundamentalmente el apoyo incondicional de la hinchada.

“Era increíble ese equipo no paraba de ganar, en realidad fuimos bicampeones porque la primera mitad del año salimos campeones del torneo Eduardo Abaroa y el otro medio año campeones del torneo Mario Mercado Vaca Guzmán que había fallecido, pero eso la liga no lo reconoce”.

“El profe Walter “Cata” Roque era un excelente estratega y lo teníamos a José Antonio “Papi” Vaca un fenómeno en la parte física y teníamos jugadores de los que no hay hoy por hoy, jugadores con grandísima jerarquía como Eduardo Villegas Roly Paniagua Celio Alvez Freddy Cossio, Douglas Cuenca, José Ernesto “Mono” Campos, Brasil Rodríguez, Javier “Perro” Paz, Miguel “Pajarito” Terán, por solo mencionar a algunos.

En su paso por Oruro, muchos fueron los capítulos que marcaron su vida, uno de ellos fue cuando el equipo viajó a Cochabamba para la gran final.

“Era un ambiente que jamás lo olvidare, entrenamos por primera vez sin público, Oruro estaba vacío... La hinchada se había trasladado a Cochabamba, el día que salimos de Oruro la gente que había nos despidió con lágrimas, eran personas muy humildes”,

“Esa noche llegamos a Cochabamba, nos alojamos en el Hostal Jordán, había mucho movimiento de autos, tocaban sus bocinas, eran gente orureña, hinchas de San José”, recuerda.

En el plantel de San José se practicaba penales todo el año por instrucción del profesor “Cata” Roque. Pero el último día antes de emprender viaje a Cochabamba se patearon penales, por eso cuando patearon los penales los jugadores ya sabían quienes empezaban.

“Los penales son un poco de todo, es la sumatoria de intuición y suerte, claro algo de condiciones también. El primero que tape fue el al paraguayo Céspedes yo estaba lesionado pero estábamos tranquilos”.


“En el último penal le tocaba patear al paraguayo Paredes. Miré al cielo y le pedí que me ayudara a la Mamita del Socavón, por esa gente que estaba en el estadio y en todos los rincones de nuestra Patria, por aquellos hinchas del Santo que estaban expectantes del resultado y ya saben el desenlace”, rememora ese momento de gloria.

Carlos Laime valora su paso por Oruro y su gente, con mucho cariño recuerda que “son tantos años, pero le puedo decir al hincha que solamente sigan siendo lo que son, la mejor hinchada del país, la número 1 y la más fiel. Eso sí siempre como son los orureños, con lealtad y con humildad, demostrar que el hincha orureño está en todas partes del país y del exterior y que no dejen nunca de alentar a nuestro gran San José”.

La noche que el Santo logró el campeonato Carlos Laime dejó todo en la cancha, tenía fractura del tabique nasal y meses después fue operado de la rodilla.

El golero ya no descuelga balones, detiene tiros libres o hace tiempo en el área chica. Guardó los guantes favoritos en un lugar especial, el mismo en el que está la V azulada y el hincha orureño.



Página vista 247 veces










ElFulgor.com © 2016-2018 Oruro, Bolivia