Oruro, Bolivia. 23 de agosto de 2019
  • close

EDITORIAL

La Navidad fiesta de alegría y esperanza

timerTiempo estimado de lectura: 3 minutos, 12 segundos
EL FULGOR.com
REDACCIÓN
date_range 23 de diciembre de 2018

La Navidad es la fiesta de la alegría, de la esperanza ya que nos recuerda el nacimiento del Redentor, del hijo de Dios, que vino al mundo para salvarnos del pecado y a interceder por nosotros ante el Padre Celestial.

La tradición heredada de nuestros padres y abuelos, nos enseña que la Navidad se inicia a fines del mes de noviembre cuando en muchos hogares comienzan los preparativos para armar el pesebre.

En los hogares, padres e hijos desempacan el nacimiento, las miniaturas que representan al niño Dios, a los animales que según las escrituras le dieron calor en el pesebre de Belém, a sus padres, José y María y a los tres reyes magos que llegaron desde oriente trayendo presentes para el Salvador.

Poco a poco, los hogares arman el pesebre y las luces de colores comienzan a iluminar el interior de las casas, pero también las ventanas, las puertas, las rejas y en muchos casos incluso las paredes de las viviendas.

El ambiente se torna festivo, los niños esperan con ansiedad que llegue la noche buena para tener sus regalos. Aún se conserva la vieja tradición que enseña a los menores a escribir una carta al niño pidiéndole un regalo.

La advertencia de los padres es siempre: si te portaste bien este año, seguro que el niño te traerá el regalo que pediste.

Aunque en los últimos años, el comercio invadió esta fiesta cristiana, aún hay hogares donde la tradición se conserva y se hacen esfuerzos para que los niños no pierdan la ilusión de la navidad.

Y aunque es deprimente comparar la navidad de sólo unas dos décadas con la actual. Antes, se trataba de una fiesta esencialmente familiar que tenía como razón principal el recuerdo del nacimiento del Salvador.

Hoy en día, el comercio invade nuestras ciudades y pueblos y la fiesta cristiana, se va transformando en un afán por comprar regalos, adorno, y muchas otras cosas superfluas, es decir. que no son necesarias, sólo por el consumismo que impera en nuestra sociedad.

La ilusión del nacimiento del Niño Dios se va diluyendo por la espera de los regalos y cuanto más sean mejor.


Antes, a los niños nos bastaba un pequeño regalo, un camión hecho de madera, un trompo e incluso ropa. Ahora el consumismo lo cambió todo cada vez es mayor la exigencia de nuestros niños junto a la actitud de los padres por comprar y comprar.

Pocas son las familias que esperan la medianoche para asistir a la Misa de Gallo, servir chocolate caliente con buñuelos y adorar al Niño al son de alegres villancicos.

Esta costumbre fue reemplazada por la picana que se sirve a la medianoche después de entregar los regalos, se brinda y la fiesta continúa en algunas ocasiones hasta la madrugada.

Parece llegado el momento de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre el verdadero sentido de nuestra Navidad, volver a las costumbres de antaño probablemente no sea posible pero quien sabe si devolverle a esta fiesta su verdadero sentido cristiano.

Jesús nació en un humilde pesebre en Belén, vino a convivir entre la humanidad con la misión de salvarnos del pecado, fue la ofrenda del Padre que entregó a su hijo que 33 años más tarde sería inmolado en la cruz para redimir a la humanidad.

Tan sólo recordando este trascendental hecho para la humanidad es posible tener una Navidad feliz y cargada de su verdadera dimensión: Una fiesta de paz, alegría y esperanza.  Feliz Navidad para todos los hogares bolivianos.


Página vista 247 veces








ElFulgor.com © 2016-2018 Oruro, Bolivia