Oruro, Bolivia. 18 de junio de 2019
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Cristóbal terminó la Primaria con el Programa de Post-alfabetización

Escribiendo cuentos infantiles en su encierro en Chonchocoro

Reclusos de Chonchocoro reciben sus libretas de conclusión a 3ro y 6to de Primaria

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EL FULGOR.com
location_city Oruro
date_range 23 de diciembre de 2018

Más de 2.100 privados de libertad entre hombre y mujeres de todo el país lograron acceder a la educación hasta concluir sus estudios del Nivel Primario. Adicionalmente a las actividades pedagógicas, los Facilitadores, sus maestros, los ayudan en temas de valores y principios para coadyuvar en su reincorporación a la sociedad una vez que dejen los recintos penitenciarios.



“Mis hijos son los personajes de mi cuento, más allá de la distancia son mi motor de vida, las personitas que hacen que uno se comporte, son mi límite y pese a no tenerlos los llevo todo el tiempo en mi corazón”, dice Cristóbal (nombre ficticio), mientras sostiene en sus manos su libreta que acredita que concluyó el 6to. de Primaria en el Programa Nacional de Post-alfabetización, en la cárcel de máxima seguridad de San Pedro de Chonchocoro, en La Paz, Bolivia.

En sus años de encierro encontró una vocación que nunca pensó que tenía. Los conocimientos adquiridos y reforzados en sus clases diarias lo animaron a escribir y ya tiene su primer borrador, material con el cual guarda la esperanza de convertirse en un escritor.

La cárcel de máxima seguridad “San Pedro de Chonchocoro”, distante a 35 kilómetros de ciudad de La Paz, alberga a peligrosos delincuentes cuyos delitos van desde asesinatos, casos de corrupción, violaciones y narcotráfico. Pese a la alta peligrosidad del espacio, el encierro puede despertar buenos sentimientos y esperanzas en sus coyunturales huéspedes.

Pese a ser una cárcel de máxima seguridad en Chochocoro también se puede estudiar


A sus 25 años, Cristóbal es uno de los 46 privados de libertad que concluyeron la Primaria y junto a 16 presos más que terminaron el 3ro Básico, quienes recibieron de manos del director del Programa sus libretas; un trabajo plenamente apoyado por la Dirección Nacional de Régimen Penitenciario, dependiente del Ministerio de Gobierno, instancia que coordina acciones con el Viceministerio de Educación Alternativa y Especial, que trabaja para garantizar el acceso a la educación de poblaciones diversas y en algunos casos vulnerables.

No quiere adelantar nada sobre el contenido y la trama del cuento infantil, porque quiere que sean sus tres hijos los primeros que escuchen sus propias aventuras escritas por su padre.

“Quiero que sea una sorpresa y que ellos vayan descubriendo pasaje a pasaje lo que va sucediendo, quiero ser yo quien sea la primera persona que se los lea”, dice al mencionar que tiene cuatro hijos, tres vivos y uno en el cielo, un pequeño que falleció y a quien no logró conocer por su encierro.

Con una condena de 18 años, afirma que tiene el tiempo suficiente para seguir escribiendo, ya que recibió buenos comentarios de su primer material que elaboró en sus días, semanas, meses y años de encierro.

Educación para poblaciones vulnerables

Desde el 2015 al 2018, 2.129 privados de libertad han logrado continuar sus estudios hasta concluir el 3ro de Primaria y otros el 6to de Primaria, en el marco de los contenidos y asignaturas que brinda el Programa Nacional de Alfabetización y Post-alfabetización, que hasta la fecha tiene como máximo logro la reducción del analfabetismo al 2,3%, el más bajo en toda la historia de Bolivia.

Según su director Ramiro Tolaba, este Programa tiene la virtud de trabajar con poblaciones diversas a nivel nacional, desde privados de libertad, productores, personas con discapacidad, soldados y marineros, comerciantes, adultos mayores y personas mayores de 15 años que no tuvieron la oportunidad de estudiar o que truncaron sus estudios y ahora pueden retomarlos.

En la cárcel de San Pedro también se cuenta con el Programa de Post-alfabetización


“Ellos ejercen su derecho a la educación después de que por muchas razones fueron excluidos, y una de esas poblaciones en desventaja social por el hecho de que están en la cárcel son los privados de libertad que para el Programa son una prioridad desde sus inicios”, dice a EL FULGOR.com,  al mencionar que se trabaja bajo convenio con la Dirección de Régimen Penitenciario.

Los convenios permiten que los facilitadores-maestros puedan ingresar a las cárceles del país, San Pedro, Chochocoro, Obrajes y Miraflores en La Paz, Palmasola en Santa Cruz, San Pedro de Oruro, Mocoví del Beni, , Morros Blancos en Tarija, San Antonio, San Sebastián y El Abra de Cochabamba y otras carceletas del país que también son parte del Programa.

El Programa de Post-alfabetización también cuenta con el apoyo y trabajo de maestros, que por alguna razón se encuentran presos y que decidieron participar como Facilitadores del Alfabetización o Post-alfabetización para enseñar contenidos propios del Nivel Primario: Lenguaje, Matemáticas, Ciencias Sociales, Naturales y otros contenidos a sus propios compañeros de celda.

“Nuestro trabajo ha tenido una excelente aceptación en las cárceles, por eso hemos logrado ingresar a cárceles de alta seguridad como el caso de El Abra, Palmasola y Chonchocoro, donde el Programa ahora es parte de las actividades propias de estos recintos penitenciarios, donde lo toman en cuenta en su planificación anual de actividades”, cuenta.

Adicionalmente, del trabajo educativo y pedagógico que realiza el Programa, las personas también pueden aprenden sobre valores y principios a fin de que cuente con preparación para su reinserción social una vez que deje la prisión y temas relacionados a la defensa de sus derechos, propuestos por ellos mismos.

El director Ramiro Tolaba entrega libreta a uno de los participantes

Tolaba revela que la Educación Alternativa posibilita que los presos que concluyen el nivel Primario con la Post-alfabetización, posteriormente pueden concluir el nivel secundario con la Educación Alternativa hasta terminar su Bachillerato y después continuar sus estudios en alguna carreta técnica para obtener una profesión como técnico Básico, Auxiliar y Medio.

Con esta experiencia y Programa educativo, cientos de Facilitadores son parte de esa vivencia al ser acogidos en un ambiente complejo por las características no sólo del espacio sino de las mismas personas que lo habitan. Por ello en las mismas cárceles hay delegados de educación que ayudan en brindar seguridad a los Facilitadores, que son los maestros que dan clases en los recintos penitenciarios.

“Adicionalmente, a las labores educativas realizan actividades culturales que tienen que ver con la danza, el canto, la música, actividades deportivas, de manera que ese ambiente carcelario se convierta en un ambiente familiar”, cuenta Tolaba.

En la medida de los que presos realizan actividades educativas los años de prisión se van reduciendo, ese también es un benefició que otorga los años de estudio en  las cárceles del país.

El plan de estudios, la carga horaria, las asignaturas se adecuan a los tiempos de los privados de libertad, de ahí que ellos solicitan temas como aprender sobre las leyes que los benefician y también temas productivos.

En el caso de los talleres productivos, el Programa los apoya dotándoles de insumos como cuerina, lanas para tejido, telas para costura, mientras otras instituciones los apoyan con máquinas de manera que el trabajo interinstitucional coordinado beneficie a esta población vulnerable, a fin de generar ingresos para su sustento y el de sus familias.



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