Oruro, Bolivia. 09 de diciembre de 2019
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CAPUZ CULTURAL

Centro Técnico Femenino, El Hogar

Fografías de las internas antes y depues

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 16 de diciembre de 2018

Hace algunos años, en nuestras instituciones que dependían del Servicio Departamental de Gestión Social, funcionaba un Hogar denominado “Centro Técnico Femenino”. Inicialmente se estableció en la zona Sud Este, frente a la antigua fundición de METABOL, pero por la lejanía a los centros educativos donde las adolescentes debían acudir en el estudio, se trasladó a la calle Tacna y Adolfo Mier, donde funcionó hasta el año 2008.

Muy poco se conoce de la creación de este Centro que pasó desapercibido por la comunidad local, sólo sabemos que la primera infraestructura fue erigida a mediados de los años 80 teniendo como fecha de fundación el 15 de diciembre. La segunda infraestructura, fue construida con la intención de ofrecer una formación técnica a las adolescentes que eran acogidas en este centro, en las ramas de peinado, repostería, tejido y otras especialidades.

Fue apoyada en la dotación del equipamiento por una Organización No Gubernamental (ONG) que trabajaba bajo padrinazgo internacional, conocida como “Christian Children’s Fund”. La visión de formación técnica fue una gran oportunidad, pero por la escasez de insumos y la poca atención en el mantenimiento de los equipos, hizo que de técnico solo tuviera el nombre. Actualmente es un centro de Acogida circunstancial.

Sin embargo, la historia que destacamos se orienta a la experiencia de quienes se formaron en el aquel Centro de Acogida, conocida por las internas como su “hogar”. Muchas historias se pueden conocer, especialmente de quienes llegaron a ser parte de este Centro y que por diferentes motivos no podían ser acogidas del Hogar Penny.

Fografías de las internas antes y depues


Era natural la rivalidad entre estos dos centros, conocidas unas como “garrafas”, porque no tenían cinturita al ser bien alimentadas y las “Moscas”. Sin ser despectivos, este mote lo usan aun las ex internas como rememoración de un pasado que evoca un periodo vinculado a la infancia y la adolescencia con un espacio al cual aun con cariño ellas llaman “hogar”, el único que conocieron a esa edad.

La peor desgracia de un ser humano es el sentimiento de abandono en la niñez; muchas de ellas con historias muy complicadas que las llevó a ser parte de esta institución, nos ayudan a colegir que la problemática del abandono siempre existió y tiene que ver con problemas estructurales que siguen vigentes y la respuesta por muchos años fue la acogida en un hogar.

Entre las vivencias, dejando de lado el abandono, se iban construyendo hermosas historias, aunque algunas dramáticas, pero por la ventura, se rememoran las travesuras y las anécdotas como gratos recuerdos. Entre ellas, compartidas por sus protagonistas nos mencionan actividades como el aniversario de los Hogares, en el cual se juntaban todos los Centros de Acogida y se aprovechaba de bailar con otros internos; las excursiones a Capachos o Paria eran fechas esperadas, porque se competían con los otros hogares en juegos muy divertidos.

Las cocineras llevaban la comida para servir a todas, y se aprovechaba de intercambiar con algunos muchachos o niños del Zelada, Paria y Capachos; no era lo mismo vincularse con las niñas y adolescentes del Hogar Penny a quienes siempre las consideraban sus rivales. Las “Moscas”, no ganaban nunca en básquet pero si lo hacían en baile y canticos.

Los días domingos eran esperados, por la mañana, las mayores peinaban a las niñas luego de lavarse el cabello en la lavandería; luego se iba a misa, pero se hacía mucho mérito no solo portándose bien, sino apoyar en algunos oficios para obtener el codiciado permiso de ir al Calvario, aunque no tenían una moneda en el bolsillo, disfrutaban de pasear juntas al Socavón.

El Hogar se encontraba dirigido por una administradora, dos educadoras y una portera. La división de las internas era de “pequeñas”, “medianas” y “mayores”, estas últimas eran estrictas con las pequeñas.

La educación era cubierta por la escuela que se encontraba a lado del Hogar: el actual colegio “Oruro Otawa”, al volver en la tarde, a la hora del té, incansablemente se quedaban a comentar lo que había sucedido en el colegio, rodeadas de las pequeñas y medianas que se deleitaban con aquellas historias. En el colegio, nunca les pedían cuotas, porque eran del Hogar, solo apoyaban en actividades con la cocina o con gas. Nunca hicieron caso a como las conocían: “las niñas del hogar”.

A la hora del almuerzo, se producía todo un proceso de intercambio entre las internas, a algunas les gustaba una cosa y a otras otra y lo que no les gustaba se las daba a las pequeñas. Todas compartían un sólo comedor, con un televisor que funcionaba deficientemente.

El patio era el espacio de mayores historias, pese a la oscuridad por la deficiente iluminación las pequeñas jugaban en la cancha, la Administradora pegaba un silbido y todas corrían como ratonas a sus cuartos.Las pequeñas llevando cartitas por las rejas de parte de los enamorados de las mayores, papel de cupidos.

A las doce del mediodía en fines de semana, se reunían en la lavandería para lavarse el cabello con Shampoo y detergente, si es que no tenían piojos. Al carecer de Spray para el cabello, usaban el viejo truco del agua con azúcar para mantener el “jopo” del cabello.

Como el Hogar se encontraba cerca del Mercado, algunos camiones estacionaban con su mercadería cerca del hogar, lo que permitía que la carrocería sobresalga la pared del Hogar. Algunas muy avezadas molestaban a los que cuidaban los motorizados lo que motivaba a que les obsequien frutas, en alguna ocasión un camión de Villamontes les obsequió un gran Sábalo que fue preparado por las mayores para todas las internas del hogar.

Actualmente, desde hace poco se reúnen en la fecha de aniversario, comparten contando historias y anécdotas resaltado esta vivencia como “años sufridos pero disfrutados”, y lo más importante: reunirse por el lazo común que fue pertenecer a un hogar y considerar a todas ellas como las hermanas. Este lazo, se fortaleció a través del tiempo y en las pruebas de la vida las hizo más fuertes y con el orgullo de haberse formado en la niñez y adolescencia en el viejo Hogar llamado “Centro Técnico Femenino”.


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