Oruro, 18 de julio de 2018
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Tradiciones y creencias en la festividad de Todos los Santos

T'anta wawas representan al difunto

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Periodista | EL FULGOR.com
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location_city Oruro, Bolivia
date_range 29 de octubre de 2017

Un sinfín de tradiciones, pero sobre todo de creencias se manifiesta durante la festividad de Todos los Santos y Día de los Difuntos, cuando se recuerda a los seres queridos que ya no están entre nosotros, pero que entre el 1 y 2 de noviembre “bajan del cielo y nos visitan”.

En este punto se debe hacer una precisión, pues la historia cuenta que fueron los monjes Benedictinos quienes difundieron esta festividad, y es cuando se celebra a todos los cristianos que ya se encuentran junto a Dios en el cielo, por ello el nombre de “todos los santos”.

Monseñor Cristóbal Bialasik, Obispo de la Diócesis de Oruro, refiere que santo es aquel cristiano que, concluida su existencia terrena, está ya en la presencia de Dios, los santos son reflejo de la gloria y de la santidad de Dios, son un modelo para la vida de los cristianos e intercesores, de modo que a los santos se les pide su ayuda y su intercesión, además son dignos y merecedores de veneración.

El Día de Todos los Santos es el 1 de noviembre, y fue instituido por Gregorio III, para recordar a todos los que consagraron su vida a Dios y a cumplir con sus mandamientos, mientras que el 2 de noviembre se celebra el Día de los Difuntos, establecido por San Odilón para orar por los fieles que ya fallecieron.

las tumbas están ataviadas de golosinas, masas y platillos del gusto del difunto

Esto hace ver según la religión que más allá de la muerte hay una vida eterna en el reino de los cielos, y al que toda persona llegará en alma.

Para recibir a las almas, existen muchas tradiciones, que se dieron por el sincretismo de lo andino con lo religioso.

El antropólogo Alex Flores señala que las costumbres difieren de región a región, pues en algunas comunidades especialmente ubicadas entre Oruro y Potosí, incluso existe la tradición de sacar los cuerpos de los difuntos para comer, beber y celebrar junto a ellos. Los cadáveres eran ataviados con los mejores vestidos y adornos. A su alrededor se cantaba y se bailaba. Se los colocaba en andas y se los llevaba de casa en casa, por calles y plazas.

Asimismo Flores refiere que además de brindarle al difunto la comida y bebida que le gustaba en vida, le ofrecen los productos que cultivan durante el año, creencia que tiene que ver también con la siembra, pues las ánimas tienen más relación con la naturaleza, y pueden pedirle una buena producción.

El proceso migratorio campo-ciudad, hizo que muchas de las costumbres del área rural se vuelquen a la ciudad, pero enriquecida con nuevos patrones citadinos que le dan peculiaridad.

Todos los Santos, pintado por Fra Angélico

Los dolientes previos a recibir a los difuntos, preparan en su casa lo que más agradaba a sus seres queridos, panes, uno o dos platos de comida, dulces, bebidas, y otros, ya que cuando llega el alma, necesita muchas provisiones.

Existe una fuerte relación entre la fiesta de Todos los Santos y el ciclo agrícola, pues la siembra está ya hecha en noviembre y la gente espera la lluvia. Los muertos pueden simbolizar a la sequía y ofrecerles comida y bebida es una manera de "dar vida" a las chacras recién sembradas.

Después, se cree que el alma vuelve al mundo de arriba y los vivos se quedan recordando a las almas challando durante las costumbres.

La mayor tradición es el colocado de mesa o tumba, que se trata de tender una mesa con alimentos, bebidas y golosinas, además se arma en tres niveles, que representan nuestro mundo, el cielo y uno intermedio donde están quienes pueden interceder ante Dios.

Entre los alimentos que se colocan en la mesa están los hechos con masa, llamados ofrendas, incluyen una escalera que es la que permite el descenso y el ascenso de las almas, un sol y una luna, que son los que iluminan el camino, además de un muñeco también hecho de masa conocido como t’anta wawa, que puede ser mujer o varón, según el fallecido. Una llama o un caballo, que es el que le transporta. Caña de azúcar, que le sirve como bastón en su largo caminar, y se usa un color oscuro de fondo, como el negro o morado para darle sombra en su trayecto.

En los nichos en el cementerio también se arman algunas tumbas más pequeñas

Según las costumbres el 31 de octubre, se espera a los “angelitos”, niños o niñas, cuya mesa es de color blanco.

Ya el 1 de noviembre, se celebra el día de Todos los Santos, y se espera las ánimas de los difuntos que se supone, llegan a medio día. Y el 2 cuando las almas se van, se visita el cementerio donde se ofrece rezos en los nichos, que son adornados con flores, cruces con guirnaldas y otros.

Los dolientes invitan a los familiares que viven alrededor de su casa para compartir la comida preparada para las almas. Los visitantes o rezadores, a cambio de las oraciones reciben, panes, t’anta wawas, tostado de maíz, panes en forma de rosca, maicillos, bizcochuelos, además de refrescos y en muchos casos un vaso de cerveza o chicha. Los niños hacen gala de sus rezos, cantan estrofas rezos llamados "benditos" y "padre nuestros" que se repiten muchas veces.

El 2 de noviembre se levanta la tumba, que quiere decir, recoger todo lo que se colocó y repartirlo entre todos los asistentes, esto lo hace alguna persona ajena a la familia, pues se cree que si lo realiza uno que es miembro de la misma, será el próximo que acompañe al difunto.


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