Oruro, Bolivia. 15 de diciembre de 2018
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1 de noviembre de 1606, Fundación de la Villa de Oruro

La plaza 10 de Febrero

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 29 de octubre de 2017

Cada año se celebra en el día de Todos los Santos, la fundación de Oruro. Poco se conoce, sin embargo, las circunstancias de su fundación, para ello, permítasenos compartir estas líneas para nuestra ilustración.

El siglo XVI fue de conquista, asentamientos en espacios de explotación minera fundamentalmente, sin cumplir requisitos formales para la fundación de Villas españolas, sobre antiguos asentamientos pre hispánicos.

En algunos casos, en confusión de fechas o de lugares geográficos exactos, esa fue la característica de ese siglo, además de la poca documentación, porque estas ciudades de este siglo apelan la fecha de su “natalicio” a un Santo Patrono.

Como es el caso de Paria, que atribuye como fecha de fundación el 23 de enero, día del Patrono de Toledo: San Ildefonso. Precisamente, el patrono de Paria es este Santo, como primera población española en lo que debió ser Nueva Toledo por Juan de Saavedra, que fue adelantado del Ejército de Diego de Almagro que dividiéndose del Cusco partieron al sur a buscar tesoros y ricas vetas en oro para competir con Francisco Pizarro.

El proyecto no fue como esperaban, no encontraron mucho y Almagro volvió para iniciar una guerra contra Pizarro que terminó años después con la ejecución del perdedor.

Sin embargo, esta expedición, demostró que en el altiplano existían ricos yacimientos pero no de oro, sino de plata, aunque del primer mineral en otros lugares se encontró en baja ley. Uno de los primeros conocidos en explotar las vetas de plata de este espacio geográfico, que acertadamente don Carlos Condarco Santillán califica como “La serranía Sagrada de los Urus”, fue Lorenzo de Aldana, de quien se tejió una famosa leyenda sobre un tapado nunca encontrado y que estaría en las profundidades de la Villa.

En ese tiempo, se le concedió el Corregimiento más grande de la Audiencia de Charcas, estableciendo su centro en San Pedro de Challacollo y como una persona muy humana beneficiando a los indígenas urus que en ese tiempo pretendían ser extinguidos por los aymaras.

El edificio que alberga la actual Gobernación

En esta población se construyó un hospital, se estableció la Hacienda de Santo Tomás y su ahijadero que era el sector de bofedales donde corrían las vertientes en las faldas de los cerros. Importó los primeros rebaños de ovejas y destinando el sector de Burguillos para el pastoreo. Los beneficios se conocieron hasta el siglo XIX inclusive, hasta que inescrupulosos dejaron sin beneficios del testamento de Aldana a los urus.

Ingresando el nuevo siglo, con nuevo Rey y en proceso ya no de conquista, sino de colonización con organización administrativa y procedimientos especiales. A finales del siglo XVI, en las faldas de esta serranía, ya existían construcciones y una Iglesia para los servicios religiosos.

Paria era capital de Corregimiento, y el comercio minero se registraba en este lugar. Fue necesario buscar un reconocimiento formal al asentamiento, de manera que comenzó a conocerse como “Asiento de Minas de San Miguel de Uru Uru”, como una categoría inferior a una Villa por no tener toda la estructura administrativa.

La población fue creciendo, los vecinos sintieron la necesidad de proceder a la Fundación de una Villa y encomendaron a un grupo de vecinos a tomar esta iniciativa. Se destacaron entre los primeros pobladores, los hermanos Francisco y Diego de Medrano (cuando no los hermanos desde los orígenes históricos), quienes junto a Diego Alemán y otros solicitaron formalmente a la capital de la Audiencia de Charcas, y esta instancia a la Capital de Virreinato autorizar al proceso formal de Fundación de una Villa sobre este “Asiento de Minas” para gozar del beneficio de la Mita aprovechando de la explotación en las minas de Berenguela.

El Virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey fallece y las Audiencias de Lima y de Charcas asumen accidentalmente las funciones mientras se esperaba el nombramiento de ultramar por el mismo Rey de España.

La antigua ciudad

La Audiencia de Charcas, atendiendo la petición de los vecinos del Asiento de Minas, decidió enviar al más joven de los Oidores, el Licenciado Manuel de Castro Castillo y Padilla de las Casas a proceder al acto de Fundación.

Llega al Asiento el 30 de julio de 1606, imaginémonos un paisaje desolador, de mucho frío, construcciones muy precarias, una Iglesia de pequeñas dimensiones para los servicios religiosos, pero mucho movimiento de personas: españoles, negros libres, mestizos, indígenas y algún que otro forastero.

Vino acompañado de Alvaro de Moya y Pedro de Maleto, que subiéndose al rico cerro de San Miguel que le da el nombre al Asiento, diseñan lo que sería la nueva Villa en un damero, asemejando a un gigante Tablero de Ajedrez. Cumplidas las formalidades, preparación de autoridades, distribución de solares, etc. El Pregón, un negro ladino Agustín de Castilla, anuncia en la improvisada Plaza la fundación de la Nueva Villa, el día de Todos los Santos de aquel lejano año de 1606.

Y así fue, el día miércoles 1 de noviembre (como este año), en medio de adornos de “banderitas” en las casas, arcos y flores en el frontis de la Iglesia. En el centro de la Plaza una especie de tarima pequeña. La población entre españoles, mestizos e indígenas rodeaban el espacio, expectantes de tan singular acto.

Estuvieron presentes las autoridades: el corregidor de la Provincia de Paria, Francisco Roco de Villagutierrez, los hermanos Medrano, Alvarez de Nava y Revolledo, el vicario Martín Abbad Usúnsulo y por supuesto el Fundador Licenciado Manuel de Castro Castillo y Padilla de las Casas.

Se desarrolló primero una misa en honor al Espíritu Santo y se interpretó “In Crescendo” entre la Homilía y El Credo, momento en cual el sacerdote Usúnsulo bajo del Altar Mayor hizo tomar juramento al Fundador. Se bendijo el Estandarte Real Damasco Carmesí luego de la Misa, emblema que se utilizó hasta muy entrados los años de la República pero que lamentablemente desapareció con el tiempo.

En la Plaza, en el lugar reservado para el acto, acompañado de los hermanos Medrano, alzó en alto el Estandarte tres veces y dijo: “La muy noble y Leal Villa de Sant Felipe de Austria, por el Rey don Felipe, nuestro Señor y por sus sucesores en la Corona de Castilla, León y el Perú”; añadiendo: “Que Dios guarde muchos años”. Y ya cumplimos 411 años.

La nueva Villa asemejaba un gigantesco tablero de ajedrez

Luego del acto formal, se designó autoridades, siendo el primer alcalde Gerónimo de Ondegardo junto con Francisco de Medrano; el Alférez Real, encargado de portar el estandarte Damasco Carmesí, Alonso de Mendoza Hinojosa; Alguacil Mayor, Manuel Torres de Villavicencio; Fiel Ejecutor, Juan Bilbao Escuriaca y Regidores veinticuatro: Pedro de Leguí, Francisco de Alzedo, Hernando Álvarez Rubiales, Francisco de Encinas, Martín de Butrón, Francisco Marmolejo, Julián de la Carrera y Andrés Vela de Escobar.

Continuó el regocijo con banquete y ricos licores, el festejo duró ocho días en medio de corridas de toros, libación de vino en la misma plaza, iluminación nocturna con farolitos hechos de papel y vela, estallido de cohetes y fuegos pirotécnicos. Se dice que también hubo representaciones teatrales.

Meses después, a la llegada de nuevo Virrey luego de cuestionar este acto a la Audiencia y multarlos por actuar sin consentimiento del Virrey, confirma la Fundación de la Villa en 1608. El Rey confirma la Villa a 200 años de haberse fundado mediante Carta Acordada el 13 de octubre de 1806.

Hace algunos años, se abrió un debate por la confusión del lugar exacto del acto de Fundación. La Iglesia de la Vicaría fue alterada, en ese lugar se celebró la misa de Fundación y el acto central en lo que ahora es nuestra Plaza Principal que en ese tiempo recibió el nombre de Plaza del Rey, desechando la añeja idea de que fue en la Ranchería y el primero templo el que se encuentra en el Hogar Penny. Las investigaciones acuciosos historiadores aclararon este aspecto y a la postre tenemos la claridad por el lugar.

Y así fue, se fundó la Villa, para orgullo nuestro de quienes nacimos, vivimos y nos desarrollamos en esta Serranía, y además, sigue siendo sagrada.


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