Oruro, Bolivia. 21 de octubre de 2018
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En Oruro, Casa Arte Taller Cardozo-Velásquez

Donde el arte, la cultura y la vida se fusionan con el universo, lo pagano, profano y lo religioso

Una casa donde el arte se encuentra en cada rincón

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 29 de octubre de 2017

Como la mayoría de los bolivianos, visito Oruro para observar su imponente carnaval declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (Unesco), como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, y es todo. Pero, el pasado fin de semana, vi su faceta artística, cultural y humana reflejada en la Casa de Arte Taller de la Familia Cardoso Velásquez.

El espacio que ocupa la casa al recorrerlo te llena de energía positiva, te abre los ojos porque en cada rincón hay un detalle trabajado por el escultor Gonzalo Cardozo y su esposa la ceramista y pintora María Velásquez. Su hija Tani –nombre que evoca a la canción Flor de Tani Tani- con la naturalidad de quien crece entre hombres y mujeres dedicados al arte, dice: “este es el hogar para quienes aman la cultura” y realmente, fue un espacio para mi cuerpo y mi alma.

La casita de 200 metros cuadrados, hoy convertida en casa-museo cuenta con cuatro espacios que al recorrerlos te van dejando la buena energía que nace de la concepción de los artistas que la construyeron pues al girar todo alrededor del mundo, esfera y bolas redondas, la casa de vuelve en el centro energético, que te llama a cuidar tu planeta.

El Cristo minero

En el ingreso al Centro Cultural Catcarve, que más que un museo es una casa donde uno no deja de impresionarse por el detalle con que viven sus creadores y la capacidad de esculpir y tallar la piedra, pintar y forjar en fierro para llenar cada espacio con armonía y belleza.

Al caminar por la acera las personas –niños, jóvenes, etc- se paran para fotografiarse con las cuatro esculturas, dos manos trabajadas en fierro forjado que sostienen dos esferas de piedra que representan al mundo en tus manos y bajo la mirada de un hombre y una mujer también tallados en fierro y piedra.

En la fachada, se aprecia tallados en láminas de fierro y murales en cemento. Está el sol, la luna, los apus –cerros– como el emblemático nevado del Sajama, las olas del mar, la ciudades representadas en rectángulos parados, evocan a los aglomerados de ladrillo y cemento y, en las rejas de ingreso talladas en fierro forjado representado el universo, incrustado con círculos que representan a los planetas, como mercurio, venus o marte, todos evocando a los dioses de la mitología griega.

Cruzas la reja y te encuentras con el patio central rodeado de paredes de adobe revocadas con estuco y pintura blanca, cada espacio de esa superficie exhibe objetos desgastados, la mayoría trabajados en fierro y piedra, que ni cinco páginas alcanzarían para describir cada objeto.

Arte y naturaleza

El ingreso a la casa está adoquinado. Lo primero se impone en el centro del patio, es un enorme perol de cobre convertido en fuente de agua. Del medio sube un tubo que en la punta tiene al sol, la luna talados rústicamente en aluminio y que giran con el soplo de los vientos. Impresiona que en los laterales superiores del tubo se tenga soldados con estaño, 15 cañerías con grifos que cuando se los abre, las pilas dejan caer el agua, convirtiéndose en un espectáculo que evoca más a la naturaleza de la madre tierra, que esas costosas aguas danzantes que sólo evocan el lujo y el desperdicio de agua.

Otro elemento que le da armonía al patio es el bracero, que cada viernes a principio de mes es el sitio ceremonial abierto al público para pagar a la Pachamama o realizar el ritual de la Khoa. Es un círculo construido en fierro forjado, en las orillas está recubierto por bolas de piedra y en el medio una cruz andina sirve para poner la leña y ofrendar la mesa a quien se le atribuye propiedades curativas no sólo del cuerpo sino también del alma.

Las paredes blancas son el marco para exhibir una colección ya oxidada de herraduras de caballo y espuelas para montar, seguro todas de principios de la República de Bolivia. Unos pasos más a la derecha están las cerraduras –también oxidadas- de los viejos portones. Sobre troncos de árboles posan pequeñas sillas talladas en fierro que abrazan una piedra evocando el amor.

Cada espacio es un repositorio de cultura y arte

Los ojos se impactan con hermosos colores que se mezcla con la naturaleza, el verde de los árboles que se fusionan armónicamente con los tallados en fierro, el agua la piedra. En una de las paredes laterales se tiene huecos tallados que albergan un sincretismo, pagano religioso sonde se juntan imágenes de la virgen, una sapo al que se paga para que te de suerte y dinero, el tío y diminutas esculturas que soportan cáscaras de huevo con plantaciones de cactus.

En la habitación a la derecha del patio se observa pinturas en lienzo y mucha cerámica, pues el espacio también sirve para que la ceramista y sus hijas impartan y compartan el taller de cerámica y pintura.

Le sigue un hall donde una mesa circular tallada en fierro forjado y pedazos de cerámica cocida en diversos colores le dan un matiz hermoso al lugar. Las bancas y estructuras de sillas en fierro y madera rústica complementan ese hall, donde uno se sienta a tomar el sol, leer un libro o simplemente beber un buen café.

El lugar donde cada primer viernes de mes, se ofrece una mesa a la Pachamama

En el baño no faltan los espejos tallados en fierro forjado con una enorme tina. Le sigue la cocina y la sala y el comedor. El último espacio está armónicamente diseñado, pues mezcla de bronce, madera y fierro.

El comedor tiene una mesa de la época republicana que en la superficie exhibe mosaicos diseñados y cocido artesanalmente. Detalles como el tallado del cristo minero en madera, un unicornio revestido en bronce. De las paredes se sostienen las pinturas de los más connotados pintores de la república Ricardo Pérez Alcalá, Mario Conde, Alfredo La Placa, Edgar Arandia y otros.

Una fuente en medio del patio

Mientras uno va avanzando una escalera de fierro se contornea para dar paso al ingreso del segundo piso. La escalera está pintada en tono celeste cielo, tallado en fierro en círculos y los laterales de la escalera se posan columnas talladas en piedra con forma de esferas y esferas más grandes están puestas en cada una de las escalinatas.

En el segundo piso, donde se encuentran los dormitorios se accede a través de un comedor construido en madera, con viga vista completamente rústica, barandas de fierro pintadas también en blanco y azul cielo de donde salen arcos que se unen por las puntas de las estrellas.

Este espacio cultural está ubicado en la ciudad de Oruro, en las calle Junín 738 entre Arica e Iquique, para conocerla puedes llamar al 2-5275245. Allá puedes pasar el curso de cerámica, pintura, comprar obra de arte, libros, compartir un cafecito, moldear arcilla o simplemente recorrer la casa con la boca abierta, apuntando cada detalle.

Artística escalinata que conduce a la planta alta

Porque, en la casa hasta los nombres de las hijas son un arte una de ellas es Kurmi que en aymara quiere decir arco iris, Lulhy que en aymara quiere decir picaflor, Wara, estrella y Naira que quiere decir ojo.

Por allí estuvieron ilustres visitantes como Ana María Campero, Wara y todos los cantantes y artistas que quieren ch´allar sus producciones. Yo les relató sobre lo que vi en la superficie, cuando el escultor Orureño este más recuperado de salud pues ahora supera una penosa como larga enfermedad, seguro haré una segunda visita para relatar sobre cómo es el trabajo de él y su esposa en los talleres.


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