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EDITORIAL

La verdad nunca muere

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EL FULGOR.com
REDACCIÓN
date_range 11 de noviembre de 2018

Bajo este lema, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), lanzó el pasado 2 de noviembre una campaña destinada a evitar la impunidad de los crímenes contra periodistas.

De acuerdo a estadísticas de esta organización, cada cuatro días, un periodista o un trabajador vinculado a los medios de comunicación es asesinado en el mundo, lo que demuestra, una vez más, lo peligroso de esta profesión.

Estas muertes que siempre están vinculadas con denuncias sobre casos de corrupción, narcotráfico, lavado de dinero, el mal ejercicio del poder o la violación de los derechos humanos, en el 89 por ciento de los casos quedan impunes y sus autores casi nunca son llevados a la justicia.

La violencia contra los periodistas tiene el objetivo central de acallar su voz de denuncia y esto atenta contra el derecho que tiene el público de estar informado y la democracia que tiene como uno de sus pilares fundamentales una prensa libre.

Se mata a periodistas para acallar la verdad, la denuncia de corrupción de los poderosos quienes no saben que la verdad nunca muere, matarán a un periodista, pero habrá otro que tomará su lugar.

El pasado 2 de noviembre día dedicado a Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, la Unesco inauguró un observatorio para hacer el seguimiento de estos crímenes.

Este observatorio registra desde el año 1993 el asesinato de 1293 periodistas y 80 en lo que va del año.

La Sociedad Interamericana de Prensa registra desde 1987, el asesinato de 561 periodistas en la región y casi todos permanecen en la impunidad.


Los periodistas son parte de un grupo humano distribuido en todo el planeta que tiene como misión fundamental el de informar al público sobre temas de interés que afectan a su vida diaria, por eso tienen una incesante búsqueda de la verdad especialmente sobre la administración del estado, sobre el trabajo de los gobiernos.

Especial atención merece la corrupción que de acuerdo a estándares internacionales es el mal que afecta más a los países de la región, así como el narcotráfico y es esta labor que lo pone en riesgo de muerte.

Generalmente su trabajo en busca de la verdad se realiza sin protección alguna y librado a su suerte, de ahí la necesidad de que los gobiernos aprueben leyes especiales de protección a los periodistas, así como de jurados que impongan penas cada vez mayores a quienes atentan contra su vida.

En nuestra región hay países como México y Colombia donde se registra el mayor número de asesinatos de periodistas generalmente vinculados a la publicación de temas vinculados al narcotráfico y a la corrupción.

En Nicaragua, el periodismo independiente trabaja “bajo fuego” y según organismos internacionales como la SIP en los últimos seis meses, se han producido 420 ataques contra periodistas.

La búsqueda de la verdad es el objetivo central del trabajo de los periodistas en todo el mundo lo que a veces implica riesgos muy grandes que llevan incluso a la muerte. Pese a esta realidad, los periodistas, hombres y mujeres continúan con su trabajo que más temprano que tarde concluya descubriendo la verdad ya que la mentira tiene “patas cortas” y la verdad, nunca muere.


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