Oruro, Bolivia. 14 de noviembre de 2018
  • close

Programa “Educación Socio-comunitaria en Casa”

Superando su discapacidad intelectual, Estefani aprende a leer en su casa

Estefani logra distinguir tamaños de objetos

account_box


EL FULGOR.com
location_city Oruro
date_range 21 de octubre de 2018

Esta política de estado beneficia a 28 niños y jóvenes con discapacidad grave y muy grave, en Oruro, ellos son parte de este Programa que suma un total de 515 niños, niñas y jóvenes a nivel nacional. La  pequeña Estefani es una estudiante que ejerce su derecho a la educación, como lo garantiza la Ley 070, que contempla planes y programas de estudio para promover una educación inclusiva en Bolivia.



A sus 7 años de edad, la discapacidad intelectual infantil, que sufre desde de nacimiento, no impide a Estefani estudiar y aprender nuevas destrezas en una pequeña aulita acondicionada en su propia casa, donde ya aprendió a leer las vocales, distinguir el tamaño de objetos, saludar con un hola y aplaudir ante la atenta mirada de su maestro, abuelo, abuela y su mamá, que admirados apoyan y alientan sus avances.

Al ingresar en su silla de ruedas a su aula, sonríe y saluda con un estruendoso “hola” a su maestro, Santiago Llave, quien con mucho amor y paciencia le enseña a hablar, leer, distinguir grande de pequeño, pintar y otras destrezas a su única alumna, la pequeña Estefani, que con sus logros le devuelve la esperanza y la alegría a sus seres queridos.

Estefani y su maestro Santiago forman parte del Programa “Educación Sociocomunitaria en Casa” para niños con discapacidad grave y muy grave, que implementa el Ministerio de Educación, desde el año pasado, cuando comenzó a ser llevado a cabo con 90 estudiantes a nivel nacional, 10 por departamento, cantidad que ahora se ha incrementado con 443, en una segunda fase, haciendo un total de 515 en toda Bolivia.

“Es como si se abrieran las puertas, me gustaría que mi niña pueda aprender a ser independiente porque nosotros no somos eternos”, dice su abuelo, Mario Quispe, al verla practicar lo aprendido con su maestro que vestido con vivos colores llama la atención de la pequeña, que pone todo su esfuerzo para aprender cosas simples para cualquier niño, pero que para ella no lo son, pero no se rinde y avanza a su ritmo.

El maestro y su abuela alientan cada logro y paso hacia su independencia personal.


Y mientras la abuela, Florinda, cual ángel de la guarda, mira con atención cada uno de los movimientos de su nieta ubicada detrás de la silla de ruedas, el maestro Santiago le pide a Estefani distinguir entre pequeño y grande con los muñequitos de “pepa”, unos platitos y unos balones de plástico… una tarea que con mucha emoción su estudiante realiza de manera correcta, utilizando ambas manos, ahora que aprendió a moverlas y utilizarlas.

“Ella ha tenido bastante mejoría, le gusta pasar clases a la nena, antes no podía levantar su mano derecha pero ahora levanta ambos brazos”, dice emocionada, la abuela que no le creyó a su esposo cuando le dijo que en las noticias leyó sobre la inauguración del Programa de Educación en Casa, “yo no creía, pero ahora la educación ha llegado a la casa y eso nos da mucha esperanza”.

Amor y paciencia las armas de un maestro

Entretanto, el maestro Santiago, vestido como un payasito en su aulita muy bien ambientada con letras, las sílabas, juguetes y una gran variedad de figuritas, nos va explicando cómo enseña diversas destrezas a su única alumnita, adaptando metodologías con juguetes, que con gusto la familia de Estefani compra para que la pequeña continúe su proceso de aprendizaje.

“El Programa nos da la oportunidad de desarrollar lo que sé y lo que voy aprendiendo con Estefani, habilidades de comunicación porque ella no podía hablar y ahora por ejemplo dice hola y lee las vocales; y también está avanzando en su motricidad porque no podía mover su brazo derecho, que ahora levanta y hasta agarra algunos objetos”, cuenta orgulloso, pues los procesos de enseñanza a los niños y jóvenes con discapacidad grave y muy grave llevan mucho tiempo y requieren de mucha paciencia, algo que el maestro tiene de sobra.

Su familia sigue con esperanza todos sus avances, su amor lo es todo.


Cuenta que decidió vestirse de vivos colores, como un payasito, para llamar la atención de Estefani y aprovechar sus ganas de aprender, en sus sesiones de lunes, jueves y viernes, cuando un mundo nuevo brilla para ella; que además de pasar clases en su casa, asiste a sesiones de fisioterapia para lograr que su cuerpito sea más fuerte e incluso sostenga la cabecita, algo difícil de lograr para estos guerreros que pelean sus propias batallas.

Esa batalla que su mamá, María del Carmen también ayuda a luchar, como ella lo hace todos los días. Por ello cuenta que desde que la escuela llegó a su casa, Estefani es más sociable, ha logrado mover la mano derecha gracias a la ayuda del profesor con quien la familia y la pequeña lograron una relación de confianza y de cariño mutuo.

“Ella le escucha al profesor y aprende, el programa es excelente porque nos ayuda mucho, es complicado llevarla a la escuela, entonces que la escuela llega a la casa para que mi nena aprenda, es muy bueno”, dice emocionada.

En Oruro, 28 estudiantes con discapacidad grave y muy grave y 14 maestros voluntarios, son parte de este programa que va avanzando. Cada maestro tiene a su cargo dos estudiantes de manera que la enseñanza es prácticamente personalizada, informa Corina Cáceres Gutiérrez, responsable del Programa en la capital del folklore.

Programa “Educación Socio-comunitaria en Casa”, que implementa el Ministerio de Educación comenzó durante la gestión 2016 con 90 niñas, niños y jóvenes con discapacidad grave y muy grave que tienen la oportunidad de mejorar su calidad de vida.

Armado con paciencia, alegría y amor el maestro Santiago enseña lo básico a Estefani.


Educación inclusiva para personas con discapacidad

En Bolivia, desde el 2010, el Gobierno garantiza la educación para personas con discapacidad, tras la aprobación de la Ley de la Educación “Avelino Siñañi-Alizardo Pérez”, que en su artículo 17, numeral 3, establece,  “Garantizar que las personas con discapacidad, cuenten con una educación oportuna, pertinente e integral, en igualdad de oportunidades y con equiparación de condiciones, a través del desarrollo de políticas, planes, programas y proyectos de educación inclusiva y el ejercicio de sus derechos.

Esta iniciativa encabezada por el Ministerio de Educación permite que los estudiantes con discapacidad cuenten con atención integral en educación, salud y justicia, además de la dotación de materiales necesarios para garantizar sus estudios, gracias a la intervención de los Ministerios de Educación, de Salud, de Justicia y de la Presidencia, en un trabajo coordinado.

Este Programa está inscrito también en el marco de la Agenda Patriótica 2025, porque amplía el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad y responde a las políticas sociales destinadas a la resolución de la extrema pobreza y la restitución de la dignidad de las personas, como cientos de bolivianas y bolivianos que tienen derecho a la educación.

JVR


Página vista 80 veces










ElFulgor.com © 2016-2018 Oruro, Bolivia