Oruro, Bolivia. 14 de noviembre de 2018
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Sus hermanas de Oruro y el mundo celebran con júbilo la buena nueva

El papa Francisco canoniza a Nazaria Ignacia March, la primera santa boliviana

Santa Nazaria Ignacia.

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EL FULGOR.com
location_city Oruro
date_range 14 de octubre de 2018

Desde este domingo 14 de octubre, los bolivianos tienen una Santa a quien elevar sus oraciones para que interceda por nosotros ante Dios. El Papa Francisco aprobó el milagro de la beata Nazaria Ignacia, quien a través de rezos de las hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia logró que María Victoria, una fiel religiosa, se recupere de un derrame cerebral que la dejó sin habla y el sentido de ubicación. Los restos de la Santa “boliviana”, Nazaria de Santa Teresa, descansan en una cripta en los predios de la casa de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia en Oruro.



Con fe y júbilo, la iglesia de Bolivia y sus feligreses católicos viven hoy la canonización de Nazaria Ignacia March Mesa, la primera Santa “boliviana”, que desarrolló su más grande obra de amor en Oruro. La cripta en la que descansan sus restos y la iglesia que restauró para Cristo Nazareno se vistieron de flores y música en señal de algarabía. Sus devotos acuden al lugar para elevar sus oraciones y ruegos.

A las 18:30 horas de ayer comenzó la vigilia para esperar y acompañar la eucaristía de canonización celebrada por el Papa Francisco en Roma. Sus hijas, jóvenes de las parroquias y devotos de la madre Nazaria participaron del FestiCristo, donde la música especialmente compuesta para ella los unió aún más en la fe hasta la medianoche, cuando comenzó la vigilia hasta las 03:30 (hora boliviana) de este domingo, momento en que comenzó la eucaristía de canonización en Roma (10:30 hora italiana) y que minuto a minuto se acompañó en Oruro.

Con su hermana gemela.


En el marco del Sínodo de los Jóvenes que se realiza en Roma y en una gran celebración el Papa Francisco canonizó a siete beatos, entre ellos el papa Pablo VI, a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, la Madre Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, la primera santa de Bolivia, el Nuncio Sulprizio, María Caterina Kasper, Francesco Spinelli y el padre Vincenzo Romano.

“Para nosotras sus hijas, que conocemos a Nazaria Ignacia nos llamó la atención su manera de seguir al Señor y por eso estamos en esta Congregación. Conocemos su valentía, su audacia, su devoción, su manera de vivir el Evangelio y el seguir al Señor hasta el extremo. Esta noticia nos estremece y también representa mucha más exigencia para nosotras sus hermanas, que debemos seguir su ejemplo, debemos vivir el carisma de Nazaria más de cerca, ahora ella misma nos exige mucho más en la entrega a los pobres y el salir de misión”, dice contenta y serena María Soledad Pavón, una de las hijas de la madre Nazaria Ignacia.

Cinco años después de llegar a Bolivia, en 1912, la madrileña de nacimiento y boliviana de corazón, la madre Nazaria fundó junto a 10 hermanas bolivianas la primera Congregación misionera en Bolivia de la cual fue líder y guía, “Las Misioneras Cruzadas de la Iglesia”, donde formó misioneras con el ejemplo al amparo del amor de Dios y con la fe en una Iglesia unida que opta por los más pobres y desposeídos.

La cripta donde descansan sus restos.


Obedeciendo la voz de Dios

A sus cortos 9 años, Nazaria Ignacia escucha el llamado de Dios, “Tú Nazaria, sígueme”, entonces ella no dudó en responder “Te seguiré, Jesús, lo más cerca que pueda una humana criatura”. Desde esa alianza con Dios en su natal España  dedica su vida a ayudar a su prójimo con amor siguiendo el ejemplo de Cristo.

En 1920 cuando llega a Oruro y en su afán de tener un lugar para continuar la obra del Señor, encuentra un templo abandonado, donde ve un Jesús Nazareno y al entrar en este espacio ubicado en la calle Soria Galvarro, ciudad de Oruro, escucha una voz que le habla “tú serás fundadora y esta casa tu primer convento”; entonces comienza su gran obra fundando la Congregación de Misioneras Cruzadas, cuyas hermanas pueden salir en misión al campo y las mimas para compartir la palabra y ayudar los más necesitados.

La gran labor prolífica de la madre Nazaria se centró en esta edificación, donde en la actualidad, de lunes a sábado, funciona un comedor de pobres, en el que se alimentan a más de 150 personas, además de brindarles atención médica e incluso acompañarlos hasta su lecho de muerte y el entierro de sus restos mortales.

“Tenemos un dispensario para atender a estas personas que son descartables como dice el Papa Francisco, en la sociedad en Oruro hoy y ahora; este es un espacio de espiritualidad donde la gente se puede encontrar con el Señor y también con Nazaria Ignacia”, dice María Soledad, al mencionar que en Santa Cruz las hermanas de Nazaria también están a cargo de la Unidad Educativa “Goreti” con más 400 estudiantes de Primaria y Secundaria, víctimas de violencia intrafamiliar, donde aprenden valores con amor. En Cochabamba tienen una casa de ejercicios, y en el resto de los departamentos las hermanas Cruzadas salen al campo y las minas para cumplir con su misión.

María Soledad Pavón, una de las hijas de la madre Nazaria Ignacia.


Un cuerpo incorrupto y una palma verde

En 1993, 50 años después de su muerte, se abre el cajón de los restos de la madre Nazaria Ignacia, como un requisito para la beatificación, encontrando los especialistas un cuerpo incorrupto, es decir casi intacto, hecho considerado como un signo de santidad.

“Primero encontraron el cuerpo incorrupto, se podían doblar las manos, los pies y también se encontró una palma verde, esta palma después de cincuenta años estaba verde y los médicos certificaron que la data del fallecimiento de esa persona era de hace 18 días, después de cincuenta años”, cuenta con asombro la hermana María Soledad, al mostrar a EL FULGOR.com la cripta, donde descansan los restos de la madre Nazaria Ignacia, a quienes sus devotos se acercan para elevar sus oraciones.

La cripta esta en lugar sagrado junto al Santísimo, es como si Nazaria Ignacia estaría de manera continua en presencia del Señor, cuenta la Hermana, al agregar que el lugar donde se construyó la cripta originalmente era la habitación de Nazaria Ignacia, un lugar en ruinas y plagado de goteras, lo que afectaba su salud, ya que ella murió por problemas pulmonares y respiratorios.

“Dice en sus escritos que al entrar el 21 de junio de 1925, casi 5 de la tarde, ya con frío encontró una habitación muy húmeda, con goteras y ahí empezó todo, ahí ella vivió, sufrió y se alegró por toda esta obra del Señor. En ese lugar está su cuerpo, ella quiso volver y quiso descansar siempre aquí”, asegura.

Si bien ella nació en España, vivió lo más importante de su vida y su misión en Oruro, donde ayudó a las mujeres, a los pobres y dedicó gran parte de su tiempo a la educación. Incluso cuando estuvo a punto de morir en Madrid, ya desahuciada insistió en retornar a Bolivia y tomó un barco en 3ra. clase, un viaje más de un mes y llegó a Buenos Aires, donde finalmente murió. Sin embargo, en 1972, sus hermanas decidieron trasladas sus restos a Oruro, como era el deseo de la Madre Nazaria Ignacia.

Así era la primera iglesia donde comenzó su ministerio.


Una santa para todos los bolivianos y el mundo

Una vez que la Madre Nazaria Ignacia sea beatificada, las puertas de la iglesia y del lugar donde se encuentra la cripta con el cuerpo de la Santa estarán abiertas a la ciudadanía, para que a través de ella encuentren un camino hacia Dios.

La hermana María Soledad explica que junto a las hermanas Cruzadas y los devotos orureños trabajan en la organización para mantener abierto este espacio, pero también el museo, donde se exponen los efectos personales de la Madre, como la cama en que dormía, el escritorio en el que escribía, sus biblias, su rosario y un hábito que vistió.

“Es una exigencia, la gente pide visitar a la madre y nos estamos organizando con muchas personas para que la puerta esté abierta constantemente y que permita a la gente visitarla, consciente de que es la madre de todos; ahora tenemos la visita de estudiantes de colegios y universitarios, por tanto hay que pensar en una entrada libre. Es la madre de todos a partir de que sea Santa”, explica la Hermana Pavón, de nacionalidad argentina y que continua su obra en Bolivia.

“Toda su vida decidió morir por la obra de Cristo y trabajar por una cruzada de amor en torno a la iglesia, cuya cabeza es el papa”, agrega nuestra guía, al confesar que el corazón palpita muy fuerte porque es un sueño hecho realidad, es algo tan grande por lo que toda la Congregación está jubilosa y quieren compartir su felicidad con Bolivia y el mundo entero.

Su escudo.



Una vida dedicada a los pobres y las mujeres

La Madre Nazaria Ignacia March Mesa nació el 10 de enero de 1889, en Madrid- España. A la edad de 9 años hizo la Primera Comunión y fue entonces cuando sintió la primera llamada del Señor: “Tú Nazaria, sígueme”. A la que Nazaria respondió: “Te seguiré, Jesús, lo más cerca que pueda una humana criatura”.

Por motivos económicos, la familia, March Mesa, tuvo que trasladarse a México y allí ingresó con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Durante más de 12 años formó parte de la comunidad de Hermanitas, dedicada con todo fervor a las obras de caridad propias de su Instituto, al cuidado inmediato de los ancianos.

En los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, en el año 1920, en la meditación del reino, ve plasmados sus ideales de trabajar con todas su fuerzas por la unión y extensión del reino de Cristo, comprendiendo que sola poco podía hacer, sintió inmensos deseos de agrupar a otras personas “Bajo el estandarte de la Cruz”, concibiendo la Congregación religiosa como “una cruzada de amor en torno a la Iglesia”.

El 16 de Junio de 1925, Nazaria salió de las Hermanitas, para iniciar la fundación de la nueva Congregación el “Instituto de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia” junto a 10 jóvenes bolivianas de distintos lugares fueron sus primeras compañeras en Oruro.

De nombre religioso Nazaria de Santa Teresa pasó la mayor parte de su vida de apostolado en Bolivia.

El 12 de febrero de 1927 se declaró erigida canónicamente la Congregación religiosa de las Hermanas Misioneras de la Cruzada Pontificia. El 9 de junio de 1947, ya muerta Nazaria Ignacia, el Instituto recibió la aprobación definitiva de las constituciones y el nombre de Misioneras Cruzadas de la Iglesia.

Según las Constituciones, "El Instituto de las Misioneras de la Cruzada Pontifica, tiende a realizar la acción social de la mujer". La Madre dirá también:

En amar, obedecer y cooperar con la Iglesia en su obra de predicar el Evangelio a toda criatura, está nuestra vida, el ser lo que somos". Este es nuestro espíritu: guerrero, fiel, nada de cobardías, todo amores, amor sobre todo a Cristo y en Cristo a todos. Repartirse entre los pobres, animar a los tristes, dar la mano a los caídos; enseñar a los hijos del pueblo, partir su pan con ellos, en fin, dar toda su vida, su ser entero por Cristo, la Iglesia y las almas".

Nazaria Ignacia murió en Buenos Aires (Argentina) el 6 de Julio de 1943, dejando gran fama de santidad. Fue Beatificada por S.S. Juan Pablo II en Roma, el 27 de Septiembre de 1992 y proclamada su fiesta el 6 de julio de cada año.


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