Oruro, Bolivia. 15 de diciembre de 2018
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Chile no es el único camino al mar

Tras fallo de La Haya Bolivia vira a otras alternativas marítimas

La hidrovía que nos conecta con el Océano Atlántico.

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Periodista | EL FULGOR.com
email [email protected]
location_city La Paz, Bolivia
date_range 07 de octubre de 2018

Como reza un viejo refrán, atribuido a Platón: “No hay mal, que por bien no venga”. Después que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, dejara claramente establecido que “La República de Chile no está obligada jurídicamente a negociar un acceso soberano al Océano Pacífico para el Estado Plurinacional de Bolivia", analistas, políticos, periodistas, empresarios y el pueblo en general demandan a gobierno de Evo Morales virar su política de comercio exterior hacia otros puertos marítimos, con el convencimiento que Chile, no es el único camino al mar.

Si bien, el fallo de La Haya, después de 100 años volvió a generar dolor y frustración en el pueblo  boliviano, ya que en 1920 la Liga de las Naciones, a la que acudió Bolivia para revisar el Tratado de 1904, rechazó esta posibilidad, el pueblo boliviano que se encontraba monolíticamente unido entorno a su demanda marítima, tuvo que afrontar una dura realidad: Chile nunca va a darnos una salida soberana al mar, porque de por medio están millonarios intereses económicos, ya que todo el norte chileno dependen del comercio externo de Bolivia.

En ese marco, los empresarios privados volvieron a poner en la mesa del debate la necesidad de contar con vías alternas para sus importaciones y exportaciones, a fin de dejar de depender de la “voluntad”  del gobierno chileno y los constantes abusos del que son objeto en los puertos chilenos, que en los últimos cinco años incrementaron sus trabas al comercio boliviano por la demanda marítima que se interpuso ante La Haya.

"No podemos, como país, seguir dependiendo en un 75% de nuestra carga marítima de exportaciones e importaciones que pasen por puertos chilenos y que dejan beneficios en aquel país", afirmó Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Destacó que entre el 2013 y 2017 se registraron alrededor de 60 paros en puertos chilenos que causaron un daño económico por unos US$ 300 millones a los operadores comerciales bolivianos.

En la misma línea, el expresidente Jaime Paz Zamora, desde la ciudad de Tarija, pidió al gobierno  que es hora de dejar de llorar ante Chile, y priorizar otras alternativas a los puertos chilenos. “Presidente, ya me siento humillado como boliviano, dejemos de llorar ante Chile. Por el amor de Dios, seamos dignos”, declaró.

Similar posición adoptó la Central Obrera Boliviana (COB), a través de su ejecutivo Juan Carlos Huarachi, quien a tiempo de rechazar el veredicto del alto tribunal de justicia del mundo, señaló que el país debe mirar nuevos horizontes para llegar al mar “sin renunciar” al derecho que tiene de retornar a las costas del Pacífico.

En tanto que los analistas políticos Franklin Pareja e Iván Arias, coincidieron en mencionar que Bolivia debe virar su mirada hacia otras costas, en las que confluya el comercio exterior de Bolivia, destacando el Puerto Ilo, y Matarani (Perú) puerto Busch (hacia el Brasil) y Puerto Quijarro para desembocar en la hidrovía Paraguay- Paraná.

PUERTO DE ILO EN PERÚ

En 1992, los presidentes de Bolivia, Jaime Paz Zamora y Alberto Fujimori del Perú, suscribieron  el acuerdo “Boliviamar” en el cual se estableció que Perú cedía a Bolivia una franja costera de 5 kilómetros en una playa ubicada a 17 kilómetros de la capital de Ilo, entre los departamentos sureños de Tacna y Moquegua.

El convenio tiene una vigencia de 99 años, renovables, y permite a Bolivia operar libremente, bajo sus propias leyes, durante este tiempo. Conforme establece la concesión, regirá la moneda y las normas aduaneras nacionales en esa zona costera, para lo cual el gobierno y el sector empresarial deben realizar una millonaria inversión a fin de adecuar técnicamente la infraestructura para que atraquen los buques mercantes.

Peste acuerdo fue ratificado el 2010, por los presidentes  Evo Morales, y Alan García, que fue ratificado por el congreso peruano en septiembre de 2013.

En forma experimental, el 26 de abril de 2018, atracó en el puerto peruano de Ilo el primer barco trasatlántico con carga boliviana de importación con tarifa preferencial al pasar por esa terminal portuaria, en el marco del convenio suscrito con la Empresa Nacional de Puertos (Enapu) de Perú y la Empresa Administradora de Servicios Portuarios de Bolivia (ASPB).

HIDROVÍA PARANÁ-PARAGUAY-URUGUAY

Una alternativa todavía más antigua para Bolivia es una salida al Atlántico gracias a un tratado firmado con Paraguay en 1937.  Las embarcaciones bolivianas pueden alcanzar agua de mar partiendo desde el puerto Quijarro en el departamento de Santa Cruz, tras cruzar los ríos Paraná y Paraguay desembocaría en el Océano Atlántico.

Los países que comparten este sistema fluvial son: Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, tiene una extensión de 3.42 kilómetros desde Puerto Cáceres (Mato Grosso do Sul en el Brasil) hasta el puerto de nueva Palmira (en Uruguay).

Entre 1988 y 2010, el transporte de mercaderías se multiplicó, pasando de 700 mil a casi 17,4 millones de toneladas al año, y luego hasta superar los actuales 36 millones. En cuanto al volumen transportado, la soya y sus derivados son los productos más importantes, seguidos por el hierro y los combustibles.

En la zona ya se ven embarcaciones e incluso se exporta mineral, pero los expertos señalan que el aprovechamiento de esa salida al Atlántico es mínimo.

El puerto de Rosario, en Argentina.


ZONA FRANCA EN ROSARIO

En junio de 1969 fue creada una zona franca de 54.000 metros cuadrados y una extensión de 1.000 metros de muelle en los márgenes del río Paraná, cerca de Rosario, Argentina. Esa zona franca, que consiste en instalaciones portuarias que sí estaban construidas, actualmente se encuentran abandonadas.

“Argentina dará las facilidades para que Bolivia pueda exportar; hablamos de grúas, contenedores, que van a permitir que este puerto de aguas profundas sea la salida de Bolivia hacia el mar”, aseguró el embajador argentino, Normando Álvarez, en declaraciones a la prensa en febrero de 2017.

PUERTO SUÁREZ.

Puerto Suárez debe su nombre a Miguel Suárez Arana, quien creó la Empresa Nacional de Bolivia, para luego firmar un contrato con el gobierno boliviano donde se comprometía a encontrar el mejor lugar para la creación de un puerto que conecte a Bahía de Cáceres, para navegar por el canal Tamengo hasta la Hidrovía Paraguay-Paraná.

De ahí nació, en 1875, Puerto Suárez. Pero tras la guerra del Chaco, a comienzos del siglo XX, Puerto Suárez fue dejado en el abandono, por la tradicional posición de los políticos bolivianos que privilegiaron la exportación por Chile, destacan los analistas cruceños.

Brasil, en el año 2010, planteó la construcción de un polo de industrialización de gas en la población fronteriza de Puerto Suarez con una inversión de entre 1,5 y 2 mil millones de dólares lo que llevó a una revitalización de Puerto Suárez y de la zona en general.

El canal Tamengo.


TREN BIOCEÁNICO

Tras el fallo adverso de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la demanda marítima, el presidente Evo Morales anunció que se acelerará la concreción del proyecto de tren bioceánico que busca unir los puertos de Ilo, en Perú, y de Santos, en Brasil, a través de Bolivia. En ese marco, reveló que tiene además avanzado el plan para reactivar el uso de la Hidrovía Paraguay-Paraná para no depender de los puertos chilenos.

Bolivia mantiene negociaciones con empresas privadas de Suiza y Alemania para impulsar la construcción de una vía férrea de unos 3.500 kilómetros, megaobra que pretende unir los puertos de Santos, en Brasil, y de Ilo, en el sur peruano, atravesando el territorio boliviano.



El salón principal de la CIJ en La Haya.


El diálogo entre Bolivia y Chile: un futuro incierto tras fallo de La Haya

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Después de desmontar y rechazar categóricamente, cada uno de los fundamentos que sustentaron la demanda marítima de Bolivia, sobre una supuesta obligación de Chile de negociar de buena fe, en un plazo razonable y de manera efectiva una salida soberana al mar, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya recomendó a ambos países "continuar su diálogo" en un "espíritu de buena vecindad" para abordar el "enclaustramiento de Bolivia".

Pese a que el veredicto deja claramente establecido que “La República de Chile no está obligada jurídicamente a negociar un acceso soberano al Océano Pacífico para el Estado Plurinacional de Bolivia" el presidente de la CIJ, el juez somalí Abdulqaw Ahmed Yusuf, aseguró que la sentencia no impide que ambos países continúen dialogando hasta encontrar una solución a la mediterraneidad boliviana, dejando de éste modo, el diálogo entre Bolivia y Chile, en un futuro incierto y condicionado a la “buena voluntad” que quiera imprimir el gobierno chileno.

“Antes de pensar en cualquier nueva etapa, las heridas deben sanar y eso toma tiempo”, sentenció el canciller de ese país Roberto Ampuero al ser consultado por la prensa del vecino país, en torno a las declaraciones que vertiera, media hora después del fallo, en las escalinatas del Palacio de La Haya, el presidente Evo Morales, quien evitando referirse al fallo como una consecuencia jurídica de su demanda, señaló que el “informe” de la CIJ invocaba al diálogo y que Bolivia se encontraba presta a reanudar el mismo.

Evitando precisar el tiempo que se tomará La Moneda para perdonar las “ofensas” de Evo Morales a su gobierno y a su pueblo con su pretensión de obligarles a negociar una salida al mar para Bolivia, amenazando incluso con flamear la tricolor en las playas del litoral cautivo, el canciller Ampuero aseguró que, en adelante, la base de cualquier conversación con Bolivia debe ser en el marco del reconocimiento del derecho internacional;  el respeto al Tratado de 1904; el reconocimiento y acatamiento del fallo de la CIJ y la reconstrucción de la confianza mutua.

El presidente Evo Morales en declaraciones a la prensa poco después de conocer el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.


DIALOGO CONDICIONADO

En un tono más enérgico  y con la moral sobreestimada, por el fallo de la Corte de La Haya, que “le cayó como bendición del cielo”, según refiere el periodista chileno, Ascanio Cavallo,  coordinador del equipo de comunicación del equipo jurídico chileno en la gestión de Michel Bachelet, habló, el presidente Sebastián Piñera, describiendo seis escenarios que podrían obstaculizar el diálogo con el gobierno de Evo Morales.

“Si Bolivia insiste en desconocer los tratados internacionales vigentes, o el derecho internacional, o esta sentencia de la Corte Internacional de Justicia, y sigue confundiendo aspiraciones con derechos, buena voluntad con obligaciones o prolongando sus infundadas pretensiones sobre territorio, mar o soberanía chilena, ese diálogo se vuelve imposible”, sostuvo.

Luego de celebrar el fallo, como un triunfo personal, no otra cosa se entiende la participación de la primera dama en un acto que se realizó en el Palacio de La Moneda, Piñera insistió “Chile no tiene nada que negociar con Bolivia, su territorio está libre de toda discusión en términos soberanos. El tratado de 1904 sigue vigente, plenamente vigente, esa es la situación que hay, esta es una realidad”, afirmó.

PROTESTA DE BOLIVIA POR EL FALLO

Un día después del fallo, ya en territorio boliviano y apoyado por los movimientos sociales, el presidente Evo Morales afirmó que respeta el veredicto del alto tribunal de justicia del mundo, pero no compartían e insistió en que estaba “sorprendido por el informe de la corte, porque tiene muchas contradicciones”.

Para justificar sus dichos, leyó algunos párrafos del dictamen de la corte de 2015 por las objeciones preliminares, en los que se reconoce que Bolivia tenía costa y que el tema del acceso soberano al mar no estaba resuelto, comparándolos con el dictamen del lunes pasado, en el cual los magistrados por mayoría de 12 contra tres, rechazaron todos y cada uno de los argumentos esgrimidos por Bolivia, sin explicar que se trataba de casos distintos.

“Si eso dicen en los antecedentes y por qué falla todo lo contrario. O la Corte ha fallado de verdad, se ha equivocado”, señaló. “Es una sorpresa que una Corte Internacional de Justicia no haga respetar derechos ni haga justicia con los pueblos”, remarcó.

Morales criticó también a los jueces de la CIJ por señalar que el fallo no era un obstáculo para seguir adelante con el diálogo, pero no “acompañe ese dialogo”.

El mandatario boliviano volvió a endurecer el tono al anunciar que había ordenado a la Diremar investigar el costo económico que había significado el enclaustramiento de Bolivia desde 1879 hasta ahora. Además, también en alusión a Chile, afirmó que “no es posible que (la Corte) beneficie a los invasores“.



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