Oruro, Bolivia. 15 de diciembre de 2018
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Después de La Haya

EL FULGOR.com
date_range 07 de octubre de 2018

El fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, conocido el pasado lunes 1ro. de octubre que negó el derecho de Bolivia a negociar con Chile un acceso soberano sobre las costas del Océano Pacífico, provocó una profunda frustración en el pueblo boliviano.

Pocas veces en nuestra historia, se había logrado una cohesión nacional y un optimismo tan grande en torno a nuestra reivindicación marítima, ese lunes no pasaba por la mente de ningún boliviano la derrota jurídica, política y diplomática que sufrimos luego de conocer el fallo de la Corte Internacional de Justicia.

En la mente y los espíritus de todos primaba la certeza que el más alto tribunal creado por la humanidad devolvería a Bolivia la esperanza de un pronto retorno al Pacífico.

Las plazas de todas las regiones se habían llenado de ciudadanos que a través de las pantallas gigantes instaladas por el gobierno central y los regionales seguían atentos la lectura del fallo que mientras avanzaba hacía perder la fe de una inmensa multitud que, de a poco,  abandonaba esos espacios públicos.

El fallo ya es un hecho consumado. Se trató  del más grande esfuerzo nacional para obligar a Chile devolvernos nuestra cualidad marítima arrebatada tras la invasión de Antofagasta aquel ahora lejano 14 de febrero de 1879.

No es el momento de buscar culpables sino de la unión de todo el pueblo para que, juntos, encontremos nuevos consensos que nos lleven a diseñar un nuevo futuro, seguros de la grandeza de nuestro pueblo que sabe asimilar los momentos difíciles para convertirlos en nuevos desafíos en procura de horizontes de paz y de progreso.

La historia se encargará del juicio sobre qué es lo que falló en la redacción y presentación de la demanda, en su defensa y en todo el proceso de cinco años en La Haya.

No es el tiempo de la frustración sino de juntos, pensar en un nuevo destino, nuevos desafíos, existen soluciones para salir al mar. El fallo nos hizo recordar la necesidad, esta vez ineludible, de utilizar  el puerto de Ilo en territorio peruano, que desde 1992, está a disposición de Bolivia y por 99 años.

La hidrovía Paraguay Paraná es otra salida al Atlántico que debe ser potenciada y también la zona franca otorgada por la Argentina en el puerto de Rosario.

Debemos aprovechar el momento para construir un nuevo consenso nacional que lejos de la frustración de la derrota nos lleve a nuevos puertos de progreso, de paz y armonía, sin olvidar nuestra reivindicación marítima y con la seguridad que un día volveremos a la vecindad del mundo a través de un acceso soberano al Océano Pacífico.



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