Oruro, Bolivia. 20 de octubre de 2018
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La comunidad boliviana es la segunda más grade en el vecino país

Pese a la crisis, los bolivianos en Argentina no se rinden

Dejaron Bolivia en busca de mejores días y con trabajo lograron salir adelante. Ahora la crisis alcanzó a la Argentina, pero insisten en que no se van a rendir y mientras haya trabajo cuidarán todo lo construido. Ya no se sienten tan discriminados como antes, y los argentinos reconocen a los bolivianos como buenos trabajadores.

A Estela y sus frutas le hacen frente a la crisis argentina

EL FULGOR.com
date_range 30 de septiembre de 2018

Buenos Aires - Argentina

Entre peras, manzanas, frutillas, paltas, plátanos ecuatorianos, además una variedad de frutas bien acomodadas en cajas de maderas y una balanza, Estela Yupanqui está firme, como quien dice “al pie del cañón”. Desde su puesto de venta de frutas, ubicada en el corazón de Liniers, un popular barrio de Buenos Aires, le hace frente a la crisis que vive la Argentina, donde el peso argentino ha perdido su valor adquisitivo y el dólar manda.

De acuerdo a las cifras de la Dirección Nacional de Migraciones, desde 2011 al 2017, al menos unos 414.000 bolivianos radican, temporaria o permanentemente, en Argentina; esta cifra ubica a la comunidad boliviana como la segunda más importante en el vecino país después de la paraguaya.

“Mientras tengamos trabajo no nos iremos”, dice estela a EL FULGOR.com,  mientras atiende a sus clientes que llevan un kilo de bananas ecuatorianas a 70 pesos argentinos (unos 12 bolivianos), unos 6 plátanos medianos aproximadamente; el kilo de peras (unas 4 unidades grandes) también las vende a 70 pesos, como la mayoría de las frutas que comercializa en su “trinchera”.

De sus 33 años de vida, 10 los ha vivido en la Argentina, a la que llegó desde su natal Cotagaita, un pueblo potosino, cercano a la frontera de Bolivia con la Argentina, donde hizo una vida junto a su esposo Jaime, que trabaja como carpintero y su hija, una pequeña de 13 años que siendo boliviana, ya se acostumbró a vivir lejos de su natal Bolivia.

“La situación está difícil, pero no volveremos a Bolivia porque aquí tenemos trabajo y cuando hay trabajo la situación se puede sobrellevar, por eso nos quedaremos; los que están volviendo a Bolivia no tienen trabajo y por eso se van”, dice, mientras cuenta que lo que más extraña de Bolivia es su familia, a la que visita una vez al año.

Unos pasos más allá, está doña Eva Aliaga de 38 años, quien al mero estilo boliviano vende refrescos de mocochinchi y linaza caliente, porque al final de la tarde comienza a hacer un poco de fresco. Entonces se acerca otra boliviana y le ofrece anticuchos con ají de maní, una delicia boliviana; y así pasan sus días miles de bolivianos que han hecho de la Argentina su nuevo hogar, dándose la mano el uno al otro, porque sólo unidos podrán salir adelante.

Alejandra Villa debe trabajar para subsistir, los estudios no cuentan


Bolivianos, buenos trabajadores

Esa tenacidad y dedicación frente al trabajo no ha pasado desapercibida por los argentinos, que valoran esta virtud de los compatriotas que no descansan y se esfuerzan todos los días para brindar un hogar a sus hijos, a quienes enseñan con el ejemplo.

“Los bolivianos son buenos trabajadores, antes se los discriminaba mucho, pero ahora se han ganado nuestro respeto y convivimos en paz; muchos de ellos están mejor que muchos argentinos porque son muy trabajadores”, dice don Raúl (58), un argentino que trabaja en una tienda donde se vende ropa de varón, muy gentil en su trato y muy firme en sus apreciaciones, al lamentar la situación por la que atraviesa su país, que se hunde en la crisis.

Y como él, Alejandra Villa, una joven de 27 años, que trabaja en una tienda de zapatillas, también lamenta la crisis que viven las familias argentinas, un país cuya inflación llegará al 42% hasta diciembre de este año y un crecimiento del 0%, lo que deja conmocionada y triste a la mayoría de los  “gauchos” como se los conoce en Bolivia.

“Estamos viviendo un estado inflacionario increíble, que Macri recurran al FMI para endeudarnos más no se puede admitir, antes pedían la zapatilla más cara, ahora piden la más barata y en un extremo no hay compradores, entonces ya no sabemos qué hacer”, dice, al revelar que se siente triste cuando ve mucha gente en las calles pidiendo limosna, porque no tiene trabajo.

Siendo de una provincia, hubiera querido estudiar historia, pero no pudo porque la presión económica la obligó a trabajar desde joven, por lo que cuestiona la política del presidente Mauricio Macri, de quien dice que gobierna para los empresarios y no para el pueblo. “Yo voté por él, pero me equivoqué”, lamenta.

Su compañero Fabricio (32), que también trabaja como vendedor dice que se “equivocaron al confiar en Macri” y hace una leve comparación con el presidente de Bolivia, Evo Morales, de quien comenta “ustedes están bien con Evo, nosotros no”.

Las tiendas de Liniers y el gran Buenos Aires están llenas de mercadería con grandes letreros de descuentos del 10, 20, 30, 40 y 50%, otras tiendas lucen anuncios con la frase “Liquidación por cierre”, los despidos están a la orden del día y cada día se ve a más persona pidiendo limosna en las calles. La tristeza se siente en el aire y mientras los bolivianos se apoyen unos a otros le harán frente a la crisis, con mucho trabajo y determinación.

Familias enteras viven en las calles de Buenos Aires




Bolivianos en Argentina necesitan más de $ 20.000 por mes para sobrevivir

Infodiez

Las familias bolivianas que viven en Argentina necesitan hasta 20 mil pesos argentinos (3.693,40 bolivianos) para comprar los productos básicos de la canasta familiar de un mes, pero el salario mínimo es de 10 mil pesos argentinos (1.846,70 bolivianos), por lo que se requieren más de dos salarios básicos para poder subsistir.

“Lo único que se genera es incertidumbre y no hay una solución para afrontar esta crisis que se está pasando. Hoy en día, si tuviera la posibilidad de volverme a Bolivia, lo haría”, sostuvo Elvia Medina, una boliviana que trabaja como programadora de software bancario.

La semana anterior, la moneda argentina cayó a 39,87 por dólar, alcanzando una depreciación de 13,52 por ciento ante la moneda extranjera. La situación desató una crisis en el país vecino y en las zonas fronterizas que comparte con Bolivia.

Una bolsa de fideo que costaba 23 (4,25 bolivianos) pesos argentinos el mes anterior, ahora está en 33 pesos argentinos (6,09 bolivianos).

La crisis provocó, incluso, que algunos bolivianos cierren sus negocios, mientras que en otros casos las ventas disminuyeron hasta en un 50 por ciento.

Es el caso de Orlando Mena, que se dedica a la venta de zapatos. “La gran mayoría de los residentes bolivianos son comerciantes y está todo paralizado, las cosas están subiendo todos los días, pero el sueldo no está subiendo, el combustible subió 5 pesos por litro y hay almacenes que esconden mercadería, muchos se abastecen desesperadamente, con tanta especulación que hay”, relató.

Por su lado, la universitaria Claudia Mamani indicó que el negocio de textil de sus padres está muy afectado porque la materia prima sube y la gente no quiere pagar lo que vale la prenda. “No llegamos a fin de mes, no puedo cubrir los gastos de la universidad, me conseguí otro trabajo. Estamos en crisis. Muchos familiares y compatriotas están retornando porque no alcanza para la comida”, indicó.

Mamani es hija de bolivianos e indica que muchos argentinos echan la culpa de la inflación a los migrantes.

“Dicen que colapsamos las escuelas, los hospitales; pero no es así, porque nosotros también aportamos acá, pagamos impuestos, pero no lo reconocen. Según Mauricio Macri, sólo venimos a robar; pero no es así, la mayoría de la producción agrícola y la ropa la hacen manos bolivianas”, explicó.

Es normal ver a la gente dormir en las calles, la crisis se agudiza



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