Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

Un día del estudiante en familia

Mamás y papás jugaron con sus hijos

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 30 de septiembre de 2018

Hace una semana el día del Estudiante fue festejado en diferentes unidades educativas de todos los niveles e inclusive en la Universidad. Las actividades organizadas en los centros educativos, orientadas por los profesores ofreciendo tortas, caramelos y golosinas, además de algunos regalos. Pareciera, que los presentes llegan a compensar la falta de tiempo de los progenitores a sus hijos e hijas.

Sin embargo, un curso del Colegio Anglo Americano de la ciudad (el cuarto “rojo”), por iniciativa de los padres de familia, organizó un paseo fuera de la ciudad y festejar el mentado “Día del Estudiante” a sus hijos, pero con presencia de sus padres y madres.

Pareciera un contrasentido celebrar el día del estudiante pero en familia, pero esa decisión permite una reflexión: la dinámica actual en la cual se mueve nuestra comunidad, hace que los progenitores que cada vez tienen menos tiempo de compartir con sus hijos e hijas, y precisamente, cuando ellos van creciendo, cada vez se acortan los espacios de convivencia en los cuales el mejor recuerdo de un niño o una niña es haber compartido con sus compañeros y compañeras pero además con sus papas y mamás.

Esto tiene más valor que un regalo que puede perderse o extraviarse, pero el recuerdo se mantiene incólume en la mente de quienes son parte de ella.

Mientras todos los niños y niñas del establecimiento recibían sus “festejos” con regalos a manos llenas, los niños y niñas de este curso, se sintieron desairados por no recibir de repente algún regalo; sin embargo, el objetivo fue reorientar el festejo a una visita a un peculiar y muy importante espacio: la finca de Cotochullpa, cuyos propietarios la familia  Condarco, se constityye en uno de los mejores referentes de la cultura.

Los niños se divirtieron con juegos tradicionales


Don Carlos Condarco Santillán, reconocido antropólogo y escritor de números libros, entre los que se destaca “La Serranía Sagrada de los Urus”, “El tesoro de Sacambaya” entre otros. Su esposa, la Señora Lidia Castellón, quien también está vinculada a entidades culturales.

La Finca, que pertenece a la familia desde el lejano siglo XIX y ya se cuentan cinco generaciones que se dedicaron a la actividad agropecuaria y además a la crianza de caballos con los más altos estándares que los “animalistas” no entenderán.

El curso se organizó previamente, y se salió muy temprano en una caravana de movilidades manejadas por los padres de familia, se llegó a la Finca y fueron recibidos por el anfitrión Álvaro Condarco Castellón quien compartió un poco su historia, además de permitir apreciar aspectos propios del campo como el ordeñado de vacas para obtener la leche y degustarla aun tibia. Como es de suponer, los niños y niñas, veían por primera vez esta cotidianidad rural, además de estar muy cerca de ejemplares del ganado vacuno. El lugar se convierte en más de un atractivo fuera de la ciudad por su historia y su excelente atención.

Los padres y madres prepararon todo un programa que iba desde preparar el desayuno, muy gentilmente el propietario proporcionó los elementos necesarios, pero los ingredientes llevaron las familias. Se preparó el desayuno con un revuelto de huevo y un té, entregado a todos en filas, tanto padres, madres e hijos. El almuerzo, a cargo de un reconocido profesional gastronómico permitió degustar un exquisito manjar. El refrigerio natural de la ensalada de frutas cerró por la tarde la alimentación.

La hora del desayuno preparado por los padres y entregado a los nin?os y nin?as


Se organizaron juegos tradicionales, pero compartiendo entre hijos, hijas, padres y madres. Más de una anécdota robó sonrisas. Los premios, también, juguetes como el Pata Pata, Trompos, la cuerda y otros que seguramente no se encuentra en la prioridad de objetos lúdicos.

La tarde de visita se coronó con paseo a caballo, los niños y niñas se sintieron muy felices y aprovecharon de montar en sillas especialmente armadas por su propietario y guiadas por él mismo con las medidas de seguridad correspondientes.

Lo destacable: la organización de los padres y madres para brindar el mejor recuerdo para sus hijos, cumpliendo labores muy cotidianas como preparar los alimentos, organizar los juegos, llevar el almuerzo a la pastora del ganado, compartir la comida con sus hijos e hijas, llevar recuerdos para todos los participantes. Lo malo: el clima que no acompañó, pero permitió adaptar el espacio para encontrar el verdadero significado de lo que es una convivencia.

Tal vez esta nota sea muy parcial, pero se destaca la presencia de la familia que en el último tiempo ya se va invisibilizando por el escaso tiempo que se tiene para compartir con los hijos e hijas. Los juguetes y objetos con el tiempo podrán extraviarse, pero la aventura de compartir en familia quedará para siempre en la memoria de los hijos e hijas, especialmente en este tiempo cuyos valores familiares se van perdiendo por la invasión de la tecnología y la poca atención a las prioridades.

La jornada culmina con paseo por la finca en caballo deleintado a los nin?os y nin?as



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