Oruro, Bolivia. 15 de diciembre de 2018
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Inminente fallo de La Haya sube la tensión entre Bolivia y Chile

Edificio de la Corte Internacional de Justicia en la ciudad holandesa de La Haya.

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Periodista | EL FULGOR.com
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location_city La Paz, Bolivia
date_range 30 de septiembre de 2018

Como en toda guerra de estrategias, Chile y Bolivia movieron hasta el último instante todas sus fichas antes de que se conozca el veredicto final de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre la demanda marítima. Capítulo que  se cerrará, mañana 1ro. de octubre de 2018, sentando un precedente en el deterioro de las relaciones diplomáticas de ambos países.

El martes, el Ministerio de Relacione Exteriores de Chile, mediante su cuenta Twiter activó una campaña digital desprestigiando la demanda marítima, bajo el argumento de que Bolivia planteó a la CIJ que obligue al vecino país a “ceder su territorio” para concederle un acceso soberano al mar.

En criterio de La Moneda, Bolivia perderá si la CIJ no obliga a Chile a “ceder” su territorio para que acceda soberanamente al Océano Pacífico y en ese mismo contexto, dos días después, reforzó su campaña con otro video informando que Bolivia había cambiado de argumento y ahora está pidiendo que la CIJ obligue a ese país a negociar una salida al mar.

Para los analistas y políticos bolivianos, Chile está preparando el terreno ante un eventual fallo desfavorable a su intereses, haciendo creer al pueblo mapochino un supuesto triunfo del equipo jurídico chileno en el litigo de La Haya.

"Ante la inminente derrota, la Cancillería chilena apela a la desinformación. En este video tergiversan lo que pidió Bolivia, asumiendo que la demanda se refiere a un 'territorio', lo cual no es correcto. La demanda boliviana sólo se refiere a un 'acceso soberano', que es muy diferente", explicó al diario Página 7 el analista en temas de política exterior, Andrés Guzmán.

LA ESTOCADA DE EVO EN LA ONU

Un día después de la campaña digital, el presidente Evo Morales, no dejó pasar la oportunidad para dejar a Chile en evidencia. En la 73 sesión ordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas, ante un auditorio en el que se encontraba el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hizo un llamado a la comunidad internacional para que  acompañen la negociación post Haya a fin de que se alcance una "solución duradera, sostenible y mutuamente satisfactoria" para ambos países.

“Esperamos que el arreglo judicial que se ha planteado ante la Corte Internacional de Justicia sea reconocido y contribuya a aproximar a las partes para iniciar una negociación fructífera, pero también esperamos que ayude a asumir de manera conjunta, en lo posible con el acompañamiento de la comunidad internacional, la importancia de una acuerdo verdadero, que sincere las causas y los efectos que por más de un siglo nos distancia", dijo el Jefe de Estado.

El presidente Evo Morales junto a ex mandatarios bolivianos en una reunión de planificación de estrategias post Haya.


AMNISTÍA PARA LA DEFENSA POST HAYA

A llegar a La Paz, Morales cerró con broche de oro la táctica marítima de Bolivia, en uso de sus facultades constitucionales decidió conceder amnistía a los expresidentes Jorge Quiroga Ramírez y Carlos Mesa Gisbert para que ambos "defiendan a Bolivia" en el escenario post La Haya. Y así no tengan inconveniente de viajar a La Haya para recibir la sentencia del alto tribunal de justicia del mundo.

“He tomado la decisión de que ningún expresidente, salvo acusaciones de delitos de lesa humanidad o genocidio, tengan procesos judiciales pendientes que entorpezcan las nuevas actividades internas y externas de defensa y negociación den nuestro derecho marítimo", dijo en una conferencia de prensa.

La sentencia de la CIJ es inapelable y de obligatorio cumplimiento, por lo que supondrá el último episodio judicial en este litigio.



Chile y Bolivia a puertas de negociar de buena fe

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No es la soberanía marítima de Chile lo que está en juego, sino la obligación de sentarse a negociar con Bolivia una salida soberana al Pacífico de buena fe y en un tiempo determinado, conforme se comprometió el país vecino desde hace más de un siglo, establece la demanda marítima que presentó nuestro país el 13 de abril de 2013 ante la Corte Internacional de Justicia de La haya

En 1879, tras una invasión militar, Bolivia perdió a manos de Chile todo su territorio costero, de 400 km lineales y 120.000 km2 de territorios de desembocadura en el mar Pacífico. Desde entonces y en unos 20 episodios bilaterales como multilaterales le pidió a Santiago un paso territorial soberano y un pedazo de costa para recuperar su calidad marítima a fin de salir de su condición de país mediterráneo.

Tras 134 años de infructuosas negociaciones y promesas incumplidas de devolver su cualidad marítima a Bolivia, el 13 de junio de 2013, el gobierno de Evo Morales presentó ante la Corte Internacional de Justicia una demanda para solicitar a Chile la negociación de una salida soberana al mar.

El 15 de abril de 2014, el Estado presentó su memoria, el 25 de septiembre de 2015 se declaró competente a tratar la demanda boliviana ante un recurso que presentó Chile. El 21 de marzo de 2017 comenzó la segunda ronda de argumentos escritos y en marzo de 2018, los equipos jurídicos de ambos países presentaron los alegatos orales.

Según la demanda marítima, Bolivia se basa un conjunto de promesas incumplidas por parte de Chile para resolver su enclaustramiento a través de acuerdos y declaraciones de sus representantes; entre ellos: el Convenio de Transferencia de Territorio, de 18 de mayo de 1895 y sus protocolos complementarios; el Acta Protocolizada de 10 de enero de 1920; el intercambio de notas de 1 y 20 de junio de 1950; el Memorándum Trucco de 10 de julio de 1961; la Declaración Conjunta de Charaña de 8 de febrero de 1975 y la nota chilena de 19 de diciembre de 1975. “Instrumentos que evidencian que Chile se comprometió a encontrar una solución al enclaustramiento marítimo de Bolivia”, sostiene dentro de sus argumentos la demanda marítima.

Bajo ese contexto, el petitorio boliviano pide declarar que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia un acuerdo que le otorgue una salida soberana al Océano Pacífico; que dicha obligación Chile debe cumplir de buena fe, pronta y formalmente, en un plazo razonable y de manera efectiva, a fin de otorgar a Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico.

En los alegatos orales de marzo de 2018, la defensa boliviana argumentó que fruto de ofrecimientos formales efectuados por diferentes presidentes y gobiernos de Chile --especialmente el realizado en 1975 por Augusto Pinochet, quien a cambio de un canje territorial ofreció a Bolivia un corredor de salida al mar con soberanía para solucionar su mediterraneidad— Bolivia ha adquirido derechos espectaticios que le facultan negociar una salida soberana al océano Pacífico.

Según la defensa boliviana estos derechos se relacionarían con la costumbre internacional, la cual espontáneamente genera derechos resultantes del comportamiento de los estados y entre este comportamiento se encontrarían las promesas, ofrecimientos y declaraciones unilaterales de sus apoderados ejecutivos del más alto nivel —presidentes y cancilleres—, las que crearían obligaciones a los propios estados que representan.

El salón principal de La Haya donde se leerá el fallo.


ARGUMENTOS DE LA POSTURA CHILENA

Por su parte, Chile considera que los diálogos sostenidos, mediante intercambios de notas diplomáticas o encuentros entre líderes, formaban parte de la normalización de relaciones bilaterales y que la frontera quedó resuelta en un tratado de 1904, por lo que cualquier concesión a Bolivia significaría una pérdida de soberanía territorial y marítima

En sus alegatos orales, la defensa chilena insistentemente sostuvo que la frontera entre Chile y Bolivia está plenamente establecida mediante el tratado de 1904 y que Bolivia tiene acceso, no soberano, al mar mediante ese mismo tratado;  que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) no tiene competencia sobre la demanda propuesta por Bolivia puesto que el asunto se zanjó mediante el tratado de 1904, antes del Pacto de Bogotá (1948).

Según la contramemoria que presentó Chile, los instrumentos diplomáticos de negociación solo pueden desarrollar obligaciones si se logra alcanzar la rúbrica y posterior aceptación de los tratados, mediantes leyes aprobadas por los congresos nacionales de los estados firmantes, y no antes, pues es habitual que terminen en un punto muerto.

“Si esto no fuera así, cada propuesta de una de las partes efectuada en procesos de conversaciones y negociaciones representaría un hecho consumado, por lo que se lesionaría la capacidad de los países de negociar libremente los términos de cualquier tratado que busque ajustar y solucionar sus diferencias, pues es esencial la confianza entre las partes para poder presentar soluciones creativas a los problemas, proposiciones que conllevarán validez política, pero no jurídica”, destacó la defensa en sus alegatos.



Probables escenarios  que deben enfrentar Bolivia y Chile tras fallo de la CIJ

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El 1ro. de octubre, tras el fallo del caso 'obligación de Negociar Acceso al Océano Pacífico'; según analistas internacionales podrían presentarse al menos tres escenarios para Bolivia y Chile, sobre cuyas posibilidades los gobiernos de ambos países desplegarán sus estrategias políticas y diplomáticas.

El primer escenario adverso a los intereses al que podría enfrentar Bolivia, es que la CIJ establezca que producto de las negociaciones e intercambio de notas revérsales diplomáticas no ha nacido ninguna obligación de negociar una salida soberana al mar y se dé por cerrado el caso, lo que agotarían las opciones a las que podría recurrir el gobierno de Evo Morales.

Una segunda opción es que la Corte obligue a Chile a negociar con Bolivia una salida al mar, pero sin establecer un plazo perecedero ni mencionar el pedido básico de "soberanía", lo que obligaría a Bolivia continuar negociando una salida al mar durante otros 100 años sin la posibilidad de lograr ningún acuerdo satisfactorio.

La tercera alternativa, la más favorable para el país y la que espera el gobierno de Evo Morales es que la CIJ determinen que sí existe una obligación de negociar de buena fe hasta que Bolivia recupere una salida soberana al océano Pacífico, fijando un plazo.

Según el canciller boliviano, Diego Pary después de que se lea el fallo, se establecerá una mesa de diálogo, que deberá tener como resultado una salida soberana para Bolivia al Océano Pacifico, a través de los mecanismos de negociación, en los que no se descarta la posibilidad de negociar un acceso sobre territorio adyacente a Arica, por lo que el jefe de la diplomacia, expresó la esperanza del gobierno boliviano de que el gobierno de Lima no sea obstáculo para la negociación marítima.

“Perú, en diversos momentos, siempre ha manifestado que a cualquier solución que lleguen Chile y Bolivia no será un obstáculo. Nosotros confiamos que esa posición se mantendrá por parte de Perú y ello facilitará que se pueda encontrar una solución favorable al país”, expresó el ministro durante una entrevista con la emisora Erbol.

Arica por donde, dice la razón, Bolivia podría tener un acceso a las costas del Océano Pacífico.


CHILE NO SE SIENTE OBLIGADA A NEGOCIAR

 “Esperamos el fallo con tranquilidad”, lo dijeron las autoridades del gobierno de Sebastián Piñera y lo ratificaron los expresidentes del vecino país, en una reunión que sostuvieron el pasado 21 de septiembre.

A diferencia de lo que ocurrió con Perú, al término del litigio por los límites marítimos, esta vez el gobierno chileno no ha diseñado una estrategia después del fallo en relación a Bolivia. “Todo dependerá de la forma en que Bolivia y, en especial, el presidente Evo Morales, reaccionará al dictamen de los jueces de La Haya”, aseguraron fuentes diplomáticas a La Tercera de Chile.

"Hemos tenido una reunión de trabajo intensa y muy productiva. Lo que tenemos por delante es un fallo de la Corte, y todo indica que no habrá sorpresas, que la posición de Chile es sólida", señaló el expresidente Ricardo Lagos, al salir de La Moneda junto a Eduardo Frei, tras la reunión que sostuvieron con Piñera.

Sin embargo, la posición chilena, ante un posible fallo favorable a Bolivia, descarta cualquier posibilidad de “obligar” al vecino país a negociar su soberanía. La profesora de Derecho Internacional de la Universidad Católica, Elisa Zavala, destaca que en el peor escenario, en que Chile pierda totalmente el caso, “no va a implicar una entrega de territorio ni de soberanía del mar de forma automática", asevera.

"La Corte Internacional de Justicia no puede sujetar la obligación de Chile, en el caso de que lo reconociera, a un resultado específico", indica la profesora en declaraciones al portal electrónico Emol.

A su vez, Astrid Espaliat, profesora del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile y ex asesora del equipo chileno en La Haya hace énfasis en la distinción entre una negociación de buena fe y una con un resultado esperado, recordando que ambos conceptos apuntan a cosas distintas.

CHILE INFRACTOR

Ante la posibilidad de que Chile este obligado a negociar de buena fe y con resultados concretos para otorgar soberanía a Bolivia, según la profesora de Derecho Internacional de la Universidad de Concepción, Paulina Astroza, quedarían dos caminos. “Acatar el fallo o no acatarlo”.

En el caso de que Chile no acepte el fallo y no acepte negociar se viola el derecho internacional, se genera responsabilidad internacional del Estado infractor y produce consecuencias tanto jurídicas como políticas del incumplimiento.

“Además teóricamente, el artículo 94 de las Naciones Unidas, determina que el otro Estado –aquel que ganó-, puede solicitarle al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que adopte las medidas necesarias para la ejecución del fallo. Hay represalias ante una violación del derecho internacional, y eso está regulado”, precisa Astroza.

El presidente chileno Sebastián Piñera (primero de la izquierda), junto a los ex presidentes Eduardo Frei, Michelle Bachelet y Ricardo Lagos


ABANDONAR EL PACTO DE BOGOTÁ

Otro camino es que Chile se retire del Pacto de Bogotá, así como lo hizo Colombia tras el fallo adverso de la Corte Internacional que le dio la preferencia a Nicaragua; sin embargo, los expertos de derecho internacional se dividen bajo esa posibilidad.

Unos consideran que deben existir instancias pacíficas de solución de controversia como la Corte Internacional de La Haya y el Pacto de Bogotá, en que los estados miembros, como Chile y Bolivia, dan su consentimiento a este tribunal para fallar sobre una controversia. Pero siempre y cuando, los magistrados de La Haya respeten el espíritu del artículo 6 del Pacto de Bogotá que limita su competencia a no volver sobre temas pasados, anteriores a 1948, y que estaban resueltos, y no obligue a Chile a negociar con Bolivia hasta darle salida al mar.

Quien sí fue tajante con respecto al Pacto de Bogotá, fue el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de Chile, Pablo Vidal, asegurando que por ningún motivo, sea el fallo que fuere, Chile debe abandonar la instancia, creada en 1948 por la mayoría de los países de América.

“Nosotros tenemos como país serio y responsable, que acatar el fallo que salga de la Corte Internacional de Justicia sea cual sea este y que en ningún caso, independiente del fallo que conozcamos, Chile puede condicionar su permanencia en el Pacto de Bogotá, porque esta ha sido una sobre reacción irresponsable, es decir, si me gusta el fallo me quedo y si no me gusta el fallo me retiro, creo que no corresponde al serio actuar que Chile tiene en materia internacional”, precisó.


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