Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
  • close

Fue una de las más grandes del país

La Fábrica de Calzados y Curtiduría Zamora: su inicio, apogeo y su realidad

La fábrica inició sus operaciones en el año 1910.

account_box


Periodista | EL FULGOR.com
email [email protected]
location_city Oruro, Bolivia
date_range 23 de septiembre de 2018

La Fábrica de Calzados y Curtiduría Zamora S.A. se constituyó en uno de los referentes productivos más importantes a lo largo de la historia del país, por la calidad de sus productos llegando a diferentes regiones. Sin embargo, nadie iba a imaginar que en más de 100 años su realidad actual pueda ser incierta al extremo de pensar en formar parte del registro de empresas que cerraron sus operaciones en el departamento de Oruro.

Los registros históricos muestran que Zamora nace el 21 de julio de 1910, inicialmente como "Elitsettche & Cía.", que fue su razón social, para posteriormente consolidarse con el nombre comercial de Fábrica Nacional de Calzados y Curtiduría Zamora S.A.

Sus impulsores, Julio Zamora Ravelo, Ezequiel Jáuregui, Justino Moscoso y Domingo Elitsettche (el último de nacionalidad francesa), decidieron asentarse en Oruro por una muestra de cariño, además de tomar en cuenta que en ese periodo el país vivía el auge de la minería en un alto nivel.


Como toda iniciativa, se tuvo “buenos y malos momentos”. Comencemos destacando la década de los años 20 e inicios de los años 30, donde se entiende que el número de pares de zapatos superaba los 50.000 al año, comercializados principalmente en empresas mineras. Los “famosos” botines de cuero con punta metálica fue su particularidad, hasta hoy todavía en exhibición para su venta en el mercado interno.

Ya en el periodo de la Guerra del Chaco (1932-1935) se registró una baja en las ventas, pero destacando que la empresa dono alrededor de 5.000 pares de “chocolateras” (botas altas de color café) para el ejército al ser declarada en comisión.

Pese a este contexto, Zamora sobresalió tanto en el interior como el exterior del país siendo reconocida como una de las mejores empresas por su calidad, pues fue ganadora de varios premios.

Una publicación por el 60 aniversario de la fábrica Zamora.


1963, EL GIRO QUE MARCÓ UNA PROFUNDA CRISIS

Posterior a la década de los 50, después de la muerte de Julio Zamora en febrero de1949, la necesidad de avanzar a la par de la tecnología industrial en la confección de zapatos, obligó a la fábrica acceder a préstamos económicos para la adquisición de nueva maquinaria. El objetivo se enmarcó en invertir para lograr innovación de sus productos, hacer sostenible la producción, mantener el número de trabajadores que superaban los 300 y cumplir con el pago de deudas. No obstante, el panorama fue en declive al no mejorar la producción acrecentando más los problemas económicos.

Durante el gobierno de Víctor Paz Estenssoro (1960-1964), se recurrió a un nuevo préstamo del Estado bajo el siguiente acuerdo, si bien no se conoce la cantidad de economía solicitada, Zamora debía cumplir con su producción para cuatro mercados, es decir, botas militares para el Ejército de Bolivia, la Policía Nacional, la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), compromiso que todavía se mantuvo hasta hace 10 años aproximadamente.

Al no conseguir los resultados esperados, el año 1963 marca uno de los puntos más críticos en su crisis interna, donde los sucesores de Zamora y Elitsettche determinaron pasar la administración de la empresa a manos de los trabajadores, de ahí hasta estos tiempos son 200 los socios de la Fábrica Zamora que tampoco pudieron superar los “malos momentos”.

Un producto de mucha calidad elaborado con cuero.




La “triste” realidad de hoy

EL FULGOR.com

Las deudas adquiridas a lo largo de la historia, la falta de mercado, la falta de maquinaria, entre otras, fueron las principales causas que incidieron para que  Zamora se encuentre en un futuro incierto. Hoy la producción es mínima, ya no se cuenta con los cuatro mercados otorgados por el Gobierno y de los más de 300 trabajadores que un día aportaron con su mano de obra, apenas quedaron en un número reducido de 20.

“Según los trabajadores que también gran parte son socios, solo se mantienen con algunos contratos a empresas, pero primero tienen que concretar estos negocios para conseguir un capital de producción, porque ni eso ya se tiene. Entonces prácticamente se puede hablar de una línea roja en su sostenibilidad”, aseguró Challapa.

POLÍTICAS DE INCENTIVO

Si bien las deudas históricas fueron liquidadas en su totalidad, ahora se afronta con otro problema, la ausencia de políticas económicas que impulsen la producción nacional para su reactivación y las políticas salariales implementadas en los últimos años. En este contexto, Zamora no encuentra apoyo desde el Gobierno nacional, más aun cuando son las propias instancias del Estado que optan por la contratación de empresas extranjeras al momento de adquirir un determinado producto.

El cierre de esta gestión será determinante para proyectar un futuro, tomando en cuenta el anuncio del pago del segundo aguinaldo a los trabajadores que ahondaría la crisis de una de las empresas más importantes del país.

Una bota cuya calidad y durabilidad supera en mucho a otras ofertas del mercado.




Calidad “de primera” pero sin mercado nacional

EL FULGOR.com

La fábrica, al pasar a manos de los trabajadores fue buscando diferentes mercados además de cumplir su compromiso con el Gobierno nacional. En este punto se debe comprender que al ser “otros los tiempos”, Zamora debía competir con nuevos mercados que establecieron nuevas empresas en el país, como también la presencia de productos provenientes del exterior, de menor calidad pero a bajo costo.

Por ejemplo, el costo promedio de una bota de trabajo “Zamora” elaborada en cuero al 100% comprende entre 250 y 500 bolivianos de acuerdo a sus características, estos indicadores establecidos no pudieron ser competencia para el mercado interno al existir una infinidad de alternativas principalmente de producción peruana a costos menores. Los socios llegaron a la conclusión en que “a la gente no le importa la calidad ni la procedencia, sino que sea a bajo costo”.

“La falta de mercado ha sido clave para que Zamora no pueda reponerse, la gente ya no compraba sus productos y si no se vende, cómo puedes aumentar su productividad. Pese a los créditos, pese a que se le condonaron algunas deudas, mas ha ganado y sigue ingresando el zapato peruano en una competencia desleal”, afirmó el ex secretario ejecutivo de la Federación Departamental de Trabajadores Fabriles, Pedro Challapa.

Un aviso publicado en un periódico de 1977.


EL CONTRABANDO

Este es otro factor que, al abarcar el mercado en desmedro de la producción nacional, fue influyente en la sociedad por ofertar zapatos nuevos y a medio uso con una marca comercial extranjera y a costos bajos. Para los socios de Zamora, fue y todavía es imposible competir con el flujo económico de este tipo de mercancías, más aun cuando no se llega a cubrir los costos de producción.   

“El contrabando está matando las empresas, no solo Zamora, pero en su caso, el zapato peruano y chileno ha ingresado desde hace muchos años, ahora los zapatos usados de igual manera y sin control alguno, nunca ha habido una política que regule este aspecto por parte de nuestras autoridades”, agrego Challapa.

LA MODA

Hablar de la moda parecería ser irrelevante en su análisis, pero son los mismos socios de Zamora quienes hacen énfasis en que las nuevas tendencias dejaron de lado la preferencia por un producto de calidad.

En otro ejemplo, se dice que “a la juventud ya no le gusta utilizar un zapato de suela”, cuando contradictoriamente este material es considerado como el más higiénico por muchos factores.

La falta de maquinaria fue la mayor limitante para incursionar en la fabricación de nuevos modelos de zapatos, puesto que si se requería de cierto repuesto o complemento, este debía ser importado desde el extranjero implicando un nuevo presupuesto para hacerlo efectivo.



Página vista 132 veces










ElFulgor.com © 2016-2018 Oruro, Bolivia