Oruro, Bolivia. 22 de octubre de 2018
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Según organismos internacionales

Pese a los esfuerzos persiste el hambre oculta en Bolivia

Aún hay personas que sufren hambre en Bolivia.

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Periodista | EL FULGOR.com
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location_city La Paz, Bolivia
date_range 23 de septiembre de 2018

De acuerdo al estudio “La seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Bolivia encabeza el ranking del hambre en Latinoamérica, con el 19,8% de su población subalimentada (carencia crónica de calorías necesarias), le siguen Nicaragua (16,2%) y Guatemala (15,8%).

Este déficit nutricional se conoce como “hambre oculta”, porque sus efectos son invisibles pero devastadores: generan retraso en el crecimiento de los niños (talla y peso) así como en el proceso de aprendizaje y menor resistencia a las enfermedades; riesgos durante el embarazo para las mujeres y una mayor propensión a padecer enfermedades crónicas para toda la población.

En estos tres países latinoamericanos, con mayor hambre, se observan algunos elementos comunes: “tienen una gran cantidad de población rural e indígena; son vulnerables a los efectos climáticos y tienen dificultades para acceder a los servicios públicos básicos necesarios para garantizar su seguridad alimentaria”, destaca el informe.

Entre los 18 países latinoamericanos tomados en cuenta por el informe, Honduras ocupa el cuarto lugar con el 15,3%; Venezuela, 11,7%; Paraguay, 11,2%; en tanto que los países que presentan menor índice de población subalimentada son Cuba, Brasil y Uruguay con el 2,5%.

Cuadro 1


El estudio estima que en el mundo alrededor de 821 millones de personas (una de cada nueve) se van a dormir, todos los días, con el estómago vacío; de éstos 150.8 millones son niños. En Latinoamérica y el Caribe, la cifra supera las 39 millones de personas que padecen hambre.

El estudio de la FAO destaca que lo más preocupante, es la confirmación que en el mundo hay una tendencia, cada vez más creciente del hambre, después que en 2016 aumentara por primera vez, el número de personas subalimentadas en más de una década, por los desastres naturales, conflictos de la pobreza, y la causa más desastrosa: la falta de infraestructura agrícola y la sobreexplotación del medio ambiente, agrega el informe.

África volvió a ser el continente con la mayor prevalencia de subalimentación, que afecta a más de 256 millones de personas (un 20 por ciento de su población). Asia, también sigue albergando al número más alto con 515 millones de personas (11,4  por ciento de su población).

Además, el informe describe como “vergonzoso” el hecho de que una de cada tres mujeres en edad reproductiva, en el mundo, se vea afectada por la anemia, que tiene notables consecuencias para la salud y el desarrollo, tanto de las mujeres como de sus hijos.

“Ninguna región ha mostrado una disminución de la anemia entre las mujeres en edad reproductiva, y la prevalencia en África y Asia es casi tres veces mayor que en América del Norte”, agrega el estudio.

INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN BOLIVIA

En el caso de Bolivia, el oficial de Seguridad Alimentaria de la FAO para la región, Ricardo Rapallo explicó que si bien Bolivia, encabeza la lista de los países donde se padece de “más hambre”, también destaca en la última década, como el país que mayor reducción ha logrado en sus índices de desnutrición.

“Bolivia tiene una subalimentación alta, pero es el país que más la ha disminuido en los últimos 20 años”, afirmó Rapallo.

En esa misma línea, el jefe de la Unidad de Alimentación y Nutrición, dependiente del Ministerio de Salud, Yecid Humacayo, aclara que Bolivia avanzó más que otros países en la reducción del hambre, ya que en la última década, el indicador de subalimentación disminuyó en 10 puntos porcentuales; es decir de 30% cayó al 19,8% de la población. Esto implica que dos de cada diez personas, se acuestan todos los días con el estómago vacío.

De acuerdo al estudio de la FAO, uno de los principales factores que inciden en  la inseguridad alimentaria en Bolivia son los desastres naturales, cuyo impacto se acentúa en mayor proporcionalidad en las familias del área rural.

"Bolivia ha sido afectada por desastres naturales como las inundaciones provocadas por los fenómenos de El Niño y La Niña en los últimos dos años", destaca Ricardo Rapallo.

Además, hay zonas del país que periódicamente se ven afectadas por sequías e inundaciones. Fenómenos contrarios pero igual de dañinos, que destruyen los medios de vida de la población, sus hogares y sus fuentes de nutrientes que llegaron a afectar anualmente a un promedio de 50.000 familias.

Según registros del Banco Mundial, desde 2006, Bolivia ha declarado siete estados de emergencia nacional, a raíz de los efectos  causados por los desastres.

Pese al alto índice, Bolivia en los últimos años disminuyó a la mitad el porcentaje de personas con hambre.


DESNUTRICIÓN Y ANEMIA CRÓNICA 

Actualmente, Bolivia se encuentra entre los países con los porcentajes más elevados de desnutrición crónica,  el 2017 el Programa Mundial de Alimentos (PMA), a través de su director regional para América Latina y el Caribe, Miguel Barreto, alertó que los niveles de desnutrición crónica en Bolivia, se encuentran entre 25 y 27% de su población; es decir que están  por encima de la media de la región, que llega a  16%.

Aunque las autoridades de gobierno, basados en la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (EDSA 2016), destacan que en Bolivia la desnutrición crónica en niños menores de cinco años se redujo del 32,3% (2008) al 16% (2016). A su vez, la tasa de mortalidad en menores de 5 años disminuyó del 8% registrado en 2000 al 3,8% en 2015.

Sin embargo, los datos de la encuesta nacional desvelan que la tasa de desnutrición aguda (por la falta de nutrientes) registró un leve incremento del 1,4% en 2008 al 1,9% en 2016, a la vez que la obesidad subió dos puntos, lo que significa que un 20% de menores de cinco años tiene sobrepeso.

Por ello, Humacayo asegura que una de las preocupaciones de las autoridades de salud sigue siendo la generación de políticas públicas para bajar la alta prevalencia de anemia en Bolivia.

PROGRESO LENTO CONTRA EL HAMBRE

“Erradicar el hambre y la desnutrición es uno de los grandes desafíos de nuestra época. Las consecuencias de una alimentación insuficiente o mala no son solo el sufrimiento y un mal estado de salud, sino que también ralentizan el progreso de muchas otras áreas de desarrollo como la educación y el empleo”, sostiene el informe de la FAO.

Ante este escenario, la ONU pide más esfuerzos de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, así como prestar más atención a los grupos más vulnerables (como lactantes y menores) para poder acabar con el hambre y la malnutrición en el mundo para 2030, como fija la agenda de desarrollo sostenible.

El mundo ha progresado mucho cuando se trata de reducir el hambre: hay 216 millones de personas con hambre menos que en el periodo 1990-92, a pesar de que hubo un incremento poblacional de 1,9 mil millones de personas. “Pero todavía queda mucho por hacer, y ninguna organización puede alcanzar el Hambre Cero trabajando sola. Si queremos ver un mundo sin hambre en el 2030, los gobiernos, ciudadanos, las organizaciones sociales civiles y el sector privado deben colaborar para invertir, innovar y crear soluciones duraderas”, sostiene el informe.



La otra cara del hambre:

Crece la obesidad en Bolivia

EL FULGOR.com

La falta de acceso a alimentos nutritivos, debido a su mayor costo, el estrés de vivir con inseguridad alimentaria y las adaptaciones fisiológicas a la privación de alimentos ayudan a desarrollar el grave problema de sobrepeso u obesidad que puede desencadenar en enfermedades crónicas. En Bolivia cuatro de cada diez personas presentan sobrepeso.

“Las tasas se incrementaron de forma sostenida en los últimos 20 años, vale decir que en 1997 las personas con sobrepeso u obesidad conformaban el 21,1% de la población, pero ahora son el 42,7%. Eso nos muestra que hemos duplicado los casos y el problema en el país”, informó Adolfo Zárate, responsable nacional de la Unidad de Epidemiología, en declaraciones al matutino paceño La Razón.

La obesidad en niños es otro problema.


Según la Encuesta  de Demografía y Salud (EDSA)  2016 seis de cada 10 mujeres de entre 30 y 49 años tienen obesidad o sobrepeso, y los departamentos con mayor prevalencia al sobrepeso son Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Beni.

Zárate destacó que el consumo excesivo de alimentos con alto contenido de grasa, azúcar, sal, además de frituras y gaseosas, son las principales causas para el aumento de personas con obesidad o sobrepeso.

La obesidad adulta está empeorando y más de uno de cada ocho adultos en el mundo es obeso. El problema es más acuciante en América del Norte, pero África y Asia también están experimentando una tendencia al alza, según el estudio “La seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),

“La subalimentación y la obesidad coexisten en muchos países e incluso pueden darse juntas dentro del mismo hogar”, señala en informe a tiempo de destacar que las familias con inseguridad alimentaria (desnutrición crónica) pueden tener un mayor riesgo al sobrepeso y obesidad.

LLAMADA A LA ACCIÓN

El informe hace un llamamiento para implementar y ampliar las intervenciones dirigidas a garantizar el acceso a alimentos nutritivos y romper el ciclo intergeneracional de la malnutrición. Las políticas deben prestar especial atención a los grupos más vulnerables a las consecuencias negativas de un acceso inadecuado a los alimentos: lactantes, niños menores de cinco años, niños en edad escolar, muchachas adolescentes y mujeres.

Al mismo tiempo, debe hacerse un cambio sostenible hacia la agricultura atenta a la nutrición y sistemas alimentarios que puedan proporcionar alimentos inocuos y de calidad para todos.

El informe pide igualmente mayores esfuerzos para desarrollar la resiliencia climática a través de políticas que promuevan la adaptación y mitigación del cambio climático y la reducción del riesgo de desastres.

Crece la obesidad en Bolivia




Datos reveladores

•    821 millones de personas sufren hambre en el mundo
•    1 de cada 9 personas, se acuesta con el estómago vacío
•    515 millones con hambre en Asia
•    256,5 millones de personas en África
•    39 millones en América Latina y el Caribe
•    19% de la población boliviana padece hambre
•    150,8 millones de niños (22% de la población mundial) menores de 5 años afectados por retraso del crecimiento (altura baja para la edad).
•    50,5 millones (7,5%) niños menores de 5 años con emaciación (peso bajo para la altura)
•    38,3 millones (5.6%) niños menores de 5 años con sobrepeso
•    32,8% de mujeres en edad reproductiva afectadas por anemia:
•    672 millones de adultos son obesos (1 de cada 8 adultos)
•    6 de cada 10 mujeres en edad fértil son obesas en Bolivia

El 19 por ciento de la población boliviana aún tiene hambre.



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