Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
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EDITORIAL

La responsabilidad de los periodistas

EL FULGOR.com
date_range 23 de septiembre de 2018

Se ha hecho costumbre en Bolivia y también en otros países de nuestro hemisferio culpar a la prensa y específicamente a los periodistas por errores que los políticos, los empresarios, la justicia u otros sectores de la sociedad cometen.

“Me han interpretado mal”, es la excusa que se repite cuando alguna autoridad ve comprometida su gestión por alguna “metida de pata” o algún acto doloso que comete y que es destapado por publicaciones de prensa.

Es la salida más fácil que especialmente los políticos en función de gobierno, apelan para justificarse por sus malas artes o cuando una investigación periodística descubre que su administración no había sido correcta.

Los periodistas cumplen su sagrada misión que es la de informar, con verdad, a la sociedad sobre los asuntos que son de interés o que tienen influencia en la vida de los ciudadanos de una determina comunidad.

La búsqueda de la verdad es incansable, puede tardar un poco, a veces mucho, pero siempre habrá alguien que denuncie o que revele lo que el poder sea político, económico o de otra índole esconde.

Es entonces, que quienes deberían responder ante estos hechos dolosos o de falta de idoneidad en la administración de la justicia salen a culpar a la prensa por lo sucedido olvidando que quienes suministraron la información a los periodistas, fueron ellos mismos.

Los periodistas no inventan las noticias, las que tienen origen en declaraciones de quienes conocen el tema que se quiere informar o en documentos previamente verificados en su autenticidad.

Sobre esta base, se informa utilizando como canal transmisor, los medios de comunicación tradicionales como la radio, la televisión, los periódicos y ahora, a través de los modernos medios digitales surgidos tras la revolución de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información.

Nada más fácil para los poderosos que ven afectados sus intereses que culpar a la prensa por lo malo o por los actos de corrupción o de mala administración de justicia descubiertos, como un mecanismo para librarse de culpa o por lo menos atenuar esta.

Ejemplos sobran y sólo citar la injusta condena de un inocente médico acusado de violar a un bebé sin pruebas reales y sólo por presión de altas esferas de la administración de justicia, sólo por encontrar un culpable y justificar su trabajo ante la sociedad.

Surgieron voces apuntando como culpables de este imperdonable accionar de la justicia a los periodistas que, dicen, armaron un escándalo con lo sucedido con el bebé y presionaron a los jueces para encontrar al culpable de una supuesta violación.

Nada más alejado de la verdad ya los periodistas publicaron o difundieron información que tenía origen en los responsables de la investigación o de los expertos que trabajaron en el caso.

Los periodistas cumplen con su labor de informar, no son jueces ni el cuarto ni ningún número de poder y están al servicio de la sociedad y de la verdad y no son culpables de los errores de quienes administran justicia o de quienes presionan para obtener una condena o un culpable.


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