Oruro, Bolivia. 22 de octubre de 2018
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El historiador y economista Alexis Pérez da un paso más sobre el fallo

Hay que preparase para que Chile cumpla el fallo o para demandarlo por incumplimiento a las NN.UU.

El historiador, economista y catedrático de la Universidad Católica Boliviana, Alexis Pérez, sólo se adelanta a trabajar en los escenarios del si o no a la demanda.

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 16 de septiembre de 2018

Si Chile incumple el fallo debemos otra vez demandarlo ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y hacer un lobby para que una liga de naciones obligue a Chile a ceder acceso a Bolivia al Océano Pacífico, dice el historiador.  Una sistemática lista de incumplimientos y engaños de Chile a Bolivia  develan los hechos históricos sobre este el tema del mar. Encuesta en Chile revela que los chilenos son los más sinvergüenzas.



El historiador y economista boliviano, Alexis Pérez, predijo que la Corte Internacional de Justicia fallará a favor de Bolivia por todos los antecedentes históricos que respaldan la pérdida del litoral, pero dio un paso más y  reitero su posición, en sentido que el también el fallo abre la posibilidad de que Chile no lo cumpla.

“No debemos manejar políticamente el  fallo, sino, debemos prepararnos para hacerlo cumplir”, sostuvo al abrir  la posibilidad en caso de incumplimiento Bolivia debe  demandar otra vez a Chile  ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y hacer un lobby para que una liga de naciones obligue a Chile a ceder acceso a Bolivia al Océano Pacífico.

Alexis Pérez, explicó que si la CIJ falla a nuestro favor o declara probada la demanda, hay la probabilidad que Chile no la cumpla y deje ahí el tema,  pero la otra posibilidad es que  cumpla y  se siente a negociar, y para esos –sostuvo- Bolivia y tiene que tener desarrolladas otras estrategias.

“Si Chile no cumple el fallo, Bolivia  debe desarrollar de inmediato una nueva estrategia que considere la  posibilidad de ir al Concejo de Seguridad de la Naciones Unidas y la otra, es que Bolivia haga los lobbies para que una liga de naciones asuma sanciones contra Chile para hacer respetar el fallo del máximo tribunal”, sostuvo el historiador y actual docente de la Universidad Católica Boliviana.

La Corte Internacional de Justicia es la máxima instancia a nivel mundial,  Chile si cumple el fallo negocia con Bolivia y accede a darnos un corredor, deberá pedir permiso al Perú, porque el tratado de paz entre Chile y Perú establece que Tacna continúa siendo de  Perú y cede Arica a Chile, pero los territorios conquistadas no pueden ser cedidos a terceros”, advirtió.

Propuso una nueva alternativa  viable  de salida  al  Océano Pacífico  para  Bolivia elaborando una agenda para trabajar con Chile la concesión de un corredor por 50 años, renovable a otros 50 años donde desarrollemos nuestro propio puerto de importaciones y exportaciones y que, este pases después a perpetuidad.

Señaló, que esto debe pasar por un análisis económico ya que recordó que el Norte de Chile –Iquique y Arica- dependen económicamente  de las importaciones y exportaciones de minerales de Bolivia, pero sobre todo beneficia del contrabando, una economía que mueve millones de dólares sin aportar nada al país, pero  con enormes intereses para evitar solucionar el tema.

“¿Se animará Chile a conceder a Bolivia un corredor para construir su propio puerto sabiendo que eso le provocará grandes pérdidas a su economía?, se interrogó Pérez al señalar que también es una tarea nuestra considerar el tema.

Aclaró que por los puertos de Arica e Iquique sólo sale las exportaciones de minerales y algo de soya. “Los que se benefician realmente son los contrabandistas”,  sostuvo al recordar que cuando para la frontera no son largas filas de los camiones que exportan productos de Bolivia hacia Chile, sino se dan en el ingreso de Chile a Bolivia que en su mayoría son  mercadería de contrabando y una pequeña parte legal.

Finalmente recomendó que el fallo de la Haya en favor de Bolivia, no puede ser manejado políticamente o como una fiesta nacional, porque será un fallo o mejor un  principio que debe llevarle al país  a desarrollar otras estrategias para sentarse hacer cumplir el fallo o llevar propuestas a la mesa de negociaciones.

UNA HISTORIA DE FRACASADAS PROMESAS Y FALLOS DE CHILE

Alexis Pérez al igual que los juristas que expusieron los alegatos sobre la demanda marítima en la Haya, recordó que Bolivia tiene una larga historia de fracasos y negociaciones con Chile para tener un acceso soberano en el Océano Pacífico.

Recordó que después que  Chile se declaró ganador de lo que llamó y se conoce como la Guerra del Pacífico iniciada en 1879, las hostilidades chilenas en si concluyeron el 4 de abril de 1884 con el Tratado de Tregua Indefinido de Valparaíso, donde Bolivia aceptó la cesión del litoral.

El 20 de octubre de 1904, se firmó  el Tratado de Paz y Amistad entre los presidente de Chile Emilio Bello Codecido y de Bolivia, Alberto Gutiérrez, donde queda reconocido el dominio absoluto y perpetuo de Chile sobre los territorios ocupados en virtud de artículo 2do. del Pacto de Tregua y Amistad del 4 de abril de 1884.

En virtud a estos tratados, a lo largo de la historia Chile, de manera tajante ha señalado que no hay nada que negociar  con Bolivia. El artículo primero del Tratado de 1094  dice: “Restablécense las relaciones de Paz y Amistad entre las repúblicas de Chile y Bolivia, terminando, en consecuencia, el régimen establecido por el Pacto de Tregua”. Define la frontera entre Chile y Bolivia reconociéndose además el “dominio absoluto y perpetuo de Chile sobre los territorios comprendidos entre la desembocadura del Río Loa y el Paralelo 23°”. Además el acuerdo ordena algunas medidas que “con el fin de estrechar relaciones políticas y comerciales de ambas Repúblicas que ayuden a mitigar las consecuencias de pérdida para Bolivia, se dará la construcción del ferrocarril Arica- La Paz y el derecho de tránsito comercial libre”.

El artículo 6 del Tratado señala que la “La República de Chile reconoce en favor de la República de  Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico”.

Si bien el Tratado de 1904, cede los territorios perdidos del Litoral boliviano a Chile a cambio de una compensación económica, en 1906, Bolivia, volvió a pedir puerto propio, poniendo nuevamente en mesa el tema Arica-Tacna.

La demanda de Bolivia se fortaleció con el Embajador de Bolivia ante la Liga de las Naciones, el ex presidente Ismael Montes, pero cuando ya se estaba a punto de firmar un acuerdo de cesión de soberanía marítima (1921), el abogado Bautista Saavedra propinó un golpe de Estado, cambiando la política de estado sobre el tema y decide que Bolivia no quiere un corredor y reclama la devolución de todo el territorio perdido, recuerda el historiador Alexis Pérez, al señalar que después de la década del veinte Bolivia tuvieron también otros fracasos .

Relató  que después del golpe de Estado de 1921 y el fracaso de la política marítima de Bautista Saavedra en 1928, Chile y Perú firmaron un acuerdo: Arica para Chile y Tacna  para Perú, pero el acuerdo estableció que no se podrá  ceder territorios conquistados al Perú sin acuerdo de ambos, esto tiene un impacto para el país pues ahora Bolivia debe negociar con dos países su salida un posible territorio marítimo.

Después en 1957 Chile entregó a Bolivia en Arica dos terrenos en concesión y una franja de 50 kilómetros de largo para el tendido del oleoducto y 150 hectáreas para la transferencia de hidrocarburos, los mismos que hasta hoy se mantienen en ese territorio.

Michelle Bachelet como presidenta de Chile por cinco años engañó al presidente Morales incluyendo en la Agenda de 13 Puntos el tema del mar y el Silala. Ahora es la  Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.


El 14 de abril de 1962 las relaciones diplomáticas entre los países se rompen, luego de que Bolivia acusara a Chile ante la Organización de Estados Americanos de desviar el caudal de las aguas internacionales del río Lauca. La OEA el 24 de mayo de 1962 aprobó la resolución que sugiere que el conflicto sea resuelto de manera pacífica y en el marco de los acuerdos internacionales entre ambas naciones.

Chile no aceptó la resolución  e insinuó que el tema sea resuelto ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya. Chile consolidó el desvío de aguas del río Lauca cerrando  arbitrariamente el flujo de agua hacia Bolivia lo que secó las tierras aledañas a la parte a de la región de Coipasa en Oruro.

En 1975,  se dio el abrazo de Charaña. Los dictadores  Augusto Pinochet  y Hugo Bánzer  resumieron en esa palabra su encuentro en la frontera boliviana  donde se prometió un corredor, que nunca se dio.

 En 1979  se congelaron las relaciones diplomáticas con Chile.   Después vino cinco años de engaño de la presidenta Michelle Bachelet quien desde el 2006 al 2009 prometió  a Evo Morales trabajar una agenda de 13 puntos entre los cuales estaba el tema marítimo. Incluso alentadas por las promesas la Nueva Constitución Política del Estado aprobada el año  2008 estableció que "El Estado boliviano declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico y su espacio marítimo".

El año 2013, cansado los engaños de la entonces presidenta de Chile y ahora   Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, Bolivia demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya para pedir un fallo que obligue a ese país a negociar una salida soberana al mar, sobre la base de las ofertas que hicieron varias autoridades chilenas para tratar la controversia bilateral.

Como todo el poder en los países y en el mundo es un monopolio de los políticos, Michelle Bachelet dejó el gobierno y se fue a las Naciones Unidas y asumió el cargo  Sebastián Piñera quien dijo en reiteradas ocasiones que no cederá ni un metro de territorio chileno a Bolivia.

En este contexto se leerá el primero de octubre de este año, el fallo que abre otra posibilidad frente a un país que invadió varios países, se apropió de territorios ajenos y sus riquezas, pero también nunca quiere recordar ni hablar de las profundas heridas que ha deja y menos curarlas, porque una encuesta interna para mirarse asimismo, dio como resultado que los “chilenos son los más sinvergüenzas”, aunque seguro habrán excepciones.


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