Oruro, Bolivia. 15 de octubre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

Cuando Oruro, representa más que solo un nombre

Atractivos turísticos naturales de Oruro

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 09 de septiembre de 2018

El 5 de septiembre, rememoramos otro aniversario del departamento, el centésimo nonagésimo segundo. Tendría que dedicar algunas líneas para comprender el ámbito histórico, pero preferimos orientar nuestra inspiración hacia el sentimiento de pertenencia y de amor a esta maravillosa tierra.

Referirnos al nombre de “Oruro”, nos invade a la memoria aquello que se escribió hace mucho tiempo y que está vinculado con “Nace la Luz”, como expresión romántica de la traducción de aquella denominación deriva de “Uru Uru”. Sin embargo, Bernedo Málaga, nos dice que el verdadero nombre de los urus es “Kcotsuñi” y que constituye al verdadero pueblo que habitó remotamente el altiplano central de lo que ahora es el departamento.

No importa, que quechuas y aimaras conquistaran este territorio antes que la presencia del español imponga además de la religión católica, su cultura. El  Uru, siempre mantuvo sus características que fueron heredadas hasta la actualidad y es considerada como una cultura viva, especialmente en los espacios donde actualmente fijaron su hábitat: Villañique, San Pedro de Puñaca, Santa Ana de Chipaya y Llapallapani.

Imponentes nevados


Recorrer sus carreteras y conectarse con las dieciséis provincias, es un mérito que pocos hemos podido cumplir, un recorrido que nos permite admirar la inmensidad del altiplano y a lo lejos siempre se levanta una torre con una iglesia abandonada, que nos confiesa la presencia de la religión sobre antiguas religiones y deidades. No deja de asombrar que en recónditos parajes encontramos pequeños valles y verdor por doquier en el altiplano más grande del mundo cuyos límites son la cordillera Real y la Cordillera Occidental.

Los antiguos enterramientos o chullpares en casi todo el territorio, de diferente estilo, época, simples de barro, polícromos, de piedra tallada, nos enseña que este territorio tiene una vinculación con el pasado a través de sus ancestros.

Los guardianes de Oruro, a nuestro entender son los antiguos dioses tutelares: el Doctor Sajama, la hermosa Thunupa, el gran Azanaque y el Sevaruyo, montañas con leyendas e historias que vinculan a los habitantes con su propia mística.

Y la gente, que al viajero siempre ofrece hospitalidad, cuando se rompieron las berreras de la desconfianza, heredero no solo del nombre del remoto pueblo de los Urus, sino de su cultura.

Lago Poopo ícono del departamento


No podemos dejar de lado pensar que nuestro Departamento y nuestra región ofrendó desde sus entrañas importantes vetas argentíferas y estañíferas, sin tomar en cuenta el oro que dejan la señal de haber agotado la riqueza sin reponer la otrora opulencia.

Su lugar estratégico que conecta al país a través de su paso obligatorio en las carreteras, la vía ferrocarrilera que aún funciona, nos acerca a la nostalgia.

Así comprendemos que Oruro es más que un nombre, es mística que vincula a lo inexplicable de exigir pertenencia a través de los sentimientos exteriorizado de sus habitantes que reclaman en su pasión por la música, la danza, las tradiciones, leyendas e inclusive el deporte; porque en Oruro todo se hace a lo grande y siempre sirve de inspiración a otras regiones.

Ser orureño u orureña, no es solo parte de un gentilicio, es mística vinculado a la Ñusta que libertó del endemoniado dios Huaricato de las plagas y configurado en la Virgen María de la Candelaria del Socavón y la danza de la Diablada.

Pidiendo permiso a un gran amigo, coterráneo nuestro Jesús Elías Lucero, permitidme decir que Oruro es: “Mi cuna, mi hogar y mi tumba”.


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