Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
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Desde abajo y para el debate

¿Es cuestión de suerte?

Panorámica de la ciudad de Oruro

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date_range 26 de agosto de 2018

Hace algo más de 90 días atrás, el Alcalde Titular del Gobierno Autónomo Municipal de Oruro, oía en audiencia pública de medidas cautelares, la determinación de su detención preventiva a ser cumplida en el Penal de San Pedro.

Dos hechos sucedieron antes de aquel acto, un proceso de revocatorio que pretendió terminar con su mandato para evitar la sustitución temporal de otra autoridad interina y ante la imposibilidad efectiva de ella, inmediatamente miembros del Concejo Municipal de “oposición” se ponen a la cabeza para efectuar la denuncia pública sobre “actos de corrupción”  denominado “caso mochilas” que tiene sus efectos jurídicos ante la mediatización de la denuncia.

Poco después en sesión “maratónica” del Concejo Municipal, ante la sorpresa de propios y extraños es designada por el pleno del Concejo Municipal en calidad de Alcaldesa Sustituta la Sra. Hilaria Sejas A., designación que a su vez tiene dos virtudes, haber logrado consenso en aquella instancia, no otra cosa puede significar el respaldo de 10 concejales, que a su vez representan a Partidos Políticos y Movimientos Ciudadanos  (MCSFA, MAS, MSD, PP, INCA-FC), teniendo una disidencia, lo que importa que Sejas es respaldada de toda la representación política con presencia en el Municipio.

La detención preventiva del Alcalde Titular, trajo consigo varios problemas entre ellos la “desorganización e inseguridad” municipal, tarea que a lo largo de los más de noventa días no es superada por el poder municipal, (Concejo y Ejecutiva), entiéndase que el Ejecutivo está copado también por los fiscalizadores, por lo que todo lo bueno o lo malo que pueda efectuar el poder municipal es responsabilidad absoluta de los primeros, que moralmente no pueden abstraerse de los buenos o malos resultados de la gestión.

Edgar Bazán


Ante la “falta de ejecución de obras”, que la ejecutiva sostiene se debe a la ausencia de recursos económicos, en los 90 días de mandato interino, los principales impulsores de la detención preventiva del Titular, denotan públicamente su descontento ante la gestión ejecutiva, anunciando que “podría ser revisada su decisión”, como sí el Poder Municipal, fuere una suerte de pasanaku y lo peor no entendiendo que la CPE, busca ante todo gobernabilidad municipal, habiendo desarrollado el constituyente la separación de órganos, la elección separada de las autoridades, proscrito el voto constructivo de censura, entre otros, para implementar que ante la ausencia temporal de la autoridad electa de los gobiernos autónomos, el o la sustituta dure el tiempo de las causas que llevaron a la ausencia temporal.

Otro de los argumentos para pretender el cambio de los sustitutos temporales del titular suspendido, es que según estas autoridades, se trataría de una autoridad interina cuyo mandato duraría según la Ley 2027, un tiempo solo de 90 días, sin considerarse que aquella figura no es aplicable al caso de las autoridades electas, sino ante autoridades vacantes.

Ante aquella situación, no deja de llamar la atención la posición de la FEDJUVE, que sostienen una posición ambivalente como el plantear, “o ratifican o cambian pero ya no más cambios después”, ingresado a la pugna al que condujo el concejo.

Las instancias gubernamentales como el de la sociedad civil, perdieron el horizonte y perspectiva de desarrollo de Oruro y de proyección hacia el futuro, contribuyendo estas a la nula incidencia de Oruro en el escenario nacional, por supuesto que quedó atrás aquel Oruro y su dirigencia estatal y de la sociedad desde donde se definía la suerte de Bolivia, ¿Será cuestión de suerte, tener autoridades como los que en el último decenio tuvo Oruro, no solo en el nivel municipal, sino también de la Gobernación? 

Hilaria Sejas



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